71 SEMINCI VALLADOLID 2026
Ricardo Gómez debuta como director con 'Una familia', una película que indaga en sus propios orígenes
El cineasta italiano Andrea Pallaoro recupera en la Seminci el último guion de Bertolucci en el largometraje 'The echo chamber'

Presentación de 'Una familia' de Ricardo Gómez.
Ricardo Gómez da el salto de la interpretación a la dirección con 'Una familia', largometraje en el que mira a sus orígenes e infancia para reivindicar la fuerza de una madre capaz de sobreponerse a su contexto y sacarse adelante a sí misma y a su hijo.
"Ya que daba el salto, quería involucrarme", ha explicado Gómez sobre el motivo por el que ha elegido su propia historia, con toques de ficción, como carta de presentación, la cual se ha estrenado mundialmente en la 71 Semana Internacional de Cine de Valladolid (Seminci) programada en la Sección Oficial fuera de concurso, informa Europa Press.
'Una familia' se construye con saltos en el tiempo entre el pasado y el presente de la familia de Pablo Torres, un niño actor. En un barrio madrileño de los años 90, se narra la historia de amor de sus padres, Enrique (Patrick Criado) y Clara (Claudia Traisac), mientras en la infancia entre el set, su casa y el tiempo con sus amigos, se presenta la vida del niño y su madre.
La historia desvela así el origen de la fractura de su familia, en la que también se incluye su abuela (Ana Wagener), y ensalza la fuerza de una madre que busca la forma de sobreponerse para salir adelante junto a su hijo, a la par que continúa con su trayectoria artística como bailarina.
Gómez empezó a escribir esta historia en 2019, hace siete años, "el tiempo medio que cuesta sacar una película adelante", tal y como ha apuntado. Comenzó este proyecto tras "toda la vida" en un set de rodaje, el de 'Cuéntame cómo pasó'.
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Fue ahí donde recuerda que, ya de adolescente, empezó a fijarse en cómo ponían las cámaras los directores, lo que le despertó el deseo de algún día ser él quien pudiese contar una "historia propia", hasta el punto de que finalmente ha optado por una autoficción.
"Siempre he entendido que el cine tiene que tener algo de vinculación con la persona que se pone a hacerlo, en mayor o menor medida. No quería hacer una película que me fuese ajena", ha expuesto el ahora cineasta.
Asimismo, ha señalado que el proceso le ha supuesto "mucho gozo" por la posibilidad de llevar a cabo un "juego de espejos entre las cosas reales y la ficción" para desarrollar la historia y el contexto de los tres personajes principales.
Lo primero que tuvo en mente, y ha llevado a cabo, fue la estructura, que se compone por la narración de un día en la vida de cada uno de los miembros de la familia de manera que el espectador pueda entender la evolución de los vínculos familiares.
Inicialmente, también tuvo claro que quería "poner en el centro" la "fuerza de una madre", en concreto de la suya, si bien ha incorporado en este personaje también la capacidad de superación de "muchas otras mujeres":
Debido a que se trata de una mirada a su pasado, el espacio temporal del filme también venía dado, de manera que la propuesta sumerge a un barrio popular del Madrid de los 90, con sus bares y partidos de fútbol, elementos añadidos por el director como "vehículo" para acercarse al público y marcar el momento que determinó la ruptura de la familia.
También se visita los primeros años de la década de los 2000, de la mano de un niño que crece entre el set de una serie, con guiño a 'Cuéntame' y su vida con su madre y amigos, con quien comparte chuches y juega a tazos de Pokémon.
El largometraje es de formato 16mm, una apuesta del director para aportar "textura y riqueza visual". "Buscábamos contar una historia con fondo de temática dramática, algo de thriller, pero queríamos huir de la solemnidad", ha expuesto Gómez al respecto de esta elección "arriesgada".
Una película pequeña
'Una familia' se presenta así como una película "relativamente pequeña" en la industria del cine español, que supone también el debut en la producción de largometrajes de Diego Betancor, quien ha detallado que el filme ha contado con un presupuesto inferior a los dos millones de euros.
Sobre la unión con Gómez para compartir debut, ha indicado que han compartido la "pasión" que supone una carta de presentación que han logrado sacar adelante tras años y muchas fases en las que llegaron a pensar que no iba a lograrse.
Igualmente, ha agradecido la generosidad de Gómez, de quien ha destacado su capacidad, una visión compartida por un reparto que ha puesto en valor el trabajo de este en la dirección y han agradecido el aprendizaje en el desarrollo de su personajes.
Traisac ha apuntado que el trabajo ha sido "muy artesano" y el papel de Clara le ha supuesto un proceso "duro" del que se está "recuperando", mientras Criado ha valorado la posibilidad de haber aportado a su personaje, del cual ha destacado su corporalidad, construida tras conocer a varios presos en visitas a la prisión de Soto del Real.
