Diario de Valladolid

ESCASEZ DEL MERCADO INMOBILIARIO

Sólo 12 pisos por menos de 600 euros: la odisea de alquilar 'barato' en Valladolid

Pisos de 50 m2 y precios que rozan la mitad del salario mínimo: así es la crisis del alquiler en la capital vallisoletana

Anuncios de pisos de alquiler en una inmobiliaria de Valladolid.

Anuncios de pisos de alquiler en una inmobiliaria de Valladolid.PHOTOGENIC

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Valladolid

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No hay dónde elegir. Alquilar un piso por menos de 600 euros en Valladolid es casi imposible. Sólo hay una docena disponibles, según Idealista y Fotocasa, a fecha del 21 de marzo de 2025. A estos se suman otros cuatro estudios (entre 26 y 45 metros cuadrados) y aquí finaliza la limitada oferta de pisos 'baratos’ en Valladolid. En un mercado con alrededor de 280 inmuebles, estos alquileres asequibles suponen apenas el 5%.

De ahí que prolifere el alquiler por habitaciones y ‘condene’ a multitud de personas (jóvenes y desempleados en su mayoría) a compartir piso con desconocidos.

Con un mercado de la vivienda tensionado, apenas este puñado de pisos, no precisamente de elevadas dimensiones, resultan asequibles a un precio que antes –cuando los alquileres a 500 euros eran más comunes– era considerado más elevado y ahora se ha convertido en reducido.

Cuatro de estos alquileres se extienden alrededor de los 50 metros cuadrados y uno incluso en 45. Cinco disponen de aproximadamente 60 metros cuadrados y sólo dos excepciones son algo mayores: uno tiene 76 y el otro 80.

Un rastreo por estos portales de compra venta y alquiler de viviendas conduce a dos conclusiones: la mayoría de los 279 pisos y estudios que estaban en alquiler en esta plataforma el pasado viernes superan con creces los 600 euros, y una segunda, que para vivir de renta hay que destinar una parte muy sustancial del sueldo, ya que los ‘baratos’ ya corresponden por ejemplo alrededor de la mitad del salario mínimo interprofesional. 

De esta docena económica sólo dos bajan de los 600. Uno en la calle Hornija, en Las Delicias, se ofrece por 500 euros y otro sin salir del mismo barrio de Valladolid, pero en Farnesio, se queda en 560.

La distribución geográfica de estas ‘gangas’ relativas no se circunscriben a una zona concreta. Sí hay más de uno en la mencionada Delicias, pero el resto de distribuyen por Pajarillos, Rondilla, Paseo Zorrilla, Hospital, Circular y hasta el centro.

En el caso de los estudios, los anuncios los proponen como vivienda completa. «Alquila tu hogar ideal en la Calle Santiago», reza la descripción de uno de 40 metros cuadrados por 550 euros al mes en un segundo piso.

El problema de la escasez

«El problema ya es la escasez tremenda de vivienda en alquiler y el que hay es caro. Es un tema de la ley de la oferta y la demanda», indica Javier Vega, presidente de la Confederación Nacional de la Construcción y la Promoción de Castilla y León.

Javier Vega explica a este diario que «el porcentaje de subida media del precio del alquiler alcanza un 8%, un 9% o un 10% interanual» y asegura que «la intervención que se ha tratado del mercado no es buena». «A los vulnerables hay que protegerlos, pero no un particular, sino el estado», opina. «Si un inquilino te deja sin pagar y te toca seguir pagando el agua o la luz... Esto evita que haya propietarios que lo pongan en alquiler», agrega.

Carteles de pisos en el mercado inmobiliario de Valladolid.

Carteles de pisos en el mercado inmobiliario de Valladolid.PHOTOGENIC

Auge del alquiler por habitaciones

En Valladolid la oferta de habitaciones supera a la de los pisos y los precios rondan los 300 euros, aunque hay excepciones que superan ese umbral.

Sobre quienes optan por arrendar por estancias, Vega señala que se trata de una cuestión de rentabilidad: «El estudiante al final suele pagar y lo tienes por un año. Si lo alquilan por habitación, la rentabilidad es mayor. El que alquila una habitación puede pagarlo y tú cobras un poco más, aunque tampoco es la tónica más habitual porque es más fácil alquilar un piso completo. En el caso de Valladolid sucede, como en León, que tiene mucho estudiante por la universidad».

