OBITUARIO
Muere una de las dueñas de la histórica heladería Iborra de Valladolid
Juntos a sus hermanos Manuel y Antonio, Carmen continuó un negocio familiar que empezó a vender helados en 1958

Helados Iborra con el rostro de Carmen Iborra, fallecida a los 61 años
No importaba la época del año, que un paseo desde la plaza Mayor hacia la calle Lencería implicaba hacer una parada obligatoria en una heladería. No una cualquiera, sino una con más de medio siglo de historia y en cuyo escaparate siempre ha relucido un apellido: Iborra. Seis letras que secundan los nombres de Manuel y Antonio, que este miércoles sufren la pérdida de su hermana Carmen, también al frente de un histórico negocio convertido en seña e identidad de Valladolid.
Si Iborra ya había logrado hermanar a dos ciudades como Valladolid y Xixona, tanto Carmen como sus dos hermanos habían logrado continuar una saga que no comenzó con los helados, sino con el turrón. Y es que fue su bisabuelo Manuel quien empezó a vender este manjar antes del año 1900 en Valladolid con sus tíos.
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Una vez Manuel empezó a separarse de su familia, comenzó su negocio de dulces artesanales en la típica paraeta en la antigua acera de San Francisco de la Plaza Mayor, situada en lo que hoy es la calle Ferrari. Y tras él, se hizo cargo del negocio Manuel Iborra Planelles, abuelo de Carmen y que abrió una tienda en 1957 en la calle Lencería número 2, para al año siguiente introducir en su carta de productos los helados y granizados.
El año 1958, entonces, fue el punto de inicio de una historia que sigue viva en Valladolid y de la que Carmen, que nació en Jijona, ha sido y será una parte fundamental. Tras la barra de Turrones y Helados Artesanos Manuel Iborra, mientras decenas de sabores atrapaban el olfato, ella siempre hacía que la visita de centenares de clientes fuese más bien una experiencia.
Y es que no solo el sabor acompañaba a cada helado y turrón que Carmen vendía junto a sus hermanos, sino también la calidad y cariño. Año tras año, incluso en las épocas más difíciles como en la pandemia, nunca faltaron estos dos aspectos y que convirtieron Iborra en algo más que una heladería.
Su fallecimiento a los 61 años de edad dejará a Manuel y Antonio al frente del negocio, pero el recuerdo de Carmen seguirá presente para seguir haciendo de la calle Lencería la de los helados y turrones. Para aquellos que quieran expresarle su último adiós, este miércoles está instalada en el Tanatorio El Salvador su capilla velatoria, mientras que el jueves tendrá lugar su despedida a las 16.00 horas en el mismo tanatorio.