Por su parte, Wagener, cuyo personaje, 'Consuelo', aparece a pinceladas, ha apuntado a la "exigencia" del guion de una mujer de una generación "no acostumbrada a comunicarse" y a la que la ruptura de la familia le ponen años encima.
La película, producción hispano peruana, protagoniza este sábado la Gala RTVE en el Teatro Calderón en el marco de la 71 Semana vallisoletana.
También se ha presentado S𝘦𝘳𝘠𝘰, que parte de un gesto de audacia inusual. 𝐒𝐞𝐫𝐠𝐢𝐨 𝐏𝐞𝐫𝐢𝐬-𝐌𝐞𝐜𝐡𝐞𝐭𝐚 decide documentar su tratamiento oncológico desde los Ángeles a la vez que dirige, a 9000 kilómetros de Madrid, los ensayos de la obra 14.4, de 𝐉𝐮𝐚𝐧 𝐃𝐢𝐞𝐠𝐨 𝐁𝐨𝐭𝐭𝐨 sobre Ahmed Younoussi.
Además, el cineasta italiano Andrea Pallaoro recupera el último guion de Bernardo Bertolucci en el largometraje 'The echo chamber', un drama contenido que analiza el dolor y la dependencia a través de un triángulo emocional que se desenvuelve únicamente en un lujoso apartamento de Londres. El filme, de más de dos horas de duración, se estrenó en España en este festival, como parte de la Sección Oficial a concurso.
Pallaoro acudió este sábado a presentar en la Semana vallisoletana esta propuesta cinematográfica en la que introduce a Leo (Luca Marinelli), un productor musical italiano afincado en Londres que se ve afectado por el dolor en distintas formas, lo que deriva en una adicción por los opiáceos y una relación de dependencia emocional con Anne (Alicia Vikander), quien pasa de ser su doctora a su pareja, y con Ava May (Susan Sarandon), una famosa cantante con la que desarrolla el proyecto con el que ella volverá a la escena musical, informa Europa Press.
Una sobredosis marca el inicio para trasladar al espectador a los distintos espacios del lujoso apartamento del músico --con una única mirada al exterior a través de una ventana que enfoca un mismo punto--, un lugar en el que habitan el dolor y el deseo, y en el que, a la par, se desarrollan curiosas relaciones de amor, cuidado y dependencia emocional.
El apartamento funciona como refugio y prisión, especialmente de Leo y Anne, quienes, incapaces de soltarse, establecen una forma de comunicación sin llegar a verse ni hablar, mientras que para Ava se convierte en un lugar de creación y en el que revisitar su pasado.
De esta forma, y con saltos entre presente y pasado, Pallaoro construye un drama comedido y claustrofóbico, por la historia, el uso de un único espacio y el desarrollo de los personajes. Los planos largos y lentos, y escenas cotidianas y silenciosas inciden en las adicciones de los personajes, en contraste con la potencialidad de la música como vía de sanación y perdón.
Se trata de una historia basada en el último guion que escribió Bertolucci antes de morir en 2018, adaptado por Ilaria Bernardini y Ludovica Rampoldi, bajo al dirección de Pallaoro, quien ha querido aportar su "propia sensibilidad" al texto para levantar un filme que ha supuesto un "desafío" por la necesidad de honrar a su autor.
Pallaoro ha optado por la sobriedad para adaptar la historia de Bertolucci, que en su forma original ya contenía saltos en el tiempo como una forma de explorar los recuerdos de los personajes. "La idea del eco emerge con estas temporalidades diferentes entre pasado y presente", ha subrayado al respecto el cineasta italiano, quien ha defendido la necesidad de estructurar de esta forma el filme para relatar las dinámicas de los personajes.
Igualmente, ha puesto en valor la "oportunidad cinematográfica" que ha supuesto poder explorar la historia desde un único espacio, el apartamento, y "jugar con los conceptos de presencia y ausencia en él".
"Ha sido interesante crear una arquitectura que invitara al espectador a entender la dinámica de intimidad y control", ha explicado el director, quien ha destacado que este espacio es, además, un elemento de "comunicación" de los personajes de forma "estética y sensorial".
Pallaoro ha apostado por representar en este escenario la vulnerabilidad y fragilidad de sus personajes, especialmente en el caso de Anne y Leo, cuya presencia contrasta con la energía que aporta Ava de la mano de Susan Sarandon.
Precisamente, el cineasta ha relatado que cuando leyó el guion y entendió el personaje de Ava, pensó "inmediatamente" en Sarandon, una "leyenda" que le ha "inspirado" y a la que admira por su "intensidad" interpretativa.
