Nuevo fallo de la Diputación de Valladolid en la compra de un bus para subir al castillo de Peñafiel
Publicó otro expediente porque había solicitado un vehículo muy pequeño y ahora tiene que lanzarlo por tercera vez al pedir un detalle que no se fabrica

Aparcamiento disuasorio para la subida al castillo de Peñafiel.
A la Diputación de Valladolid se le ha 'gripado' la adquisición de un autobús eléctrico para que los turistas que acudan a Peñafiel dejen sus coches en un aparcamiento disuasorio y suban al castillo en transporte colectivo, porque ha vuelto a redactar mal los pliegos. La institución provincial no consiguió ‘arrancar a la primera’ porque se quedó corta en cuanto a capacidad del vehículo y, aunque puso el procedimiento de nuevo en marcha, se acaba de dar cuenta de que uno de los requisitos que pedían no se ajusta a lo que fabrican las empresas.
El problema, según aclaró el diputado de Empleo, Desarrollo Económico y Reto Demográfico, Roberto Migallón, es que entre las exigencias plasmadas en la documentación solicitaron un vehículo que tuviera puerta de acceso directo para el conductor, pero en los modelos grandes de autobús esa puerta no existe. El chófer entra por el mismo acceso que los pasajeros y no dispone de entrada propia por el lateral izquierdo, como sí pueden tener los microbuses.
Y, como en un primer momento lo que habían planteado era la adquisición de un microbús, no cambiaron ese ‘detalle’ y ahora les toca modificar de nuevo los pliegos y volver a empezar. Por tercera vez.
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La Diputación no se ha dado cuenta del fallo en la documentación hasta que se ha sentado a examinar las propuestas de las dos empresas que enviaron sus ofertas porque estaban interesadas en encargarse del suministro del autobús, con un precio de referencia de 352.500 euros. Pero ninguna de las dos mercantiles va a poder firmar ese contrato, porque no cumplen la literalidad de lo exigido en los pliegos.
Una de las ofertas, aclaró Migallón, la rechazaron porque no cumplía con el criterio del número de plazas y, la otra, con motivo de la puerta del conductor. Pero como en este caso no es un error del interesado, sino de que la Diputación ha pedido una cosa que no se fabrica, toca declarar desierto el procedimiento.
«Según las memorias técnicas firmadas por los licitadores, las características técnicas de los vehículos ofertados por ambos no reúnen lo querido [...] y se propone a la Mesa su no admisión y, en consecuencia, su exclusión del procedimiento», refleja el acta del expediente, antes de subrayar «la intención de volver a licitar con la mayor urgencia el suministro del vehículo eléctrico».
Tal es la urgencia, que el diputado de Empleo, Desarrollo Económico y Reto Demográfico confió en que se pueda lanzar de nuevo la oferta este mismo martes, aunque no aclaró cuál será el margen de tiempo para su suministro. En todo caso, parece obvio pensar que no lo podrán dilatar como los anteriores, porque la adquisición del autobús se sufraga con fondos Next Generation, y la Unión Europea aprieta con los plazos.
Hay que recordar que el primer anuncio de licitación, es decir, el primer intento, data de hace seis meses, en concreto de diciembre de 2024 y entonces se previeron 9 meses para el suministro. En esa ocasión la Diputación tuvo que renunciar al expediente porque pidió un minibús de 18 plazas que no satisfacía las necesidades que quería cubrir, pues el castillo de Peñafiel es un recurso turístico que atrae entre 400 y personas los fines de semana. Además, la potencia que pedía no era suficiente para subir la ladera.
Fue entonces cuando la institución provincial publicó un nuevo procedimiento en enero de este año, pidiendo un vehículo más potente y con una capacidad mínima para 31 pasajeros. Esta vez rebajó el suministro a un máximo de seis meses, pero como lo ha declarado desierto por el fallo relacionado con la puerta del conductor y tiene que volver a lanzarlo, quizá acorte más los plazos para que el autobús esté rodando en Peñafiel antes de que termine 2026.
El objetivo sigue siendo poner en marcha un servicio de lanzadera con un vehículo cien por cien eléctrico para reducir la huella de carbono. Cuando esté operativo, el público ya no podrá subir con su coche particular a la fortaleza, sede del Museo Provincial del Vino, sino que tendrán que dejarlo en el aparcamiento habilitado en el paseo de San Vicente y utilizar de manera gratuita el transporte compartido para recorrer los dos kilómetros de trayecto en pendiente.
Según los cálculos de la Diputación, el ascenso y el descenso se realizará cada diez minutos aproximadamente. El vehículo tendrá una autonomía mínima de 210 kilómetros con cada carga eléctrica y realizará al año 15.000 kilómetros al año, según las previsiones.