Diario de Valladolid

LA QUINTA ESQUINA

Rafael Monedero: "Es prioritario que la nueva estación de tren no limite la posibilidad de soterrar"

El presidente de Avadeco denuncia que la fiebre del Black Friday se ha "desbordado" y recuerda que hay sectores que lo usan desde septiembre "desvirtuando por completo" la campaña

Rafael Monedero durante su intervención en La Quinta Esquina.

Rafael Monedero durante su intervención en La Quinta Esquina.E.M.

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Rafael Monedero, presidente de la Agrupación Vallisoletana de Comercio (Avadeco), regresó anoche al plató de La Quinta Esquina, el programa que organizan La 8 Valladolid, Diario de Castilla y León – El Mundo y EsRadio CyL, para analizar la campaña de Navidad que arranca en la ciudad, el impacto del Black Friday, la venta online, la zona de bajas emisiones, las obras y las ayudas municipales al comercio. Pero, por encima de todo, quiso centrar el foco en el soterramiento y la integración ferroviaria, reclamando que Valladolid no renuncie a una ciudad "grande, potente y unida" y defendiendo que "para la actividad comercial sería imprescindible que las dos partes de Valladolid estuvieran unidas" a ambos lados de la vía.

Desde el primer tramo del programa, Monedero puso contexto a las semanas decisivas que afronta el comercio vallisoletano, con un mes de diciembre que sigue siendo vital para el sector. Recordó que, a pesar de los cambios de hábitos de compra, "casi el 20% de las ventas anuales se realizan en el mes de diciembre y la primera semana de enero, con lo cual son fechas muy importantes". Añadió a ese peso de la campaña navideña el efecto del Black Friday, una fórmula que no termina de encajar en el pequeño comercio: "Evidentemente no es la campaña de los pequeños comerciantes, pensemos que es plena campaña. Trabajar mucho el Black Friday para un pequeño comercio significa reducir márgenes y yo creo que las empresas tampoco están para reducir márgenes", advirtió, apuntando a almacenes llenos por el retraso del frío y a muchos negocios que "aprovechan a vaciar un poco almacenes con la excusa del Black Friday".

A su juicio, la gran campaña de descuentos se ha convertido en un fenómeno desbordado y desregulado que dista mucho de su sentido original: "Realmente el Black Friday debía comenzar esta noche a las doce, después de haber comido el pavo en Estados Unidos, pues sería cuando es eso. Pero realmente llevamos en algunas actividades desde septiembre con el Black Friday", lamentó, tras enumerar cómo eléctricas, marcas de coches, hoteles o agencias de viajes utilizan ya esa etiqueta para casi cualquier oferta. "Evidentemente nos hace daño al pequeño comercio, nos hace daño sobre todo el cómo se gasta y dónde se gasta", remarcó. En ese escenario, reclamó más control público sobre los descuentos, especialmente en internet: "Donde más faltaría control es en el tema de Internet y venta electrónica. Ahí es 24/365 y no se sabe lo que es. Ahí sí que hay descontrol", recordó, citando informes que apuntaban a que "el año pasado decían que el 70% de las ventas en época de Black Friday eran fraudulentas y que realmente no habían bajado precios y algunos incluso los había subido".

Con esa presión de grandes cadenas y plataformas digitales sobre la mesa, Monedero rechazó la idea de que el pequeño comercio sea reacio a adaptarse a los nuevos tiempos, pero sí reivindicó su derecho a elegir el terreno de juego. "No es un problema de falta de adaptación, yo creo que es falta de necesidad y sobre todo competimos en una guerra distinta, entonces en esta guerra muchos comerciantes han decidido no participar en vez de perderla", defendió. Ante la insistencia sobre si el comercio local quiere o no competir en el mercado online, fue rotundo: "Nosotros queremos elegir la batalla en la que participemos, no queremos estar en todas las batallas, no necesariamente". Considera que la venta por internet puede ser un complemento, pero no la tabla de salvación de las tiendas a pie de calle: "El modelo del comercio que está en los centros históricos y en los cascos históricos está vendiendo a sus vecinos y a la vez tiene como complemento una actividad de venta por internet, pero no es donde va a ganar dinero. Internet es un sitio donde hay que estar presentes, hay que anunciarse, hay que vender, pero no va a salvar nuestros negocios", subrayó.

