PUEBLO A PUEBLO | ALAEJOS
El pueblo de las dos giraldas que desafía al padrón de Valladolid
Alaejos cuenta con dos espectaculares torres casi gemelas conocidas como las giraldas de Castilla
Alaejos crece en habitantes en los últimos años con la mejor ‘hornada’ de los últimos diez
Dispone de cuatro Bienes de Interés Cultural

Luis Miguel Mangas, Óscar Gallego, Inma Martín y Carlos Mangas en Alaejos con las dos giraldas de Castilla.
Atesora una fama de altura. De 74 metros exactamente. A esa distancia vertical se eleva una de las dos llamadas Giraldas de Castilla. La otra también se encuentra en el mismo pueblo de Valladolid y ambas dominan el cielo de Alaejos.
Las dos espectaculares torres de las iglesias de Alaejos destacan en este pueblo de Tierras de Medina que dispone de cuatro bienes patrimoniales bajo protección de BIC (Bien de Interés Cultural).
Son los dos mencionados templos, el de Santa María y el de San Pedro, este último «uno de los edificios más altos de Castilla y León», según destaca el alcalde Carlos Mangas. Que se suman a «las ruinas del castillo, con pasadizos visitables, y al pueblo en sí».
Pero el pueblo a ras del suelo está también tomando considerable altura. Recibe entre 2.000 y 3.000 turistas al año y que en los últimos dos ha conseguido ganar el pulso al padrón.
El 'milagro' demográfico de Alaejos
Frente a la caída generalizada de empadronados en el medio rural y a la propia sangría que experimentó Alaejos durante años y años, el último padrón refleja una recuperación de habitantes.
Mangas achaca este crecimiento «a la inmigración, a familias que vienen de países de América latina sobre todo y se instalan en el pueblo por comodidad y por una vida más asequible».
Ahora son «1.429 vecinos», la cifra de 1 de enero de 2025 es la más alta en diez años, mientras que en 2023 convivían 1.380.
Explica Carlos Mangas que en Alaejos «la vida es muy tranquila» por disponen «de todos los servicios esenciales». Y cita como ejemplo «los ocho bares y restaurantes, las dos carnicerías, seis supermercados, una mercería, fábrica de materiales de construcción, una tienda de muebles, una farmacia...». «Estamos cubiertos», señala quien querría contar con «más vivienda social y a precios de pueblo, no de Valladolid ni del alfoz, como Arroyo o Zaratán, sino acordes al municipio».
Por anhelar, también desearían alguna tienda de moda de las que ya no quedan en este enclave vallisoletano.
La rutina diaria es «de pueblo-pueblo». «Nos conocemos todos y si uno está malo nos damos cuenta de que no ha subido la persiana. Hay cercanía», apunta el regidor.
La ermita disputada: piques con historia
Los más veteranos del lugar recuerdan piques que ahora se quedan en anécdotas. Había rivalidad con los vecinos de dos municipios cercanos: con Nava del Rey y con Siete Iglesias de Trabancos. «Con Nava surgió porque éramos parecidos y se competía y con Siete Iglesias por la ermita. Está como a medio camino entre los dos pueblos y ellos la llaman la medianera, pero pertenece a Alaejos y es la ermita de la patrona la Virgen de la Casita».
Precisamente este 10 de mayo, este mismo fin de semana, han celebrado el día en su honor con una romería y un baile conocido como ‘la charambita’.
En su nombre programan también la Semana Cultural hasta el 17 de mayo, repleta de actividades lúdicas como conciertos o campeonatos de mus, parchís o pintura. Luego hay que esperar a agosto para la Fiesta del Emigrante y al 8 de septiembre para las fiestas patronales.
Leyenda de la sequía, la Virgen y la casita
El nombre de la ermita tan preciada para los alejanos se explica con una leyenda. En la propia web del Ayuntamiento de Alaejos explican que esta decía que «en un año de sequía, una mujer, Santa Catalina de la Cruz, rezó para que lloviera y apareció la Virgen, que le dijo que reuniera al pueblo y que se lo contara a toda la gente. Llovió y pidió que le construyeran un pequeño santuario, de ahí el nombre de la ‘Casita’».
Sus dos ‘hermanas mayores’ las iglesias de San Pedro y Santa María se llevan diez metros de altura de la torre de una a la otra. La de Santa María esconde «dos cúpulas mudéjares, un llamativo retablo» y acoge además en su interior el museo parroquial de arte sacro,
Aunque los principales motores económicos de este municipio vallisoletano son el sector servicios, la construcción y la agricultura, «muchos vecinos trabajan en la ciudad». «Sólo estamos a 60 kilómetros, a 30 minutos por autovía, y bastante gente reside en el pueblo y trabaja en la ciudad».
Como en todo el entorno rural, el verano supone el estallido. Aquí la piscina y el polideportivo suman para atraer a antiguas y nuevas generaciones que consiguen duplicar la población durante los meses estivales a la sombra de las giraldas de Castilla.

