El Canal de Castilla se abre a Valladolid con una gran zona verde y un museo
La CHD promueve la recuperación de la margen izquierda de la dársena con un ambicioso proyecto de 8 millones que incluye el derribo de un muro y la conexión con La Victoria para integrar el BIC en la ciudad

Recreación de cómo se va a recuperar la margen izquierda del Canal de Castilla para conectarlo con La Victoria tras derribar el muro de Manuel López.
La repercusión histórica del Canal de Castilla permanece viva entre la población, consciente de la revolución que supuso la construcción entre los siglos XVIII y XIX de esta gran infraestructura hidráulica para facilitar en el pasado el transporte del cereal, pero la importancia actual parece aletargada en Valladolid, con una presencia que pasa desapercibida en el trasiego de la ciudad. Escondida tras un muro en la margen izquierda (en la calle Manuel López Antolí de La Victoria) y pendiente de culminar la urbanización de la calle de acceso en la margen derecha, la dársena del ramal Sur aguarda paciente su turno para convertirse en un recurso medioambiental abierto a los vecinos.
La Confederación Hidrográfica del Duero, encargada de tutelar este BIC, ya está trabajando en la transformación del entorno para integrarlo en la ciudad y, más allá del acondicionamiento de la calle Canal en la que se está trabajando –y que incluye una nueva conexión con la Cuesta de la Maruquesa–, está inmersa en un ambicioso proyecto llamado a ensalzar el papel del Canal de Castilla en Valladolid a nivel paisajístico y cultural.
En total, 7,8 millones de euros de inversión para un conjunto de intervenciones en la 'orilla' izquierda que se centran en la rehabilitación de edificios sin uso (un taller, una fragua y unas cocheras), en la restauración del antiguo dique seco y en la urbanización del entorno para crear un gran espacio verde de más de 15.000 metros cuadrados integrado plenamente en la ciudad. A mediados del próximo año, aclaró la CHD, será cuando se saquen las obras a licitación, con el propósito de comenzar los trabajos en 2027.
Para que la dársena del ramal Sur se convierta en una zona recreativa de disfrute público se derribará el muro existente en la calle Manuel López Antolí y en su perpendicular, se restaurará toda la vegetación del área, se actuará en el cuérnago (uno de los aliviaderos que tenía el Canal), se rehabilitará una pasarela que cruza sobre la lámina y se habilitará un carril bici en el camino de sirga, detalló la arquitecta técnica de la Confederación, Nuria Blanco, en una visita a la zona.
«Esto en otra ciudad europea sería...», exhaló la responsable de los proyectos con la mirada puesta en la importancia del Canal de Castilla. No le hace falta pronunciar que sería un tesoro. Pero sí se lamenta de que aquí «esté escondido» e insiste en que las futuras obras que desarrollará la CHD servirán para «abrirlo a la ciudad».
No sólo gracias a la demolición de la tapia que ahora impide la contemplación del entorno a los viandantes y a restauración de la vegetación del terreno, sino también a la rehabilitación de otro espacio contiguo que, en este caso, sí se prevé cerrar por la noche con verjas, como ocurre en el Campo Grande.
En esa zona acotada, la antigua fragua y las cocheras (más de 200 metros cuadrados en total) se van a restaurar como espacios de trabajo para el personal de la Confederación, mientras que los viejos talleres (600 metros de superficie útil) volverán a la vida como museo, distribuido en tres zonas diferenciadas, aunque conectadas en su interior.
En la primera se ejecutará un Centro de Interpretación de la Gestión del Agua, en la segunda otro centrado en el Canal de Castilla, «pensado como espacio interactivo e inmersivo gracias a las nuevas tecnologías y la realidad virtual para que la gente pueda sentir que está navegando por el Canal», explicó Nuria Blanco, y la tercera sala se reservará para la exposición de maquetas que se usaron en dos muestras celebradas de Sevilla y Barcelona en 1929. Entre las piezas que se exhibirán, la arquitecta destacó un gran puzzle de siete piezas de la demarcación del Duero y diferentes presas de la cuenca.
Así que en un futuro próximo, los viejos talleres donde ahora se almacenan todo tipo de enseres cubiertos de polvo, maquinaria e incluso alguna moto de las utilizadas en labores de vigilancia (con matrícula del Ministerio de Medio Ambiente), se convertirán en espacio expositivo para que la ciudadanía comprenda la importancia del agua como recurso y, en particular, del Canal de Castilla como infraestructura. En la parte exterior, además, se va a restaurar el dique seco, una suerte de foso con pequeños pilares donde se arreglaban las embarcaciones.
De hecho, en el enorme hoyo –conectado al Canal por unas compuertas y con una salida en el lado opuesto para drenar el agua cuando se llevaba allí un navío para su arreglo–, se van a instalar paneles explicativos y se va a bajar una barcaza de draga ahora oxidada –de las usadas para limpiar los sedimentos– que por el momento descansa en la parte alta del terreno.
Todas estas actuaciones cifradas en conjunto en 7,8 millones de euros se dividen en los 6,7 millones que estima la CHD para la rehabilitación de edificios y la urbanización del entorno de la margen izquierda, y los cerca de 1,1 millones que calcula para la museografía, con diseño, fabricación, suministro, instalación y mantenimiento de los elementos que lo integren. Una vez arranquen los trabajos el tiempo de ejecución previsto son veinte meses, así que hay que poner la vista en 2029 para su disfrute.
Además de esta relevante intervención en términos culturales y paisajísticos para que el ramal Sur del Canal de Castilla se integre en la ciudad, la Confederación Hidrográfica del Duero también llevará a cabo la rehabilitación de otro edificio, en este caso en la margen derecha, para uso interno.
Lo que era antiguamente la carpintería, cerrada hace aproximadamente una década cuando se jubiló el último empleado de esta plantilla tras unos trabajos con destino a las instalaciones de Medina de Rioseco, recordó Nuria Blanco, dejará paso a un salón de actos con capacidad para 179 asientos donde se celebrarán diversos eventos, entre ellos las reuniones de los órganos de la CHD. La inversión prevista en este caso son 856.700 euros y el plazo de ejecución son ocho meses.
Mientras ultiman los pliegos para sacar a mediados de 2026 las licitaciones de unas intervenciones que, en verdad, estaba previsto haber lanzado en el último trimestre de este año, la CHD cuenta las semanas para finalizar la pavimentación e integración con el entorno de la calle Canal. Si no hay más demoras, confían en que los trabajos se completen en febrero. Quizá entonces sea buen momento para pedir al Ayuntamiento que 'rebautice' la vía y la devuelva a sus orígenes. Porque en verdad ahora no se llama calle Canal, sino avenida de Gijón 30 y sienten que ese nombre no refleja su identidad.

