BARRIO A BARRIO | CALLE ESPANTA
La calle vallisoletana que grita goles al sur de la ciudad
Donde antes discurría el cauce del arroyo con el mismo nombre, hoy son el bullicio del fútbol en el campo de la U.D. Sur, el parque infantil y el pequeño comercio los que dan vida a esta vía de La Rubia

Actividades deportivas durante las Ferias y Fiestas de San Mateo en 1996
Si algo une a un barrio eso es las actividades que, de alguna manera, ‘obligan’ a los vecinos a juntarse. Y si hablamos de algo que es capaz de saltar cualquier diferencia entre personas, eso es el fútbol. El ambiente que se vive en torno a un campo de fútbol no solo incluye a los jugadores, sino a las familias que se reúnen en torno al campo y las historias que allí se crean, desde los padres tomando cañas y comentando las jugadas hasta la admiración de los más pequeños mirando a los mayores desde la valla, esperando a que el tiempo pase y llegue su oportunidad de ponerse las botas e intentar encajar algún gol.
De eso saben mucho al sur de la ciudad del Pisuerga, especialmente desde la calle Espanta. Y es que esta vía de La Rubia se encuentra pegada al campo Felicísimo de la Fuente, donde entrena el club de fútbol U.D. Sur. Junto al campo también se encuentra un parque infantil que sirve de zona de juegos para los más pequeños, pero que también atesora los recuerdos de muchas generaciones. «La verdad es que el campo de fútbol da vida a la zona, nosotros estamos encantados», explican algunos vecinos de la misma calle y otras cercanas.
Pero, además del fútbol, esta calle de La Rubia sirvió antaño de hogar para el agua. Por donde ahora juegan los niños y los vecinos aprovechan para pasear con sus perros, antiguamente discurría el cauce del arroyo Espanta. Este modesto afluente del río Pisuerga, que nacía en un pequeño valle de La Cistérniga y discurría por algunas zonas agrícolas como La Vega, también llegaba hasta Valladolid capital por la calle que lleva su nombre. Su viaje, que finalizó tras el desarrollo del polígono de Argales y la construcción de la VA-30, terminaba a la altura de Cuatro de Marzo.
Pese a que ese cauce ya sea una historia del pasado, lo que continúa siendo de pura actualidad es la unión entre unos vecinos y comerciantes que se consideran «de barrio». «Antiguamente recuerdo que siempre había problemas porque había muchos niños jugando en el parque. Ahora, en vez de por los niños, los problemas vienen por los perros», recuerdan en medio de una charla dos vecinos de la zona.
Este ambiente de cercanía se deja notar en los diferentes locales comerciales de la vía incluso para quienes se aventuraron a abrirlos hace menos tiempo. «Sobre todo nos vienen clientes de más de 60 y 70 años, sí que se nota un poco la falta de gente joven» explica la farmacéutica María Herrero, que desembarcó en la calle hace un año y medio con su farmacia Parque de La Rubia.
Pese a llevar ni siquiera dos años en la zona y de venir de una farmacia rural en un pueblo pequeño, confiesa que la adaptación y la acogida ha sido «muy buena». «Tenemos a todos fichados, al final viene siempre la misma gente y nos cuentan sus historias», afirma la farmacéutica sobre el ambiente de barrio.
Si algo lamenta Herrero es el cierre de comercios que está afectando a la zona. «Es una pena porque a un paso hay mucho comercio donde puedes realizar todas tus compras sin tener que acercarte hasta Vallsur, pero sobre todo la gente más joven busca el precio y se va a otro lado». Una cuestión que también le afecta a su farmacia. «Es complicado mantener un negocio de barrio. Muchas veces pasa que la gente con tal de ahorrarse un euro se va al Primor en vez de comprar en la farmacia, y al final nosotros no podemos poner precios tan competitivos», lamenta.
Una visión que comparte el peluquero y barbero Mario Rabadán. «Está pasando lo que pasa en muchas zonas: muchos comercios van cerrando y algunos se transforman en viviendas. La tendencia, por desgracia, es que vaya desapareciendo. Competir es complicado. No dan facilidades y hay que ser valiente». La peluquería de Rabadán es de esas en las que se pone cara al paso del tiempo.
Y es que tan pronto te encuentras a un anciano de 90 años confiándole su peinado, como a un adolescente que pide la última tendencia o a un recién nacido preparado para iniciarse en el mundo de los peinados. «Tengo la suerte de estar a la última en cuanto a peinados porque estoy muy vinculado a la asociación de peluqueros y he dirigido una revista sobre ello durante 21 años», explica el peluquero.
