EXPOSICIÓN PERMANENTE
El Calderón exhibe los premios más vallisoletanos de la chica yeyé
Carnero, acompañado de la familia de Concha Velasco, inaugura una exposición permanente en el teatro, que la artista consideraba "su casa"
Manuel Velasco, Esperanza Varona y Jesús Julio Carnero en la exposición de Concha Velasco.
Valladolid volvió a demostrar este sábado que la memoria de Concha Velasco sigue intacta en el corazón de la ciudad. Coincidiendo con la fecha en la que la artista habría cumplido 86 años, el alcalde Jesús Julio Carnero, acompañado por el hijo de la actriz, Manuel Velasco, y sus primas hermanas Esperanza y Chus Varona, inauguró en el Teatro Calderón una exposición permanente que recoge los tesoros de la eterna chica yeyé. Se trata de un espacio que custodia alrededor de una veintena de los galardones más importantes de su carrera, cedidos por la familia en un gesto que el regidor calificó de "inmensa generosidad" y que permite que premios como la Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes o el Goya de Honor descansen en el lugar que la propia Concha definía como "su casa".
El acto estuvo marcado por la emoción de los familiares, sobre todo cuando Manuel Velasco recordó una anécdota vivida junto a su madre viendo la película 'La ciudad de la alegría'. Según relató, al inicio del filme aparece una frase que reza "Todo lo que no se da, se pierde", un mensaje que hizo llorar a Concha en su momento y que se convirtió en una máxima vital para sus herederos.
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Bajo esa premisa, Manuel y su hermano Paco decidieron que los tesoros de su madre no debían quedarse guardados en cajas, sino volver a los lugares donde ella fue feliz. "Lo primero que hemos hecho mis tías y yo al llegar a este teatro es ir a las vitrinas a ver qué espacio hay libre, porque le siguen dando premios", aseguró Manuel antes de desvelar que incluso el reciente reconocimiento póstumo otorgado por el Ayuntamiento de Madrid acabará también en Valladolid. Para la familia, el Calderón no es un escenario más; fue aquí donde se anunciaron hitos cruciales de su etapa final, como el estreno de 'El funeral' o el cierre de 'La habitación de María'.
Carnero, por su parte, destacó el carácter "entrañable" de la jornada por confluir en ella el cumpleaños de la actriz, la voluntad de la familia y el escenario elegido. En este sentido, subrayó que Concha Velasco era una vallisoletana "por los cuatro costados" y que este acto sirve para devolver parte del cariño que ella siempre profesó a su tierra. El regidor puso el foco en piezas muy significativas de la muestra, como la Espiga de Honor de la Seminci de 1986 o el reconocimiento de Huellas de Santa Teresa.
La parte más íntima del homenaje la aportaron sus primas hermanas. Esperanza Varona agradeció la colaboración institucional y el afecto de los vecinos, para, más tarde, apuntar que, aunque Concha era la estrella, su familia es "gente normal" que recibe ese cariño. Chus Varona, ahijada de la artista, incidió en la cercanía que su prima siempre mantuvo con el público. Relató cómo Concha, al terminar las funciones, recibía a los admiradores incluso estando en bata, firmando autógrafos sin perder la sonrisa porque entendía que "ese era su trabajo". La familia, que se define como "una piña", celebró que Valladolid siga manteniendo vivo el recuerdo de una mujer que, más allá de los premios que ahora lucen en las vitrinas del Calderón, destacó siempre por querer y dejarse querer por su gente.