Detrás de esa reflexión late una idea clara: el objetivo del comerciante no es vender por vender, sino hacerlo con rentabilidad. "Es que el objetivo no es hacer caja e incrementar ventas. A lo mejor el objetivo es ganar dinero", explicó, recordando que en un mercado globalizado "si somos globales, cualquier persona puede vender al mismo precio que nosotros, salvo que fabriquemos. Compramos a los mismos proveedores". Para Monedero, el pequeño comercio no puede pretender jugar con las mismas armas que los gigantes digitales o las grandes superficies, y por eso insiste en que la estrategia pasa por seleccionar bien las batallas, reforzar el trato cercano y aprovechar aquello que lo diferencia.

En el terreno más local, el presidente de Avadeco afrontó uno de los debates que más inquietan al comercio en esta primera campaña navideña con la zona de bajas emisiones (ZBE) ya operativa. Recordó que se trata de una obligación de origen europeo, con aplicación diversa en las ciudades, pero no ocultó su preocupación por sus efectos sobre la actividad económica del centro. "La zona de bajas emisiones está para quedarse. No creo que cambie la situación a lo largo. En el primer año, que no ha pasado un año desde que se ha implantado, son las primeras navidades que lo vamos a disfrutar o sufrir", resumió. Esa dicotomía entre calidad del aire y ventas la expresó con claridad: "Podremos tener un aire no contaminado, pero podremos tener, posiblemente, menos ventas viendo cómo están las calles desaturadas".

Pese a todo, quiso lanzar un mensaje de tranquilidad a los clientes de Valladolid y su entorno ante el miedo a sanciones por acceder al centro: "Vamos a tener posibilidad de acceso a nuestra ciudad desde los pueblos del Alfoz y del que quiera venir a visitarnos con tal de que tenga un acceso a una plaza de aparcamiento en un parking, independientemente de la categoría que tenga el automóvil", explicó, insistiendo en que "no es restrictivo, que pueden entrar y que si pueden aparcar en los parkings, pues nosotros estaremos encantados de atenderles y que no tendrán ninguna multa si acceden ahí". El verdadero cuello de botella, recordó, está en que "los aparcamientos en el centro de la ciudad en Navidad prácticamente están saturados".

A la vez, constata cambios en los hábitos de movilidad que ya se perciben en la clientela. "Se nota el descenso de coches en la ciudad, sobre todo de gente que tiene etiquetas inferiores a B", apuntó, convencido de que ocurrirá algo parecido a lo que ya sucede en Madrid, donde "las renovaciones de los nuevos coches ya son etiquetas C o E" y se asume que "las C en unos años también van a estar restringidas". Ese tránsito, a su juicio, obliga a una adaptación general, pero mantiene que el comercio tiene un margen de maniobra limitado frente al cambio de costumbres del ciudadano: "Nosotros solo podemos abrir la persiana y enseñar buen producto, atender bien, pero evidentemente el que se adapta es el ciudadano", señaló. Recordó que él mismo ha dejado de entrar en coche al centro de Madrid aprovechando el AVE y otros medios: "Hace años que no voy en coche a Madrid. Tenemos la alternativa del AVE y, sobre todo, transportes alternativos y alquileres de coches eléctricos y, si no, patinetes. No voy a ir en patinete, pero hay alternativas. Y el ciudadano es el que se adapta", ejemplificó.

