Adif busca ideas para integrar en la nueva estación de trenes de Valladolid el actual edificio con uso comercial
El administrador ferroviario prevé que el vestíbulo de la histórica Estación del Norte se reserve a exposiciones
En los bloques laterales habrá comercios con acceso desde fuera, además de otras tiendas, oficinas y zonas de coworking

Edificio histórico de la estación de trenes, que pasará a tener un uso comercial.
La vanguardista estación de trenes que se proyecta en Valladolid para dar respuesta al aumento de flujos de comunicación gracias a la consolidación de la ciudad como nodo estratégico entre el centro y el norte peninsular contempla, entre otras cuestiones, la construcción de un moderno edificio para viajeros, lo que implica la necesidad de buscar una actividad alternativa para que el actual no se quede sin uso. Ya está decidido que la histórica Estación del Norte inicie una etapa centrada en el uso hostelero, comercial y administrativo, pero antes tiene que someterse a un proceso de adaptación.
Y esa fase de transformación es precisamente la que acaba de poner en marcha Adif (el Administrador de Infraestructuras Ferroviarias), con el lanzamiento de una especie de ‘concurso de ideas’ por 1,6 millones de euros para el diseño y la distribución interior del inmueble y, de paso, para reparar patologías y rehabilitar la estructura de hierro que cubre las vías a modo de marquesina. Además, aprovechará la intervención para enganchar la fibra óptica y para demoler el edificio de alta tensión que existe en la actualidad sin que haya, por el momento, una estimación de costes.
Tampoco hay un boceto inicial que sirva de inspiración para las empresas que quieran hacer llegar sus propuestas, pues Adif –entidad pública empresarial adscrita al Ministerio de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana– está abierta a que presenten de forma libre sus alternativas, siempre y cuando tengan en cuenta principalmente dos preceptos: que tanto el edificio histórico como la marquesina gozan de diferentes grados de protección arquitectónica y que hay un planteamiento sobre los futuros usos que tiene que servir de base.
Lo que han de tener en consideración los candidatos al diseño es que el vestíbulo principal (de doble altura) deberá conservarse «potenciando su carácter monumental» y que las únicas actividades que se podrán desarrollar en él serán eventos o exposiciones.
Mientras, en las alas laterales de este edificio con forma en ‘U’, lo que se plantea es que en la planta baja haya cuatro locales comerciales «habilitados para la restauración» a los que se podrá acceder directamente desde la calle, y zonas «polivalentes» en las que también puedan programarse actos, «aumentando así su flexibilidad», explican.
Por su parte, la primera planta se destinará a oficinas y a dos áreas de coworking, con la eliminación de la entreplanta puesto que no se considera útil y así se pueden generar espacios con mayor amplitud.
En total, algo más de 6.000 metros cuadrados de superficie a reformar por el «cambio de uso del edificio», que «dejará de ser un edificio de viajeros para convertirse en un edificio de uso de oficinas y comercial ligado al servicio ferroviario», recoge el expediente lanzado por Adif antes de insistir en que, una vez se ejecute la nueva estación, «será necesario rehabilitar el interior del edificio histórico».
Como el objetivo es que el 'viejo' inmueble esté integrado en la nueva y moderna propuesta –cuyas obras de ejecución salieron a licitación a finales de febrero de este año con una previsión de más de 250 millones de euros de desembolso–, en el ‘concurso de ideas’ para la rehabilitación de la Estación del Norte Adif deja claro que todos los espacios deben de estar «relacionados entre sí, con el objetivo de favorecer los flujos de circulación». Es decir, sus usos tienen que ser compatibles.
Eso sí, los trabajos de transformación para la nueva vida comercial que se desarrollen en la edificación inaugurada a finales del siglo XIX, no están incluidos en el millonario proyecto en ciernes, tal y como aclara la documentación del administrador ferroviario. «Quedan fuera del ámbito del proyecto aprobado la rehabilitación del edificio histórico de viajeros y su marquesina [...] Estas actuaciones complementarán la remodelación integral de la estación de Valladolid», aclaran en referencia al gran proyecto de transformación de Campo Grande. «Cualquier intervención en el edificio de viajeros histórico y su marquesina quedan excluidos», remarcan en otro epígrafe.
Así, mientras Adif ultima la contratación de los trabajos para comenzar la construcción de la nueva terminal de viajeros, de la plaza de acceso, de la pasarela, de los nuevos edificios ferroviarios, del aparcamiento subterráneo y de la playa de vías, trabaja en paralelo en la búsqueda de la propuesta que mejor consiga adaptar la Estación del Norte a su futuro cometido.
La entidad pública adscrita al Ministerio de Transportes ha puesto sobre la mesa 1,6 millones de euros para este 'brain storm', porque el contrato contempla que la idea elegida luego tiene que plasmarse en un proyecto de ejecución y se trata de un proceso que, según calculan, se dilatará durante tres años.
Los interesados en el ‘concurso de ideas’ tienen de margen hasta el 19 de septiembre para presentar sus propuestas y después, como mínimo, se estudiarán tres alternativas teniendo en cuenta criterios de calidad arquitectónica, funcionales, mantenimiento, técnicos, de incidencia en la explotación ferroviaria, de impacto ambiental y de impacto visual, enumeran en los pliegos. Sin olvidar que también tendrán que estudiar el coste estimado de la alternativa.
Y es que, según se desprende de la documentación de la entidad pública, no hay de momento una inversión consignada para reformar el histórico edificio de la estación, sino que el desembolso dependerá de la idea que finalmente se seleccione. Así que lo primero será elegir una propuesta a modo de anteproyecto, después elaborar un proyecto básico, luego uno de ejecución y, en otro capítulo, lanzar otro contrato para llevar a cabo las obras en sí.
Será entonces cuando empiece la transformación del edificio inaugurado en 1985, obra del ingeniero Enrique Grasset, y de la marquesina articulada de hierro cuyo año de montaje se remonta a 1896.