JUICIO CASO ATAÚDES
Morchón niega el cambiazo de ataúdes y achaca el caso a la "inquina, cabreo y mala hostia" del ex trabajador que lo destapó
El hijo del fundador del grupo El Salvador, principal acusado en la trama, declara que su padre tenía el control directo de todas la empresas, «incluso después de jubilado»

Ignacio Morchón Vaquero, en un momento de su declaración a preguntas sólo de su abogado.
El hoy administrador de El Salvador-Funeraria Castellana Ignacio Morchón Vaquero, uno de los veintitrés encausados por el 'caso ataúdes', ha mantenido su inocencia, ha negado que en la empresa se sistematizara el 'cambiazo' de ataúdes y ha atribuido la causa a la "inquina, el cabreo y la mala hostia" del que fuera trabajador Justo Martín, autor del dosier incriminatorio en el que se apoyan las acusaciones.
En una de las jornadas más esperadas desde que el juicio comenzara en marzo en la Audiencia de Valladolid, Ignacio Morchón Vaquero, hijo del 'magnate funerario' Ignacio Morchón, ya fallecido, ha subido al estrado para avalar el buen funcionamiento de la mercantil, hasta el punto de que ha asegurado que la Ley de Policía Mortuoria hoy vigente en Castilla y León tiene su génesis en la experiencia profesional de El Salvador-Funeraria Castellana. "Seguimos siendo la número uno en Valladolid por el trabajo bien hecho y por hacer sencillo lo más difícil", ha ensalzado el acusado.
Morchón Vaquero, en su testimonio recogido por Europa Press a preguntas únicamente de su abogado, ha utilizado el término "simulacro" para referirse a la documentación atesorada a lo largo de dos décadas por el aludido Justo Martín, de quien sostiene que sus peticiones no atendidas de subida de sueldo para mejorar su base de cotización, antes de jubilarse, y de que se contratara a un hijo y una hija constituyen la causa de que dicho empleado comenzara a extorsionar con ese material compuesto por fotos y anotaciones.
"Yo creo que es en el periodo de 2013 y 2014 cuando más se produce la actividad de justo, coincidiendo con sus demandas. Cuando comienzan sus amenazas me entrevisté con él y me dijo que no tenía nada contra la familia, sólo contra mi padre porque se había hecho rico con una funeraria salida de la nada y Justo seguía cobrando lo mismo que cuando entró", ha recordado 'Ina', quien ha añadido que ese malestar se tornó en "inquina, cabreo y mala hostia" cuando se enteró de que se había contratado al hijo de un compañero.
Valladolid
El extrabajador que destapó el caso ataúdes declaró en la instrucción que cambiaban "todos los que se podían"
Diario de Valladolid | El Mundo
Esa extorsión es la que llegó a Ignacio Morchón Vaquero. a personarse ante la policía para denunciar a Justo, "con absoluta tranquilidad porque nadie le había ordenado que hiciera esos cambios de ataúdes, el simulacro lo hizo únicamente él", sin que la dirección y el resto de empleados participaran, si bien tan sólo ha reconocido la irregularidad del inflado de facturas que su padre realizó respecto de la compra de cajas al proveedor, también encausado, Victorio Senovilla.
"Senovilla facturaba por módulos y mi padre infló el precio de las cajas para pagar menos a Hacienda. Nos pillaron y la multa fue muy gorda. A partir de ahí se empezó a facturar correctamente", ha mantenido Ignacio, quien ha utilizado buena parte de su intervención para ensalzar la trayectoria de su padre, "un tío muy listo que era quien hacía y deshacía" y al que ha atribuido el hito de montar en Castilla y León en 1995.
Aunque estaba previsto que declararan más acusados, la jornada ha dado tan sólo para que subieran al estrado la madre del anterior, María del Rosario V.L, y un cuñado de ésta, Andrés M.A, quienes se han acogido a su derecho de no declarar, ya que buena parte del tiempo ha quedado reservado a la reproducción en sala de los testimonios que tanto Justo Martín como el magnate funerario Ignacio Morchón, ambos ya fallecidos, realizaron en 2019 en el juzgado en calidad de investigados.
Testimonio en instrucción del ya fallecido Ignacio Morchón
También se ha reproducido el testimonio prestado en su día, en calidad de detenido en el juzgado, por el hoy fallecido Ignacio Morchón Alonso, el que fuera fundador de la empresa, en el que rechaza los hechos imputados y achaca el proceso a la inquina hacia su persona por parte de Justo, quien le remitió unas cartas amenazantes alegando que cobraba poco. "Antes de esas cartas ya me había amenazado con acudir a la Fiscalía porque quería una compensación económica ya que estaba a punto de jubilarse y también me había pedido trabajo para sus hijos", recuerda el magnate del féretro.
Con respecto a las acusaciones vertidas por Justo, Ignacio Morchón Alonso asegura que ni dio órdenes para que se realizara el 'cambiazo' de cajas ni lo ha visto "nunca". Pero además, manifiesta que sería ilógico: "Si un ataúd cuesta 100 euros porque voy a cambiarlo por otro lleno de sangre, babas y mierda. Si alguien le ayudó que lo demuestre, yo desde luego no lo hice ni el resto de trabajadores".
A lo largo de su interrogatorio, el fundador de la funeraria justifica también que el casi millón de euros que la policía intervino en el cuarto de la plancha de su domicilio en 2019 era de él y su familia, procedente del sueldo de 400.000 pesetas que percibían y por otros conceptos ahorrados de sus anteriores negocios de pescadería, carnicería y almacén de bebidas. "No tenía miedo a posibles robos, tengo más miedo a los bancos", indicó entonces.