Diario de Valladolid

EEUU ATACA A IRÁN

La subida del precio de los carburantes sigue sin freno en Valladolid: "No puede crecer sin razón"

El diésel sigue subiendo pese a la caída del petróleo, con más de 30 céntimos de aumento por litro, y la gasolina supera los 20, lo que repercute en los conductores

Estación de Repsol situada en la avenida de Salamanca, con los precios de este miércoles por la mañana.

Estación de Repsol situada en la avenida de Salamanca, con los precios de este miércoles por la mañana.PHOTOGENIC

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Dos minutos bastaron para que Arturo perdiera 20 euros. No fue un robo: fue repostar. «La última vez fue hace 15 días, pero ya acabas de ver cómo ha aumentado», dice aún sorprendido por la escalada de precios desde que Estados Unidos e Israel entraron en conflicto con Irán. Y más de una semana después, mientras el valor del petróleo sube y baja como una noria, los surtidores siguen sin apenas variaciones después de más 30 céntimos de subida en el diésel y de 20 en la gasolina.

«Yo lo que veo es que cada vez que hay algún problema internacional, al final siempre acaba repercutiendo en el precio de la gasolina», manifiesta José, quien por aspectos laborales acude cada semana a ‘alimentar’ a su vehículo. Es por ello que traslada con exactitud las cuatro cifras que se vislumbraban en el panel de entrada de la estación de Ballenoil, en el Polígono de Argales: 1,535. Siete días después, la variación es total, con excepción del primer dígito, escalando este miércoles hasta los 1,699 euros por litro (€/L).

El desembolso que hizo este miércoles José por cada litro de gasóleo A debería haber sido algo menor si el precio del combustible siguiera al pie de la letra los vaivenes del mercado. Porque si cuando el petróleo sube también lo hace lo que se paga en la gasolinera, lo lógico sería que ocurriera lo mismo a la inversa. Sin embargo, no es así después de comprobar cómo tras una bajada en el precio del barril registrada este miércoles los surtidores continuaron prácticamente con las mismas cifras. Es decir, la regla que rige es la especulación.

«Tenemos que esperar un poco a que venga el gasóleo con otra subida y planteemos qué tenemos que hacer, si nos tenemos que aguantar, qué medidas dispone el gobierno... Pero no a la primera de cambio que se inicia un conflicto, ya estamos con el precio por las nubes. No me parece nada correcto», explica José Ramón Jano, quien sufre por partida doble la escalada de los combustibles, tanto como cliente como empresario al ser el responsable de la empresa de transportes Janocargo de Valladolid. «Me afecta y mucho, y no sólo como usuario. Tengo una empresa de vehículos y cada vez que vamos a repostar, que son vehículos industriales, vamos en una media de 180 a 200 euros de gasto por cada uno. Con lo cual, con todas estas reservas que se tienen, ponerles una subida tan brusca nos cuesta a todos el bolsillo», expresa.

Respecto a esas reservas que pronuncia Jano, fue justamente este miércoles cuando los países miembros de la Agencia Internacional de la Energía (AIE) acordaron de forma unánime liberar 400 millones de barriles de petróleo al mercado global, todo ello respaldado por el Gobierno de España. Si a esa medida se suma la tendencia a la baja que empieza a mostrar el precio del crudo, los surtidores deberían comenzar a reflejar una desescalada. En este contexto, el presidente del Colegio de Economistas de Valladolid, Palencia y Zamora, Juan Carlos De Margarida, exigió que las «medidas deben ser inmediatas, con la mayor credibilidad y que inspiren la mayor confianza posible», para recordar que el encarecimiento de los carburantes acabará impactando en los precios de todos los productos desde las materias primas de las industrias a los de primera necesidad de los supermercados, como recogió Ical.

En una cadena de varios factores, es la gasolinera la que decide el precio final al público. Pero de cumplirse la hipótetica bajada, Javi, encargado de la gasolinera Las Palmeras –donde este miércoles la gasolina 95 estaba a 1,629 €/L; a 1,729 la 98; y a 1,699 el gasóleo A– podrá empezar a resolver la incógnita que estos días le plantean muchos clientes sobre si pagarán más o menos al llenar el depósito: «La gente me estaba preguntando si va a subir más, si va a bajar, que cómo está, que qué caro está y todo eso». Pero de no iniciarse la bajada, este trabajador apunta que ocurrirá la misma situación que derivó de la invasión de Rusia en Ucrania: compartir coche, echar lo justito para la semana y esperar a que baje el combustible.

Con la mención de Ucrania, uno de los clientes recuerda cómo durante esas primeras fechas del conflicto hubo «subidas fuertes» en el precio de la gasolina. «No sé si exactamente igual, pero sí que se notó bastante en el bolsillo», apunta. Y más que similar, fue superior, llegando a superar los 2 euros por litro tanto la gasolina como el diésel en muchas gasolineras.

«Imagino que se está siguiendo los precios del mercado y lo ajustan rápido. Pero sí que es verdad que a veces da la sensación de que sube muy rápido y bajar ya cuesta más. Y cuando pasa esto, no nos beneficia en nada», concluye José. Sin embargo, el comportamiento del mercado y la realidad que perciben los consumidores no siempre parecen ir por el mismo camino.

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