Descubre más sobre Alaejos en la siguiente galería de fotos:

Alaejos, el pueblo que desafía al padrón
La 'disputada' ermita de la Virgen de la Casita

El cielo dibujado por las torres de Alaejos
Alaejos, el pueblo que desafía al padrón

Fuente de La Casita
Alaejos, el pueblo que desafía al padrón

'Skyline' de Alaejos recortado por las dos imponentes torres
Alaejos, el pueblo que desafía al padrón

Dos de los tesoros de Alaejos que le dan fama.
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Silvia López, en la puerta de su casa en la calle Zabacos.
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Calle de Los Donantes de Sangre. con la iglesia de Santa María.
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Casona Solariega Blasonada en la calle Zabacos.
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Varios vecinos por la calle Fortaleza y Plaza.
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Virginia Alonso con su suegro Alejandro Díez y José Antonio Carrasco
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Dos vecinos charlan animadamente junto a la calle Carranza.
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Calle Zabacos.
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Ana María Hernández se dirige al mercadillo semanal.
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Carlos Mangas, alcalde de Alaejos.
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Entrada al pueblo de Valladolid que tiene cuatro BIC
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Postal de Alaejos
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Una vecina camina por el paseo que lleva a la ermita de Nuestra Señora de La Casita.
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Foto de Alaejos.
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Faustino Berdote, dueño de carnicería Berdote en la calle Ramón y Cajal.
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Toni, vendedor ambulante de fruta, ofrece una gran lechuga a una clienta.
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Milagros Cesteros con Adela Fernández delante del puesto de ropa.
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Varias vecinas aprovecha el mercadillo semanal para realizar sus compras.
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Vecinos de este pueblo vallisoletano pasean por la plaza Mayor en una mañana con trajín
Alaejos, el pueblo de Valladolid que desafía el padrón

Leres posa con sus zapatillas más vendidas en el mercadillo semanal, viene desde Salamanca.
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Varias mujeres ojean el móvil en una concurrida plaza Mayor.
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Jesús García, vecino de Alaejos por los restos del castillo.
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Yanet León, Michelli y Yubetzy en la puerta de su casa en la calle Fortaleza y Plaza.
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Vista de la plaza Mayor el día del mercadillo.
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Terraza del bar Callejón en la plaza Mayor de Alaejos.
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Balcón de la iglesia de San Pedro.
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Tres vecinas pasean por la calle Zabacos.
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Aurora y Pipina, dos buenas vecinas delante del Teatro Principal y la iglesia de Santa María.
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Iglesia de Santa María.
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Interior de Santa María
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Iglesia de Santa María, donde descansaba Unamuno admirando el retablo mayor y la cúpula.
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Varias vecinas vuelven a casa de la compra en Alaejos
Alaejos, el pueblo de Valladolid que desafía el padrón

Santiago Lucas con su hermano Jesús dueños del restaurante Puerta Grande en la plaza Mayor.
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Juanma en su floristería La Casita de Alaejos.
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Demetrio, Honorio y Nacho toman un vino en el restaurante Puerta Grande.
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Miguel Ángel Salamanqués en su puesto ambulante de frutas y verduras.
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Un grupo de amigas compra el "rasca" a Juanillo, vendedor de la ONCE.
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Dos vecinos charlan en la calle Gonzala Santana, una gran benefactora de los niños huérfanos.
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Bonita fachada con ciprés en la plaza Hernández Morejón.
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Dos amigos comparten un rato en el Bar 181 que corresponde al kilómetro de la carretera Burgos-Portugal N-620.
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Juan Carlos, Fermín y Nacho descansan en el cruce de las calles Santa María y la calle del Cristo.
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Calle arrabal con la iglesia de San Pedro al fondo.
Alaejos, el pueblo de Valladolid que desafía el padrón

Inma Martín delante de la iglesia de Santa María.