La conversación derivó hacia otra fuente de preocupación cotidiana para los comerciantes: las obras que se suceden por toda la ciudad, desde la red de calor hasta las intervenciones en redes de agua y saneamiento. Monedero reconoció que "Valladolid está en obras, pero por distintas razones", y que, aunque el Ayuntamiento ha tratado de anticipar el impacto elaborando un dossier con todas las actuaciones previstas, su motivo y su duración, "la lista es interminable". "Las obras son necesarias, las infraestructuras son necesarias", concedió, mencionando expresamente "la red de calor" y "un montón de calles de esta ciudad que están levantadas". Como ciudadano, reconoce que a nadie le gustan las zanjas, pero como representante del comercio recuerda que "las ayudas no salvan comercios. Esa ayuda simplemente es una compensación, pero hay muchos comercios que lamentablemente tienen que cerrar por las obras", subrayó.

Sobre la calle Gamazo y las ayudas anunciadas por el Ayuntamiento para mitigar el perjuicio, Monedero fue claro al describir los límites de estas compensaciones. "Si facturas, imagínate, 100.000 euros y has bajado tus ventas un 50%, se han quedado en 50.000 y te dan 3.000, pues no ha solucionado nada. Solo los gastos de personal o los alquileres siguen corriendo", ejemplificó, reconociendo que "las obras hay que hacerlas, seguro" pero advirtiendo de que, incluso con ayudas, "hay muchos comercios que incluso con la ayuda terminan por cerrar". Cuando se le preguntó si esas ayudas deberían extenderse a otras zonas afectadas por obras, admitió que como comerciante su respuesta "debería ser sí", pero enseguida señaló la dificultad de fijar criterios, recordando que también hay ciudadanos que no pueden acceder a su garaje y se ven perjudicados.

Frente a ese contexto complicado, puso en valor los bonos de comercio como una herramienta eficaz para estimular la demanda. "Uno de los problemas de los comerciantes es la falta de demanda. Antes vendíamos más por metro cuadrado, más por persona", diagnosticó, antes de destacar el "carácter de excitador de demanda de los bonos". A su juicio, "hay gente que no pensaba comprar algo o que tiene un capricho y directamente utiliza ese bono. El bono le puede hacer hasta un 30% más barato la compra. Y cosas que a lo mejor no pensaba comprar, pues las compra o las encuentra en un precio más asequible". De ahí que subrayara: "Evidentemente, nosotros estamos muy contentos con que en Valladolid haya bonos de comercio próximo", aunque recordó que Burgos o Palencia manejan dotaciones mucho mayores. Aun así, no quiso "renegar" de los que hay: "Creo que tienen un efecto multiplicador sobre las ventas de los comercios importantes", concluyó.

Es en este punto cuando Monedero introduce el asunto que, según admitió, más le inquieta como comerciante y como vallisoletano: el futuro del ferrocarril en la ciudad. "A mí me preocupan cosas como el soterramiento y eso me preocupa mucho más. En serio", confesó, enlazando de inmediato esa preocupación con la necesidad de que Valladolid crezca. "Lo que más me gustaría es que hubiera una capacidad de crecimiento de Valladolid, un engrandecimiento de la ciudad, un incremento de la actividad industrial, inmobiliaria y todo, que crezcamos en población", señaló, convencido de que "lo mejor que pueden hacer por nosotros es que crezca en población y en actividad. Y de eso ya nos beneficiaremos. Con eso ya nos vale". Para el presidente de Avadeco, la mejor ayuda al comercio no son las subvenciones puntuales, sino una ciudad dinámica, con más habitantes y más renta disponible: "Mejor que subvenciones", resumió.

A partir de ahí, centró su reflexión en la campaña "Valla y Dolid" impulsada desde la Confederación Vallisoletana de Empresarios (CEOE Valladolid) para reivindicar el soterramiento. "Hoy estamos, o estos días estamos en el no soterramiento. En no soterramiento, no actividad, no nada", empezó, describiendo un escenario de bloqueo. Explicó que el objetivo de esa iniciativa es visibilizar que "hay dos Valla y Dolid. Hay dos, una parte, no vamos a decir la rica, y otra parte donde viven cien mil personas que está al otro lado de la vía". Para Monedero, la fractura urbana es también una fractura comercial: "Yo creo que para la actividad comercial sería imprescindible que las dos partes de Valla y Dolid estuvieran unidas. Que el tránsito comercial de una zona a otra fuera fácil", insistió.

