URBANISMO
Impulso residencial en el entorno de La Goya de Valladolid, con dos bloques para 80 pisos
En el terreno del restaurante se prevé una torre de nueve plantas y se contempla otra igual de alto junto a Juan de Austria tras los primeros trámites para cambiar el PGOU por una denuncia
Habrá vivienda libre, protegida y espacios para comercios u oficinas

Restaurante de La Goya, donde está prevista una de las torres de viviendas.
El terreno situado entre el puente Colgante y el de Juan de Austria en la orilla que baña la avenida de Salamanca ha dado los primeros pasos para comenzar su transformación urbanística, al haber conseguido las autorizaciones iniciales para que puedan erigirse hasta dos torres con un máximo de nueve alturas destinadas a viviendas. En total, podrían albergar en torno a 80 pisos. Su impulso dará paso a un nuevo 'skyline' del Pisuerga no exento de polémica porque se construirían muy cerca del puente de hierro y del monasterio de Nuestra Señora de Prado, catalogados como Bienes de Interés Cultural.
Ambas operaciones urbanísticas están conectadas y su desarrollo irá acompasado, puesto que comparten propietarios y han sido objeto de una reordenación del suelo después de que una sentencia judicial haya obligado al Ayuntamiento de Valladolid a iniciar la modificación del Plan General de Ordenación Urbana. Aunque aún queda recorrido administrativo, hay luz verde para los futuros bloques.
Se trata de dos proyectos diferentes, ubicados en dos parcelas distintas dentro del mismo área. Uno corresponde con el suelo que ocupa el restaurante La Goya y otro con el sector denominado ‘Palero Norte’, que abarca el resto del terreno. En el primer caso se consignan un máximo de nueve plantas para el edificio que se proyecta (planta baja más ocho alturas), mientras que en el segundo faltan por definir los detalles y, aunque se permite la misma altura que al bloque ‘vecino’, no tiene por qué materializarse.
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¿Por qué? Porque los propietarios del terreno, Himovisa, podrán ‘jugar’ con la edificabilidad y distribuirla según consideren, acatando unas normas. El diseño que propongan tiene que tener en cuenta varias consideraciones, más allá de la altura máxima permitida, entre ellas, que no se superen los cuarenta metros de fachada, que la edificabilidad del espacio destinado a vivienda libre no supere los 2.885 metros cuadrados, que la reservada a vivienda protegida no sobrepase los 1.236 metros cuadrados y que los usos compatibles (oficinas, por ejemplo) no vayan más de los 1.030 metros cuadrados.
Teniendo en cuenta estas limitaciones, el departamento de Urbanismo del Ayuntamiento de Valladolid estima que lo previsible sería el levantamiento de dos volúmenes, uno más alto destinado a pisos en régimen libre que sí podría llegar ese máximo de nueve plantas, y otro más bajo para las viviendas de protección, unidos por un zócalo en planta baja para comercios u oficinas.
Pero todavía es pronto, insisten, para saber cuál será la propuesta que presenten los dueños del suelo. Lo que sí aclaran de forma rotunda desde el departamento de José Ignacio Zarandona es que en la parcela denominada ‘Palero Norte’ no se podrán construir tres bloques de nueve alturas –como temen algunas voces críticas– porque la edificabilidad no lo permite. Quizá los propietarios apuesten por dos torreones estrechos. Quizá haya uno alto y otro más pequeño. Incluso puede que opten por dos edificaciones siamesas que no alcancen el tope. Hay que esperar a que tengan el proyecto.
En todo caso, la mera posibilidad de erigir torres tan grandes junto a dos Bienes de Interés Cultural ha derivado en polémica, sobre todo porque en el Plan General de Ordenación Urbana aprobado en 2020 lo que se contemplaba en este terreno hoy cubierto de maleza y de unas tapias en ruinas, era un máximo de seis alturas.
