La bodega Valdemonjas, en los ‘Oscar’ de la arquitectura
La instalación de Quintanilla de Arriba opta a los premios ‘Architzer A’ de EEUU
Vista de la bodega ecosostenible de Valdemonjas, finalista en el concurso mundial de arquitectura ‘Architzer A’, en el municipio de Quintanilla de Arriba.-E. M.
La joven bodega Valdemonjas, situada en el municipio vallisoletano de Quintanilla de Arriba, es la única finalista española en los premios ‘Architizer A’ de arquitectura que, conocidos como los ‘Oscar de la arquitectura’, reconocen las mejores obras del mundo.
En esta cuarta edición, la muestra de tendencias que marcan el futuro del diseño, incluirá el proyecto de la bodega vallisoletana, una de las pioneras en considerarse autosuficiente y ecosostenible, ya que obtiene tanto el agua como la luz de forma natural.
«Queríamos un proyecto pequeñito que pudiera sacar el máximo provecho del viñedo y con el menor impacto posible sobre el medio ambiente. Lo más sencillo y fácil posible», explicó uno de los propietarios de la bodega, Alejandro Moyano.
Con aproximadamente 800 metros cuadrados de superficie y un presupuesto de casi un millón de euros, este negocio familiar que comenzó en 2010, cuenta con esta obra arquitectónica tan peculiar en la zona de la Ribera del Duero desde septiembre de 2015. «Estamos en el mundo del vino por pasión, esto es un hobbie», señaló Moyano.
El proyecto, realizado por las arquitectas Ana Agag y Silvia Paredes de los estudios Foster&Partners, no solo ha impresionado al jurado por sus líneas, sino también por reinventar el concepto de bodega tradicional, con una parte sobresaliente y casi suspendida sobre el cerro, desde donde se ‘entierra’ la propia bodega, que incluye una bóveda de ladrillo donde se aloja la nave de crianza.
Pero la mayor peculiaridad del proyecto es que se trata de una de las primeras bodegas de la zona en ser casi autosuficiente al 100%, al no estar conectada ni a la red de agua ni a la de electricidad.
La familia bodeguera, procedente del norte de la península, apostó desde el primer momento por un sistema energético basado en el aprovechamiento de luz solar gracias a unos paneles fotovoltáicos instalados en la cubierta del edificio. El sol también ha sido domado en la zona oeste de la estructura, donde unos paneles a cierta inclinación regulan la sombra en el interior del edificio y sirven de ventilación natural para el espacio.
Otra de las características de la bodega es que su cubierta inclinada aprovecha el agua de la lluvia, que almacena y trata en aljibes para el autoconsumo de las instalaciones.
La estructura cuenta con dos plantas, la subterránea, que hace las funciones de lagar o zona de elaboración y crianza, y la planta baja, destinada a la zona social y a la recepción de uva.
Para la bodega de Valdemonjas, que aspira a embotellar 50.000 botellas de tempranillo anuales, «es un orgullo» recibir un reconocimiento internacional por un proyecto «muy pensado y de gran labor técnica», y que también servirá como trampolín para darse a conocer internacionalmente.
«Si nuestros ancestros hacían vino sin energía eléctrica, por qué nosotros no vamos a ser capaces de hacerlo sin usar sistemas costosísimos y altamente consumidores de energía y recursos», reflexionó Moyano. «Hay que buscar construcciones que nos devuelvan a la esencia del vino».
Entre las cinco mejores construcciones industriales
Entre las más de 100 categorías participantes, la bodega Valdemonjas compite en la dedicada a las construcciones industriales y de almacenaje. Basada en la tradición y vinos muy ligados al terruño, el jurado de ‘Architizer A’ dice de ella que «cautiva a primera vista por el paisaje, la topografía y la calidad de los viñedos». Por ese motivo ha tenido en cuenta que el proyecto cumple con los requisitos técnicos para la elaboración del vino, su fuerte compromiso con la sostenibilidad y una fuerte imagen de marca que se integra en el paisaje como uno de los requisitos fundamentales.
En su categoría tendrá que competir contra cuatro proyectos procedentes de China, Tailandia, Eslovenia y Suiza. La espectacular fabrica china tiene una superficie de 23.000 metros cuadrados y destaca por estar construida en su mayor parte con aluminio galvanizado. La estructura eslovaca se caracteriza por estar situada en un paraje natural montañoso, enclave perfecto para su actividad, dedicada a la fabricación de maquinaria forestal. Tres torres con la madera como elemento predominante, es la estructura tailandesa seleccionada como finalista en el concurso, material que comparte con la minimalista construcción suiza.
Los ganadores se anunciarán el 12 de abril, y recibirán su galardón en la gala que tendrá lugar en Nueva York en mayo.