A sus cuarenta y cinco años, Paula, vallisoletana con un trabajo en una fábrica de Valladolid y un sueldo no muy elevado, acaba de separarse. Ya no comparte gastos y asumirlos en soledad supone un quebradero de cabeza por cuadrar el balance económico personal. Le ha costado multitud de intentos encontrar un piso en alquiler para ella y su hija que no engullera más de la mitad de su salario. «No había forma, escribía a los anuncios y preferían a estudiantes. Para los pocos que estaban bien éramos tantos los que nos habíamos interesado que parecía como un casting que te hacía el casero. Todo muy frustrante». Finalmente se hizo con uno por 675 euros mensuales.

Crisis del alquiler: vuelta a compartir a los 30

Rodrigo tiene 29 años y un trabajo estable, al menos lleva en él casi seis años. Después de más de dos años viviendo solo en Arroyo ahora se plantea compartir piso de nuevo. «Quiero volver a vivir en Valladolid ciudad, los alquileres se han puesto intocables y la única opción que me encaja es compartir piso con un par de amigos. No veo normal que teniendo un sueldo por encima de la media tenga que plantearme volver a compartir si quiero llegar más desahogado a fin de mes».

Catalina estudia en la faculta de Comercio de la Universidad de Valladolid y lleva compartiendo alojamiento desde 2023. Reside en la zona de la Antigua y se decantó por él gracias al perfil de sus compañeras: «Era lo que encontré en Idealista. Y más que nada eran todas chicas, estaba bien ubicado y tenía baño propio. Lo peor de compartir es que las paredes son de papel, se escucha todo y convivir con desconocidos también es un poco difícil. Lo bueno, la ubicación y los caseros, que están al tanto de todo».

Su deseo sería independizarse en soledad, pero la cosa está complicada por la falta de pisos asequibles: «Me quiero ir a vivir sola y no estoy encontrando algo económico, se va mucho de precio».

Precios "inalcanzables" para uno solo

Aida, de 25 años, cursa el grado de Arquitectura. Aporta 200 euros a un alquiler de 600 para tres personas. «Lo elegimos porque está bastante céntrico (calle Cadena), hay un Mercadona y un Día al lado y es barato en comparación con lo que había. Lo malo es que no hay donde aparcar. La mayoría de los precios de alquileres están inalcanzables, pero puedes tener suerte, como nos ha pasado a nosotros. Yo no trabajo y lo tengo complicado, pero me ayudan mis padres. Tengo amigos que están trabajando y no se pueden permitir alquilar un piso solos porque si no se les iría todo el sueldo en ello y me parece fatal. No debería ser así», comenta esta vallisoletana.

En la misma ciudad, Lorena, también de 25 años y uno con empleo, comparte piso desde 2017. «He ido cambiándome de pisos y barrios según necesidades, estando al principio cerca de la universidad y ahora por el centro, por facilidad y distancia por el trabajo».

Instalada ahora en los alrededores de la plaza de España ha pasado por Huerta del Rey. En su caso primó la necesidad: «Estudié y trabajo fuera de mi ciudad natal. El alquiler compartido era la opción más económica frente a las residencias. Es obvio que en ningún momento me he podido plantear la opción de adquirir un piso por circunstancias económicas y porque mi itinerario nunca ha estado fijado en un sitio en concreto». «Personalmente ha sido una buena experiencia porque he tenido la suerte de conocer a las personas con las que convivido. Sin embargo, económicamente siempre me ha supuesto un aprieto mensual pues pude estudiar gracias a las becas universitarias y tenía que controlar mucho mis gastos», relata

Javier Vega indica que la tendencia más inclinada hacia la compra o el alquiler va variando porque «España es un país que se comporta como un péndulo». «Ahora está en un punto intermedio», expone. «El joven tiene que salir de casa con un alquiler y, por ejemplo en Castilla y León, se están poniendo en práctica bastantes ayudas al alquiler», indica.

Emancipación ¿imposible?

En Castilla y León la tasa de emancipación juvenil ronda el 15%. Un joven que quiera vivir solo en Castilla y León «tendría que destinar, de media, el 579% de su sueldo al alquiler, además de otro 15,8% a pagar los suministros», según datos publicados en mayo del año pasado por el Observatorio de Emancipación Juvenil y un informe del Consejo de la Juventud de España en el que colabora el Consejo de la Juventud de Castilla y León. ¿Cambiará algún día el mercado inmobiliario y dejará de ser misión imposible para tantos?

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