Antigua carpintería utilizada ahora por la empresa que ejecuta las obras de la calle Canal.
La carpintería será un salón de actos

Antigua carpintería utilizada ahora por la empresa que ejecuta las obras de la calle Canal.
El salón de actos será para celebraciones de la CHD

Zona de archivos, recién rehabilitada.
Zona de archivo, en una intervención anterior

Proyecto de integración de la dársena en la ciudad.
Dique seco, con los talleres, las cocheras y la fragua al fondo

Proyecto de integración de la dársena en la ciudad.
Barcaza de draga que se colocará en el dique seco

Dique seco, con la dársena al fondo
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Proyecto de integración de la dársena en la ciudad.
Compuertas entre el Canal y el dique seco

Zona de talleres.
En los talleres se hará un museo

Zona de talleres.
Maquinaria en las naves que se convertirán en museo

Zona de talleres.
Enseres y vehículos almacenados ahora en los talleres

Zona de talleres.
La arquitecta Nuria Blanco explica cómo será el museo

Zona de talleres.
La arquitecta de la CHD explica las futuras zonas del museo

Zona de talleres.
Zona donde se expondrán maquetas

Zona de talleres.
Zona donde se expondrán maquetas

Proyecto de integración de la dársena en la ciudad.
Muro que se demolerá para que los ciudadanos accedan a la zona

Proyecto de integración de la dársena en la ciudad.
El cuérnago se va a restaurar

Proyecto de integración de la dársena en la ciudad.
Este entorno será plenamente accesible y estará comunicado

Proyecto de integración de la dársena en la ciudad.
El espacio ahora está separado por un muro

Proyecto de integración de la dársena en la ciudad.
Junto a la dársena habrá un carril bici

Proyecto de integración de la dársena en la ciudad.
La arquitecta Nuria Blanco prevé que el cuérnago tenga agua

Imagen de archivo de una procesión
Procesión en la dársena con los talleres al fondo

Taller.
Trabajadores en los talleres

Dique seco donde se arreglaban las embarcaciones.
El dique seco se va a restaurar

Batea o barcaza de draga.
Barcaza de draga como la que se conserva y se colocará en el dique seco

Recreación de la zona de museo.
Los viejos talleres se convertirán en museo

Recreación de la zona de museo.