Aunque también cuenta con la ayuda de un empleado más joven que le ayuda a seguir en la onda de la actualidad. «Es gracias a eso que puedo seguir manteniendo a gente joven, que es una cosa muy difícil porque al final para ellos soy un viejo», cuenta Rabadán entre risas.
Con casi 30 años tijera y secador en mano, el profesional ha vivido todo tipo de anécdotas, aunque recuerda una especialmente. «Un padre me trajo al niño pequeño para que le cortara el pelo y se fue. Pasaron las horas y yo tenía que cerrar y no venía a recogerlo. Y ya a las nueve de la noche, yo asustado, volvió y me dijo que había estado buscándolo por el parque».
Pese a su cercanía con el paseo Zorrilla y la carretera de Rueda, define la calle como «una calle de barrio». «A mí lo que más me gusta es tener una clientela que, aunque haya de todas las clases sociales, sobre todo es trabajadora. Me gusta el trato del día a día y conocerlos». Apuntando de nuevo a mejorar el comercio de la zona, Rabadán aboga por mejorar la oferta de aparcamiento. «Estaría muy bien que donde hay parques cerca no se estrechasen las aceras ni se quitasen sitios. Está muy bien lo de coger menos el coche, pero si se tiene hay que tener lugar donde dejarlo».
Al frente de Psicoinfas, Gabinete de Psicología Infantojuvenil Alicia Sanzo se encuentra la propia Alicia Sanzo, psicóloga general especialista en Psicología Infantojuvenil. Para ella, una de las mayores virtudes de la calle es el parque que se encuentra justo en frente. «La cantidad de árboles y zona verde que acompañan a la calle son una maravilla».
Si algo le causa nostalgia a la psicóloga, es los locales de hostelería que han ido desapareciendo con el inevitable paso de los años, especialmente el de Ángel. «Yo creo que la mayoría echamos de menos el Bar Cielo y a su propietario Ángel. Y por supuesto, las riquísimas tortillas que hacía su mujer, que era la cocinera», recuerda con nostalgia.
El kiosco de Ángel Rodríguez es de esos que cumple ya sus veinte primaveras ofreciendo pan y chucherías a los vecinos. Pese a que para él la calle es «la mejor de todo Valladolid», explica que sí ha notado cambios, especialmente desde la pandemia de COVID. «El consumo ha cambiado y la gente se gasta cada vez menos dinero en el kiosco. Sí que es verdad que en los últimos tiempos el consumo está cambiando otra vez, pero todo es muy diferente».
El kiosquero es otro de los que sitúan el parque y el campo Felicísimo de la Fuente como los dos principales atractivos de esta calle. «Genera mucho ambiente y para los niños este parque es muy seguro porque está bien resguardado y tiene cero riesgos», mantiene Rodríguez.
Así, entre el bullicio generado por esta calle del sur de Valladolid que celebra los goles de su equipo preferido, las confidencias compartidas entre amigos en los bancos del parque y el pequeño comercio que todavía resiste, Espanta conserva una esencia de barrio y cercanía que continúa perenne pese al paso del tiempo. Un lugar donde, pese al paso del tiempo y los cambios que llegan con él, casi todos se conocen y las historias trascienden generaciones. Donde pese a la desaparición del arroyo al que debe su nombre, la vida continúa fluyendo entre los vecinos.

Fuente: E.M. / JUAN GARCÍA

Panorámica de Valladolid. Ronda Sur y carretera de Rueda en 1997
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Actividades deportivas durante las Ferias y Fiestas de San Mateo en 1996
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Actividades deportivas durante las Ferias y Fiestas de San Mateo en 1996
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Actividades deportivas durante las Ferias y Fiestas de San Mateo en 1996
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Actividades deportivas durante las Ferias y Fiestas de San Mateo en 1996
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Esther Leite, socia con Santiago López-Romero del restaurante Las Tablas de Leite 3, en el número 2
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Mario Rabadán, dueño de la peluquería y barbería Mario Rabadán, en el pasaje que comunica con la calle Joaquín María Jalón.
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Ángel Rodríguez, dueño del kiosco Tito, en el número 2
Ángel Rodríguez, dueño del kiosco Tito, en el número 2

Calle Espanta en la actualidad
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