Frente a quienes defienden que la integración ferroviaria en superficie basta para coser la ciudad, su respuesta fue tajante. A la pregunta de si la integración no cohesiona Valladolid, contestó: "Entiendo que no", dejando claro que, en su opinión, la simple permeabilización de la actual trinchera ferroviaria no resuelve el problema de fondo. De hecho, insistió en la idea de horizonte largo para no renunciar al soterramiento: "A mí me gustaría que mis hijos o los hijos de mis hijos conocieran una Valladolid soterrada", confesó, asumiendo que quizá él mismo no llegue a verlo, pero defendiendo que la ciudad no puede claudicar.

En este punto recordó la reunión en la que técnicos del Ministerio y de Adif pusieron fechas muy lejanas sobre la mesa: "Yo estuve en la reunión que vino del Ministerio o de Adif a explicar que el soterramiento, como poco, se haría en 2040, 2045. Pues a lo mejor no estamos ni usted ni yo aquí", admitió, sin por ello resignarse. Como representante empresarial, apela a la capacidad de modificar los acuerdos cuando cambian las circunstancias: "Ese convenio por falta de dinero, había una crisis por medio, se cambió. Con lo que también estaba de acuerdo, porque yo con Sarabia tengo buena relación y creo que era lo mejor que se podía hacer en ese momento. Pero eso fue el año 2017. Estamos en el año 2025. Las circunstancias creo que han cambiado. Y si igual que se cambió el convenio de 2002 en 2017, en 2025 o en 2029 podemos cambiar nuevamente ese convenio e intentar hacerlo mejor por nuestra ciudad", argumentó.

Monedero mira al ejemplo de otras ciudades, como Murcia, para reclamar una posición más combativa por parte de Valladolid: "Si alguien no nos lo quiere dar me parece bien. Pero los ciudadanos de Valladolid igual que han hecho los de Murcia, debemos luchar para que sea factible", defendió. Lo que más le preocupa, dijo, no es la posición de otras provincias, sino la de los propios vecinos: "Nosotros vamos a ir a lo nuestro y lo nuestro significa hacer un Valladolid grande y potente y tenemos la oportunidad", remarcó, evitando entrar en comparaciones con León o Palencia más allá de reivindicar que Valladolid piense en su propio futuro.

En paralelo al debate sobre el soterramiento, el programa abordó el proyecto de nueva estación de Renfe y la gran obra que conllevaría. Monedero reconoció no conocer en detalle la propuesta, pero sí dejó claros los criterios que, desde su punto de vista, deberían guiar cualquier actuación: "¿Cuál es el modelo de estación? Yo no soy técnico. Lo que digo es la mejor estación de Valladolid para un Valladolid de medio millón de habitantes. Para un tráfico creciente", señaló. Recordó que el comercio vallisoletano ya se opuso en su día a una estación con un centro comercial anexo: "Piense que estamos en contra de una estación con un Vialia accesorio. No sé si recuerda que en nuestro debate en su momento es que no queríamos una estación con Vialia, con la excusa de una estación, un centro comercial", rememoró. Y advirtió de que lo prioritario ahora es que cualquier actuación no hipoteque el soterramiento en el futuro: "Lo que es prioritario es que no limite la posibilidad de soterramiento, a mi entender, pero yo digo que es un interés personal", matizó, subrayando que habla a título propio y no como técnico ni como responsable de infraestructuras.

Ya en la recta final del programa, el presidente de Avadeco volvió a la inminente campaña de Navidad para lanzar un último mensaje de optimismo y, sobre todo, de apoyo al comercio de proximidad. "Compren en físico, por favor. Salgan a la calle, que haga bueno y que puedan llenar sus bolsas y que los reyes les traigan muchas cosas", reclamó, confiando en que "si hay mucha gente en la calle, estará sorprendida de lo bonita que está la ciudad, verá nuestros escaparates y seguro que nos comprará. Esperamos que nos elijan"

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