Diario de Valladolid

SANCIONES 

Las multas por ruido se triplican en Valladolid

Las sanciones pasan de 36 a 103 en dos años y solo el 12% se tramita en las zonas acústicamente saturadas

Sillas y mesas de algunas terrazas de Cantarranas, declarada zona acústicamente saturada.

Sillas y mesas de algunas terrazas de Cantarranas, declarada zona acústicamente saturada.JUAN GARCÍA

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Conversaciones en la calle que se prolongan hasta bien entrada la madrugada; música que se escucha igual dentro que fuera del bar; verbenas y conciertos ilegales… Dormir con ruido en Valladolid es cada vez más habitual, según los datos del servicio de Medio Ambiente del Ayuntamiento de Valladolid, a los que ha tenido acceso este periódico, que reflejan un incremento récord de las sanciones por exceso de decibelios.

En concreto, las multas por incumplir la Ley del Ruido de Castilla y León y la ordenanza de ruidos y vibraciones se dispararon un 186% entre 2023 y 2025, al pasar de 36 a 103. Detrás de este incremento está, sobre todo, la actividad de los locales de ocio, ya que tres de cada cuatro sanciones están vinculadas al incumplimiento de las condiciones acústicas de las licencias ambientales o a la realización de actividades con puertas y ventanas abiertas.

Los técnicos municipales contabilizaron en los tres últimos años 86 infracciones por superar los límites de volumen en el interior de los establecimientos, lo que representa el 40% del total. A estas se suman 76 denuncias por mantener abiertos los accesos de los establecimientos con música, un 35,3% del total.

Las fiestas de calle sin licencia también ocupan un apartado relevante en las sanciones. El Ayuntamiento tramitó 33 intervenciones contra verbenas al margen de la normativa, el 15,3% de los casos. Además, se registraron 11 sanciones por la manipulación o trucaje de los limitadores de sonido precintados en locales, una práctica minoritaria en número –un 5,1%– pero especialmente grave. El resto de las infracciones se reparte entre la emisión de música en la vía pública, con cuatro multas; el cambio de equipos de sonido en bares, con otras cuatro; y un único expediente por desobedecer una orden de cese firmada por la autoridad competente.

El documento municipal no desglosa las quejas por barrios, ya que, según reconoce el propio informe, no se dispone de esa información. No obstante, sí recoge datos de las zonas acústicamente saturadas (ZAS), donde se localizaron 26 expedientes, el 12,1% del total, concentrados en las principales áreas de ocio nocturno de la ciudad.

En cuanto a las sanciones económicas, la ordenanza municipal fija una multa mínima de 180 euros para las infracciones leves. En el extremo opuesto, el Ayuntamiento puede imponer penalizaciones de hasta 18.000 euros en los casos más graves, especialmente por la manipulación de los limitadores de sonido en locales ubicados en zonas ZAS. De hecho, la sanción más elevada registrada alcanza ese importe máximo, según consta en el informe de Medio Ambiente.

Junto a las cifras recopiladas por la Concejalía que dirige Alejandro García Pellitero, figuran las denuncias tramitadas por la Policía Municipal. En 2025 fueron 751, la mayoría, según puntualizan los agentes, por ruidos en domicilios. «Muchas de las sanciones son por gritos, música alta o palmas, jugar en zonas comunes fuera del horario establecido… Suelen ser de 90 euros, pero, en función de la infracción y del grado de reincidencia, las multas pueden alcanzar hasta los 300.000 euros».

En los dos primeros meses de este año, la Policía Municipal ha registrado 58 denuncias por exceso de ruido. Los barrios más afectados fueron Delicias y Rondilla, con 14 y 13 denuncias respectivamente, seguidos de la zona centro, que acumuló 11 multas. Otros distritos como Pajarillos-San Isidro contabilizaron nueve sanciones, mientras que La Pilarica apenas registró una denuncia.

En el resto de la ciudad, los datos, tal y como subrayan desde la Policía Local, muestran una incidencia menor: Santos Pilarica y La Victoria sumaron dos sanciones cada uno; La Rubia, tres; y Girón y Parquesol, una y dos respectivamente.

Cabe señalar que Valladolid cuenta con tres zonas declaradas como acústicamente saturadas para controlar el ruido generado por el ocio nocturno y conciliar la actividad hostelera con el descanso de los vecinos. La primera de estas áreas es la plaza de Coca y sus alrededores, seguida de San Miguel, y la más reciente es la plaza de Cantarranillas y las calles aledañas, que incluyen Macías Picavea, Ramón Núñez, Ebanistería, Gallegos y algunos números de la calle Platerías. Estas zonas concentran la mayor parte de locales dedicados a espectáculos públicos y actividades recreativas, y son objeto de una vigilancia constante por parte del Ayuntamiento y la Policía Municipal.

Las tres ZAS comparten medidas. No se permiten nuevas licencias para actividades que excedan los horarios máximos autorizados ni se autoriza la ampliación de aforos o modificaciones sustanciales en los locales existentes, salvo que reduzcan la emisión sonora. La instalación de nuevas terrazas está prohibida y las existentes deben recogerse a la una de la madrugada de domingo a jueves y a las dos los viernes, sábados y vísperas de festivos. La música en directo de carácter privado en el exterior de los locales queda restringida y los limitadores de sonido de los establecimientos se revisan y conectan en línea para que la Policía Municipal pueda supervisarlos en tiempo real. Cometer dos infracciones graves en un año puede derivar en la suspensión temporal de la actividad y las multas económicas se incrementan por tratarse de zonas ZAS.

Las primeras zonas acústicas saturadas se establecieron en Coca y San Miguel en 2023. La nueva zona de Cantarranas surgió tras las mediciones realizadas con sonómetros desde enero de 2024, que evidenciaron niveles de ruido superiores a los permitidos tanto de día como de noche en la plaza de Cantarranillas y sus calles aledañas. Se aprobó a finales del año pasado.

Mientras las tres ZAS ya están operativas, el Ayuntamiento mantiene en estudio el entorno de la Catedral. Esta área no concentra bares con horarios amplios, por lo que se podría aplicar un modelo de protección acústica diferente, adaptado a los horarios y la actividad de la zona. La Asociación de Vecinos del Centro solicitó hace unos meses que esta zona próxima a la Seo se convierta en la cuarta zona ZAS para ordenar terrazas y limitar el ruido generado por los establecimientos hosteleros.

En este punto, García Pellitero avanzó que están trabajando en el expediente para la adquisición de los sonómetros y comenzar las mediciones en una zona que, tal como recordó, es "más activa de día que de noche". También apuntó que en un primer momento valoraron su alquiler, pero que, dado que "el coste es similar", han decidido comprarlos para realizar las mediciones durante un año y comprobar el nivel de ruido.

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