Diario de Valladolid

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Solicitada la licencia para demoler el cuartel de Vadillos en Valladolid y construir 51 pisos

La Junta solicitó al Ayuntamiento el 26 de diciembre el permiso para derribar este antiguo edificio y levantar un inmueble destinado a viviendas para jóvenes

Antiguo cuartel de la Guardia Civil en la Plaza de los Vadillos en Valladolid.

Antiguo cuartel de la Guardia Civil en la Plaza de los Vadillos en Valladolid.ICAL

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El proceso administrativo para transformar el paisaje urbano de la plaza de Vadillos avanza. Tras años de espera, distintos proyectos y anuncios políticos, la maquinaria se ha activado para borrar del mapa el antiguo cuartel de la Guardia Civil. La Dirección General de Vivienda de la Junta de Castilla y León registró el pasado 26 de diciembre la solicitud de la licencia de derribo y de obra en el Ayuntamiento de Valladolid. El objetivo es obtener el permiso municipal para demoler la vieja estructura y comenzar la edificación de un bloque de 51 viviendas protegidas destinadas a jóvenes.

Fuentes del departamento autonómico confirmaron a este periódico que el trámite incluye tanto el proyecto específico de derribo como el proyecto básico de la nueva promoción. Este movimiento, realizado apenas un día después de Navidad, marca el inicio de la cuenta atrás para la intervención sobre el terreno. Ahora la pelota está en el tejado del Consistorio, que dispone de un plazo aproximado de 75 días hábiles para resolver la concesión de esta licencia de obra mayor, según los tiempos que maneja la Concejalía de Urbanismo y Vivienda. 

La concesión del permiso es la 'llave' que desbloqueará la siguiente fase. Desde la Dirección General de Vivienda explican que han estado trabajando en la redacción del proyecto básico durante los últimos meses y que, una vez se otorgue la licencia solicitada, procederán de inmediato a licitar las obras. El contrato que saldrá a concurso unificará el derribo del actual inmueble y la construcción de la nueva promoción, una estrategia pensada para agilizar los tiempos.

Si los plazos administrativos no sufren contratiempos, la piqueta podría entrar en el solar a lo largo de este año. El plan trazado contempla que la demolición y la redacción del proyecto de ejecución coincidan en el tiempo, un periodo estimado de cuatro a seis meses. Posteriormente, la construcción del nuevo edificio se extenderá durante dos años. De cumplirse el calendario, los nuevos inquilinos podrían estrenar sus hogares en 2028.

La inversión prevista para el proyecto que sustituirá al viejo acuartelamiento ronda los ocho millones. De esta cantidad, 700.000 euros se destinarán exclusivamente a tirar abajo la estructura actual, cuyo estado de conservación desaconsejaba la rehabilitación según los estudios técnicos realizados. La nueva edificación cambiará la fisonomía de la zona al pasar de las 32 viviendas originales –desalojadas en 2007– a 51 casas.

La propuesta arquitectónica define un bloque de seis alturas más una planta bajocubierta. La distribución interior se ha diseñado pensando en las necesidades de la población joven, el público objetivo de esta actuación. De los 51 pisos, 38 contarán con dos dormitorios, 10 serán de una habitación y tres dispondrán de tres dormitorios.

El edificio se ampliará no solo en altura, sino también en su planta subterránea. Se ha proyectado una planta sótano que albergará un aparcamiento con capacidad para entre 37 y 43 vehículos, lo que dotará de plaza de garaje a gran parte de las futuras residencias.

La intervención urbanística permitirá también reordenar la parcela. El antiguo cuartel ocupa un solar con forma de ‘L’ que ahora se dividirá para satisfacer una doble demanda vecinal. Mientras que la parte frontal que da a la plaza acogerá el bloque residencial, el terreno trasero, un espacio de casi 1.000 metros cuadrados donde la vegetación ha crecido libremente durante años de abandono, se cederá a la Consejería de Sanidad. Este suelo permitirá la necesaria ampliación del centro de salud Vadillos-Circular, situado justo al lado, cumpliendo una reivindicación histórica del barrio y de la asociación de vecinos Bailarín Vicente Escudero.

La solicitud de licencia presentada a finales de diciembre cierra un capítulo de 18 años de deterioro progresivo. El edificio dejó de tener uso residencial en 2007, cuando las familias de la Guardia Civil fueron realojadas. Sin embargo, el inmueble mantuvo una actividad residual con una oficina en la planta baja hasta su cierre definitivo en 2018. Desde entonces, la imagen de la fachada con el cartel reivindicativo ‘La casa cuartel para el barrio’ se había convertido en un símbolo de la parálisis administrativa.

María Pardo, directora general de Vivienda, ya adelantó el pasado verano que, aunque se estudió la posibilidad de mantener el edificio, la ruina técnica obligaba al derribo como única solución viable. El alcalde de Valladolid, Jesús Julio Carnero, respaldó esta decisión calificándola como la «solución definitiva» para un punto negro del urbanismo.

La prioridad de acceso será para menores de 36 años. El régimen de tenencia –alquiler o venta– aún no está cerrado, aunque se prevé favorecer el arrendamiento. La administración autonómica consultará el registro público de demandantes antes de tomar la decisión final para ajustar la oferta a la necesidad real del momento.

Con la solicitud de licencia ya registrada, el proyecto de Vadillos se suma a otras intervenciones de vivienda pública en la capital, como la recuperación del cuartel de Puente Colgante o las promociones en Parquesol, Mieses, Parque Alameda y Los Viveros, en un intento por aliviar la tensión del mercado inmobiliario y ofrecer alternativas  a las nuevas generaciones.

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