JUICIO CRIMEN MACHISTA
«Monstruo, controlador, machista y mentiroso»: así describen a Maroto las acusaciones
Las cuatro particulares y la Fiscalía explican al jurado su vigilancia enfermiza sobre Paloma, hasta el punto de pedirle ubicaciones de GPS, y su vida sin dinero y sin trabajo

David Maroto en la primera sesión del juicio
Las cinco acusaciones del juicio contra David Maroto, de 46 años, asesino confeso de su pareja Paloma y de su hija India, de 8, coincidieron en calificar al acusado de «monstruo, mentiroso, controlador y machista» en sus informes previos ante el jurado que le va a juzgar estos días en la Audiencia de Valladolid, previsiblemente hasta el 20 de diciembre, fecha en la que la está previsto que lean el veredicto.
Valladolid
Juicio del crimen de Paloma e India: el asesino confeso será el último en declarar
Íñigo Arrúe, Raúl Ruano
El fiscal de la causa, Manuel Javato, que también es el acusador público delegado contra la Violencia sobre la Mujer en Valladolid, incidió además en que Maroto cometió, a su juicio los homicidios con la agravante alevosía «demostrable» a través de «tres vías», como es la convivencial, ya que Paloma Pinedo le abrió la puerta sin miedo a nada, ya que salió de la cama descalza, solo con una camiseta y ropa interior, para abrir la puerta, la alevosía de recibir las cuchilladas estando arrinconada en un hueco de la cocina, y la tercera: acabó agachada y en esta posición acabó a merced de su agresor.
El fiscal explicó a los jurados que no deberían dar credibilidad a la teoría de que el encausado no recuerda nada de las agresiones en la vivienda de Paloma del paseo de Zorrilla, la noche de autos, ya que, a su juicio, tuvo lucidez hasta para mensajear (después de los dos asesinatos) a su ex –con la que tenía un hijo de 9 años- y decirle: «Esto es por tu culpa. Estas son las consecuencias».
Más de 27 heridas
El abogado de la familia Pinedo, Javier Garicano, añadió que además de alevosía, concurre la agravante de ensañamiento, ya que solo Paloma sufrió más de 27 heridas, aunque no todas incisas. Sobre el control enfermizo del encausado relató que obligaba a Paloma (con la que salía desde unos nueve meses antes) a mandarla la ubicación de dónde estaba en el móvil, le prohibía hablar con otros hombres y no usar un coche que a ella le había tocado en un sorteo.
El padre de India, J.V.L., a través de su letrado que ejerce también la acusación particular en la causa, incidió en la «alteración» de David Maroto en los días anteriores al asesinato después de que su ex le recriminara que debía de atender más sus obligaciones como padre y estar pendiente del hijo de ambos en los períodos de custodia.
Según este abogado, a esta reprimenda se sumó que Paloma no quiso acompañarlo al partido que iba a jugar el hijo de él en Medina del Campo. En represalia, Maroto le dijo a Paloma que esa noche iba a dormir en un hotel. «Pero no hizo, fue a la casa de Paloma. Es un mentiroso compulsivo. Miente a Paloma. Le hace mentir a su hijo. Es un machista, un controlador que no quiere perder su nivel de vida, ya que carece de dinero, de vivienda y de trabajo».
El representante legal de la Asociación Clara Campoamor, Luis Antonio Calvo, anunció al jurado que se encuentran delante de una «monstruosidad», pero les trasladó que su deliberación estará más clara, respecto a la alevosía, viendo las fotos de los cadáveres. «Las heridas demostrarán la alevosía», clamó Calvo, quien censuró la «teatralización» de la escena del crimen que preparó al acusado, abrazado a su novia ya sin vida, y tras autoinfigirse heridas superficiales para hacer ver se que había intentado suicidar.
Todas las acusaciones coinciden en solicitar una condena de prisión permanente revisable por el asesinato de la niña India L., de 8 años, y 25 años de cárcel por el asesinato de la madre de esta, además de la prohibición de acercamiento a las Pinedo por diez años tras cumplir la pena.