Diario de Valladolid

Pingüinos 2024

De Lisboa a Pingüinos: «Es la mejor concentración del mundo»

Vítor y Ana completan una travesía de 800 kilómetros en nueve horas desde Setúbal para volver por segundo año a la antigua Hípica Militar, donde ya ondean banderas de diferentes países y de clubes de moteros

Vítor Cardozo y Ana Alberto, procedentes de Setúbal, en la concentración motera de Pingüinos 2024. -J.M. LOSTAU

Vítor Cardozo y Ana Alberto, procedentes de Setúbal, en la concentración motera de Pingüinos 2024. -J.M. LOSTAU

Publicado por
Diego González
Valladolid

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Un nombre llamativo, una ciudad con prestigio y ninguna mala fama, pero, ¿cuál es el secreto para que motoristas de cualquier parte del mundo recorran kilómetros y kilómetros para participar en Pingüinos ? Su respuesta esconde 41 años de éxito pero cuya fórmula no tiene otro resultado más allá que el del ‘boca a boca’. Historias, elogios y reconocimientos que, como si se tratase del juego del ‘teléfono escacharrado’, se transmiten de unos a otros hasta convertir Pingüinos en lo que defienden Vítor Cardozo y Ana Alberto desde Setúbal: «La mejor concentración del mundo».

Una moto estilo ‘Bobber’ se distingue a lo lejos en la antigua Hípica Militar, mientras el humo de una de las primeras hogueras alientan a cualquiera a refugiarse en el campamento construido por una pareja de moteros procedentes de Setúbal, cuya vestimenta de camuflaje no disimula su presencia. Tampoco es su intención, embarcados en preparar las tiendas de campaña para las más de 30 personas con las que acamparán desde el jueves hasta el domingo , con gran parte de las cuales se entabló la camaradería entre pinos.

«Lo mejor no son los espectáculos ni los conciertos, sino convivir, comer, y hacer nuevas amistades» , asegura Vítor, que junto a su mujer Ana Alberto ha recorrido 800 kilómetros en 9 horas, con parada en Ávila, para llegar hace tres días al asentamiento de Pingüinos.

No tuvo que pasar ni un día para encontrarse con dos compatriotas suyos, aunque procedentes de Santarém. Dos rookies como Lauremio e Inés que, pese a no dominar el idioma, confían en que su primera vez en Pingüinos no sea la última.

Nuevas etapas y comienzos surgen en cada edición, como les ocurrió a MotoPincia, un club de moteros surgido en 2008 de una conversación entre tres amigos amantes de las ruedas . «A partir de ahí se fue uniendo gente de todas partes, como Burgos, Vitoria, San Sebastián o Galicia. Y hasta el día de hoy, que rondamos la treintena de integrantes», explica José Luis Flores , su presidente, al que sus 68 años no le intimidan para vivir Pingüinos como el primer día. «Aunque ya no puede hacer ‘caballitos’», bromean sus cinco compañeros que maza en mano y con una melodía rockera de fondo tratan de apurar el levantamiento de una gigantesca carpa como punto de encuentro. En su interior, y caída la noche vallisoletana, volverán a contar historias y «fantasmadas»,  además de planificar los eventos y rutas del motoclub que mantienen vivas las  amistades, como la próxima asistencia a la concentración ‘Estrella de Javalambre’, en Teruel.

«La política desune, pero las motos nos unen a todos» , asegura Roberto , uno de los integrantes del grupo, que espera que cada nueva edición de Pingüinos haya «mejor ambiente, más compañerismo motero, más hogueras y diversión».

Y es que la soledad no está permitida en Pingüinos. O sino que le pregunten a Alejandro, al que La Tribu Pucelana le acogió como si de un conocido de toda la vida se tratase . Acompañado de Pedro y Óscar también se preparan para juntarse con más de veinte moteros que llegan desde Cádiz, Santander o Barcelona. « La cosa es juntarnos y pasar un rato aquí o un fin de semana entretenido con amigos y ya está» , resume sencillamente Óscar.

Una historia similar a la de Luis Miguel y Jesús , que detallan cómo una comida en El Bisturí conformó el motoclub ‘Pucela Vikings’ . «Empezamos hace dos años, nos juntamos con otros dos amigos, empezamos a juntar gente y surgió la pregunta de ‘¿por qué no montamos algo?’», narra Jorge, que olvida cuáles son las novedades de este año con el único propósito de «juntarnos un año más con el grupo».

Es la familiaridad uno de los grandes rasgos que convierten en única la concentración de Pingüinos. Si no fuese así,  el grupo ‘Canarias Ruta a Pingüinos’  no se empeñaría cada año en cambiar el sol y las playas de las Islas Canarias por el frío y la niebla de Valladolid . Y más con el esfuerzo de viajar durante más de cuatro días. «Pero sus récord de asistencia es ya un aliciente para venir a la mejor concentración del mundo», asegura Manuel Ruiz Fernández , su presidente, que junto al resto de diez moteros y moteras que ‘aparcaron’ ayer en la Antigua Hípica Militar buscarán ampliar los registros de Pingüinos a la caza de las más de 43.000 inscripciones.

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