Diario de Valladolid

Peñafiel se llena de júbilo con Gabriel

Cientos de visitantes acuden a la ‘Bajada del Ángel’ en la Plaza del Coso

La Plaza del Coso de Peñafiel abarrotada ante la la bajada del niño ángel, Gabriel, que quita el velo a la Virgen.-P. REQUEJO

La Plaza del Coso de Peñafiel abarrotada ante la la bajada del niño ángel, Gabriel, que quita el velo a la Virgen.-P. REQUEJO

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Redacción de Valladolid
Valladolid

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Sólo tiene cinco años, pero como asegura orgulloso su padre, Gabriel Bernabé ya «lleva muy dentro la Semana Santa». Pasarán los años, pero este estudiante de segundo de Infantil del colegio La Inmaculada, no olvidará el día en el que fue el protagonista de una de las tradiciones religiosas más ancestrales de la localidad vallisoletana de Peñafiel.

Gabriel fue el elegido este año por la Cofradía Nuestro Padre Jesús Nazareno, a la que pertenece desde que nació, para retirar el velo de luto de la Virgen de la Asunción y, de esta forma, anunciar la Resurrección de Jesucristo. Así, pasadas las 12.30 horas, todos los ojos de Peñafiel y de las numerosos turistas que abarrotaban la plaza del Coso, estaba puestos en este pequeño, informa Ical.

Momentos antes, y ya vestido de ángel, el propio Gabriel confesaba su ilusión por ser el protagonista de la ‘Bajada de Ángel’, una fiesta de origen medieval y declarada de Interés Turístico Nacional en 2011, aunque su rostro reflejaba una mezcla de nerviosismo y responsabilidad. Su padre, Javier, también confesaba el orgullo por la elección de su hijo y reconocía que el entusiasmo con el que recibió Gabriel su elección, «le ha servido para superar su timidez y sus miedos y para volcarse con la mayor de las ilusiones en los ensayos».

Un año más, la procesión con la que se cerró la Semana Santa en Peñafiel comenzó en la iglesia de Santa María. Desde allí, la imagen de la Virgen, con el rostro cubierto por un paño negro, fue acompañada por los cofrades, mayordomos y fieles, hasta la Plaza del Coso. Una vez allí, la imagen enlutada de la Virgen se situó debajo de dos grandes torres, engalanadas para la ocasión y unidas por un sistema mecánico de cuerdas y poleas, que también sirven para sujetar al niño mediante un arnés de seguridad.

En ese momento aparece una esfera que se abre y de la que emerge un ángel, que por un sistema de poleas desciende sobre la cabeza de la Virgen. Vestido con hábito blanco y coronado, soltó dos palomas al llegar a la altura de la Virgen y justo antes de quitarla su velo de luto. Después, volvió a ‘subir’ a los cielos y el ‘niño ángel’, bajo los acordes del himno nacional y aplausos, comenzó un pataleo de júbilo.

Junto a Nuestro Padre Jesús Nazareno, en Peñafiel también penitencian las cofradías de La Pasión, , El Cristo de la Buena Muerte y Nuestra Señora de Los Dolores, y la tradición marca que cada año sea una de las hermandades la encargada de organizar los actos de la Semana Santa. Así, la elección del niño corresponde a la cofradía que organiza la Semana de Pasión. Esta tradición también se ha modernizado y si originalmente sólo podía ser varones los niños elegidos, desde el año 2000 varias niñas cofrades también han tenido el honor de anunciar la buena nueva a la Virgen María.

El origen de la Bajada del Ángel de Peñafiel es desconocido. Los datos más antiguos se documentan en 1799, y la escenificación parece de época barroca, aunque podría remontarse a los siglos XVI o XVII, como expresión del teatro religioso dentro de los denominados Autos Sacramentales, por los que, de forma sencilla, se explicaba a los fieles los dogmas de la fe cristiana.

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