Los propietarios del suelo recurrieron ese PGOU y, en abril de 2022, el Tribunal Superior de Justicia de Castilla y León les dio la razón en dos de las cuatro alegaciones que habían presentado, por lo que el Consistorio vallisoletano se ha visto obligado a redelimitar el terreno, teniendo en cuenta que la zona ajardinada situada entre el restaurante La Goya y el edificio de tres alturas (baja más dos) con acceso a la avenida de Salamanca no es un espacio libre –como dice el actual Plan General–, sino un patio privado, y que hay que reordenar los accesos.
Los dueños consideraron que no podían materializar la edificabilidad que tenían reconocida según estaba dividido el solar (se proyectaban dos bloques de seis alturas con un patio en medio), por lo que solicitaron una redistribución y, además, un incremento del coeficiente de edificabilidad, según ampara el Reglamento de Urbanismo de Castilla y León.
Es decir, Himovisa alegó la imposibilidad de materializar la edificabilidad asignada en la parcela y esto se ha solventado con un aumento de la altura máxima permitida. Como es legal porque la modificación no excede de los 500 metros cuadrados, aclararon en la Concejalía de Urbanismo, el aprovechamiento total pasará de los 4.600 metros cuadrados del PGOU vigente a los 4.800 del modificado.
Teniendo en cuenta las variaciones aprobadas en fase inicial, en el denominado sector ‘Palero Norte’ habrá espacio para construir un máximo de 45 viviendas en vez de 36, esto es, nueve más de las que se contemplaban. Y en La Goya la estimación está entre las 30 y las 40.
El aumento de la capacidad residencial en altura en ‘Palero Norte’ es precisamente lo que ha despertado las críticas en la bancada de la oposición porque, según defienden tanto el Partido Socialista como Valladolid Toma la Palabra, el Ayuntamiento podía haber compensado a los propietarios con otros terrenos, o incluso económicamente, para impedir que se erijan torres de vivienda en un entorno con dos BIC.
«Había soluciones menos perjudiciales para cumplir la sentencia», remarcó el socialista Luis Vélez en declaraciones a este periódico sobre lo que considera una «decisión política errónea», después de que en el pleno municipal del 24 de febrero expusiera que no se había tenido «suficientemente en cuenta el impacto de los nuevos edificios» en un entorno caracterizado por la presencia de del puente Colgante y del monasterio de Nuestra Señora de Prado.
También el edil de VTLP, Jonathan Racionero, destacó que el equipo de Gobierno no haya barajado más opciones. «El urbanismo es súper flexible y permite darles edificabilidad en otra parte, pero es una solución que ni se han planteado», insistió después de que en el pleno criticase que se hubieran «priorizado los intereses privados sobre el bien común».
Sin embargo, el concejal del área, José Ignacio Zarandona, insiste en que no se trata de una decisión política, sino de la solución propuesta de oficio por técnicos del Ayuntamiento sin ningún tipo de instrucción condicionada. «Encajar una solución y dar cumplimiento a una sentencia ha supuesto un esfuerzo tremendo y aunque les parezca mal (dijo en el pleno dirigiéndose a la bancada de la oposición), los propietarios tienen derechos», explicó antes de insistir en la decisión de aumentar las alturas de seis a nueve responde a una decisión «absolutamente técnica».
Así, mientras PSOE y VTLP defienden que se podían haber buscado alternativas en otros terrenos de la ciudad para ampliar la edificabilidad sin tener que construir bloques tan altos, PP y VOX consideran que hay múltiples ejemplos de grandes edificaciones a lo largo de la ribera del Pisuerga y que, además, se trata de una petición que no contraviene la legislación urbanística.

Estado de la parcela, con el Monasterio de Nuestra Señora de Prado y puente Colgante al fondo.
Terreno 'escoltado' por dos BIC

Bloque de viviendas actual, junto al que se construirá el nuevo acceso.
Nuevo acceso por la avenida de Salamanca

Restaurante La Goya, cerrado al público.
Mejora de accesos junto al puente Colgante

Entorno de La Goya, con el monasterio de Nuestra Señora de Prado al fondo.