URBANISMO
La obra de los pisos de mayores del chalé de Parquesol arranca en septiembre con uno por vender
La promotora Libra ultima la selección de la constructora para levantar los 22 apartamentos
Está a la espera de la licencia de ejecución, pendiente de un informe ambiental del Ayuntamiento, que se prevé que esté listo esta semana

Terrenos en los que ubicaba el chalé derribado de Antonio Alfonso en Parquesol.
La cuenta atrás para el inicio de las obras en el solar del antiguo chalé de Parquesol ya está en marcha. Septiembre es el mes marcado en el calendario para que las máquinas comiencen a dar forma a un nuevo complejo residencial de 22 apartamentos para mayores, un proyecto que no solo transformará la fisonomía de la ladera sur del barrio, sino que cerrará una de las cicatrices urbanísticas más antiguas de Valladolid.
La promotora Libra se encuentra en plena negociación para adjudicar los trabajos de construcción, un acuerdo que espera cerrar «en las próximas semanas» para que los primeros movimientos de tierra sean una realidad «cuanto antes».
El pistoletazo de salida definitivo depende únicamente del último trámite administrativo: la concesión de la licencia de ejecución. Para ello, el Ayuntamiento debe emitir su validación final, basada en tres informes técnicos. La hoja de ruta burocrática está prácticamente completada. El informe de Licencias ya cuenta con el visto bueno, al igual que el del Servicio de Espacio Público e Infraestructuras (SEPI) del Área de Urbanismo, que fue aprobado a principios de junio. Todas las miradas se centran ahora en el informe del Servicio de Medio Ambiente, un documento que, según las previsiones, podría firmarse esta misma semana.
El camino hasta este punto, sin embargo, no ha sido un paseo. La complejidad del terreno, definido por los propios implicados como un «solar complicado», llevó a los promotores a adoptar una estrategia de prudencia. A mediados de abril, los arquitectos entregaron el proyecto de ejecución, pero antes se aseguraron el respaldo municipal a un proyecto básico modificado. Este primer gran visto bueno del consistorio, que llegó el 10 de diciembre, fue calificado por el concejal de Urbanismo y Vivienda, Ignacio Zarandona, como el principio del fin de un «lugar enquistado en el urbanismo vallisoletano».
El proyecto, cuya gestación se remonta a 2020 y que culmina una densa tramitación iniciada durante el primer mandato de Manuel Saravia, contempla una inversión de 4,5 millones de euros y un plazo de ejecución de 18 meses. Si el calendario se cumple, las viviendas estarán terminadas para finales de 2026. La expectación que ha levantado la promoción ha superado todas las previsiones, hasta el punto de que su éxito comercial ya es una realidad, incluso antes de comenzar la obra. De los 22 apartamentos, solo queda uno por vender.
El complejo se materializará en un bloque lineal de cuatro alturas que se asomará al Pisuerga. En su interior albergará 22 apartamentos, junto a un sótano con 25 plazas de garaje y 22 trasteros, sobre una superficie construida total de 1.527 metros cuadrados. Pensados para un público senior, los pisos, de entre 50 y 60 metros cuadrados, con opciones de uno o dos dormitorios, contarán con una preinstalación para servicios individualizados de teleasistencia, limpieza o comida. El edificio incluirá una sala multiusos comunitaria y diversas tipologías de vivienda: los áticos con solárium, bajos con jardín privado e intermedios con amplias terrazas. Sus precios se mueven en una horquilla de entre 189.000 y 255.000 euros sin IVA, una cifra que desde Libra consideran «muy ajustada».
Oportunidad residencial
Para entender la magnitud de esta transformación, es necesario rebobinar en el tiempo. Durante más de cuarenta años, el esqueleto de hormigón del chalé de Antonio Alfonso se convirtió en un fantasma que miraba hacia la avenida de Salamanca desde 1978. Aquel sueño de una residencia de lujo en una parcela de 7.000 metros cuadrados se truncó en seco en 1983, cuando las obras se paralizaron por motivos que nunca se aclararon del todo. El problema se agravó en 1985, cuando una modificación del plan parcial de Parquesol, envuelta en cierta opacidad, eliminó por completo la edificabilidad del terreno, condenándolo al limbo.
El primer resquicio de luz apareció el 7 de mayo de 2015, en un pleno casi al final de la era de Francisco Javier León de la Riva, donde un cambio en el PGOU devolvió la edificabilidad al solar para uso de equipamientos. Aquel movimiento también fue clave para dotar a la parcela de un acceso desde la calle Luis González Lefort y reportó a la ciudad 230 metros cuadrados de zonas verdes y 31 plazas de aparcamiento. Finalmente, las máquinas de demolición, bajo la supervisión de Manuel Saravia como concejal de Urbanismo, echaron abajo la ruinosa estructura el 12 de diciembre de 2016.
Antes de esta solución definitiva, hubo otros intentos fallidos. En 1988, el Grupo Foxa adquirió los terrenos con la idea de levantar un hotel, pero chocó contra el mismo muro urbanístico. Las negociaciones con el Ayuntamiento para un posible canje de terrenos no llegaron a buen puerto, al considerar el consistorio desorbitada la compensación económica que exigía la cadena hotelera. Mientras tanto, el chalé abandonado se convertía en un foco de inseguridad, escenario de botellones, vandalismo y hasta de un suceso trágico en 2010, con el hallazgo de un cadáver en su interior. Ahora, lo que fue una herida abierta en el paisaje urbano está a punto de convertirse, por fin, en un hogar para mayores.

Recreación de cómo quedarán los apartamentos del antiguo chalé de Valladolid.
Así serán los apartamentos del antiguo chalé de Parquesol

Recreación de cómo quedarán los apartamentos del antiguo chalé de Valladolid.
Así serán los apartamentos del antiguo chalé de Parquesol

Recreación de cómo quedarán los apartamentos del antiguo chalé de Valladolid.