"Ha sido un proceso largo ofrecer este personaje a Susan. Ella decidió saltar a esta aventura, ha sido muy generosa y ha aportando vulnerbailidad y coraje al proyecto", ha señalado Pallaoro, para poner en valor que la actriz accedió a cantar para interpretar este papel.
De este modo, ha manifestado el honor que supone trabajar con ella, todo ello cuando la intérprete ha denunciado públicamente que en la industria hay personas que piden que no se la contrate por su apoyo al pueblo palestino, una cuestión que, concretamente, expuso en la presentación de este filme en la Mostra de Venecia.
El festival veneciano acogió el estreno mundial de esta película, el tercer trabajo del cineasta italiano. Ahora, la propuesta opta a la Espiga de Honor de la 71 Seminci.
Lance Hammer encoge el ánimo con ‘Queen at Sea’
Todos los planos de ‘Queen at Sea’ están desequilibrados, salvo los que relatan la historia por escribir de Sarah, la hija que se asoma a la adolescencia y representa el único atisbo de esperanza en la película. La composición estética del segundo largometraje del estadounidense Lance Hammer saca al espectador de su zona de confort desde el primer minuto, con encuadres fracturados, donde el punto de fuga nunca está en el centro y donde todo parece a punto de romperse en cualquier instante, o simplemente de desvanecerse.
En ese escenario transcurre la historia de Amanda, la supuesta protagonista de ‘Queen at Sea’, una mujer de mediana edad interpretada por una sobresaliente Juliette Binoche. Cuando su matrimonio entra en crisis, pide una excedencia para alejarse junto a su hija de Newcastle, donde tenía su hogar, y poder así acercarse y estar más pendiente de su madre, una mujer mayor que padece demencia y que vive con su segundo marido en Londres, informa Ical.
Esa pareja mayor, que conforman Martin y Leslie (Tom Courtenay y Anna Calder-Marshall), es el auténtico motor de la historia, por mucho que el jurado del Festival de Berlín decidiera premiar a ambos con el Oso de Plata a la mejor interpretación de reparto. La relación entre ambos, impecables en su acercamiento a personajes que duelen de tan humanos, se va desplegando a lo largo de un metraje que golpea y golpea sin parar el espectador, mostrando esos estragos de la vida tan presentes para quienes les toca sufrirlos, por mucho que como sociedad nos empeñemos en esconderlos.
El deterioro implacable al que la enfermedad somete a víctima y familiares, un tema tan delicado como el consentimiento cuando la razón ya no asiste, la patria potestad y la fragilidad son temas capitales en la película, que hoy se sumó a la competición oficial de Seminci mirando de frente a temas tabú como la sexualidad en la tercera edad, para acercarse a sus personajes con una naturalismo respetuoso y libre de prejuicios, que pocas veces se puede presenciar en la gran pantalla.
La tensión entre los personajes de Binoche y Courtenay (el inolvidable protagonista de ‘La soledad del corredor de fondo’ o la premiada en Seminci ‘45 años’) se palpa desde su primer encuentro, una violenta secuencia que descoloca por completo a la mujer y al espectador, que se ve de pronto perdido en mitad del conflicto, casi tanto como los propios personajes.
La cámara observa a prudente distancia la situación, alejada de ellos, casi a hurtadillas, mientras las férreas convicciones que la hija y el padrastro creían tener se comienzan a desmoronar ante el avance de la enfermedad. Entre ambos, como una isla solitaria e inalcanzable, emerge Calder-Marshall (prestigiosa actriz de teatro británica, cuyo papel más memorable en cine fue su interpretación de Cathy en la versión de 1970 de ‘Cumbres borrascosas’, con Timothy Dalton como Heathcliff), como si de una alienígena se tratara, mirándolos sin comprender el porqué de sus constantes enfrentamientos.
Llama la atención que un cineasta con tantos argumentos como Lance Hammer haya necesitado 16 años para levantar su segundo largometraje, que firma como guionista, director y productor. Más si cabe tras la buena acogida de ‘Ballast’ (2008), su ópera prima, que compitió por el Oso de Oro en la Berlinale y ganó los premios al mejor director en Sundance y Bafici. Además del citado premio a Courtenay y Calder-Marshall, ‘Queen at Sea’ (2026) se alzó también en Berlín con Oso de Plata correspondiente al premio del jurado.

Presentación S𝘦𝘳𝘠𝘰 parte de 𝐒𝐞𝐫𝐠𝐢𝐨 𝐏𝐞𝐫𝐢𝐬-𝐌𝐞𝐜𝐡𝐞𝐭𝐚.
Presentación de SerYo de Sergio Peris-Mecheta

Presentación de The Echo Chamber
Presentación de la película The Echo Chamber

Presentación de la película de la Sección Oficial ‘Woman Unknown’, de May el-Toukhy, acompañada por el productor, Mikael Rieks.