Los apuntes del fraude: cambiazo sí, cambiazo no
El ex trabajador que extorsionó a El Salvador, anotó C/Sí o C/No durante años si la incineración de cada cuerpo se hacía con un ataúd barato, distinto al pagado / Morchón hijo no quiere salir: «Si está mi padre, no quiero pagar la fianza»

Oficina de El Salvador en la calle Angustias.-PABLO REQUEJO
La delegada del Gobierno comunicó el pasado 5 de febrero los grandes datos de la presunta estafa del Grupo El Salvador con los ataúdes pagados a lo largo de 20 años (de 1995 a 2015). Virginia Barcones aportó un dato muy preciso: la presunta estafa afectó a casi 6.000 ataúdes sustituidos por cajas low cost.
¿Cómo pudo la Policía Nacional cerrar con tanta exactitud el número de clientes estafados? Este diario ha podido saber que la respuesta se encuentra en las anotaciones que realizó, día a día, el ex trabajador que trató de extorsionar a los Morchón con revelar sus prácticas ilegales si no recibía una cantidad adicional en su jubilación.
El ex empleado, J. M., se trabajó a conciencia el valor de su amenaza y por ello anotó día a día la relación de las personas incineradas y lo que se hacía con sus cajas. O bien respetar las contratadas y darlas fuego, o reinstalar el cadáver en un sarcófago de ínfima calidad para el momento de la cremación.
«Llevaba todo anotado y para saber cuándo se hacía el cambiazo escribía en su ‘diario’ de la ilegalidad: C/Sí y C/No. Así anotó todos los ataúdes que se cambiaron en los años que trabajó en el Tanatorio El Salvador», informaron fuentes de la investigación del caso.
En números redondos, cerca del 90% de las incineraciones de El Salvador de aquellos 20 años pudo encerrar un engaño con sarcófagos de ínfima calidad, o incluso con tapas de ataúd cómo único complemento del cadáver y solo porque necesitaba descansar sobre una superficie rígida para poder avanzar en la cinta hacia el horno.
Pero, esta constatación de que no fue una práctica general, complica algo tan importante como tener la certeza de que cada afectado que denuncie sea efectivamente un perjudicado. Según las fuentes, las anotaciones ayudarán a determinar si un determinado fallecido se consumió o no en cenizas con un ataúd de pésima calidad, pero si no están en esa lista, al menos no tendrá derecho a reclamar una estafa económica, y está por ver si los jueces interpretan que hubo daño moral por la mala práxis con el cuerpo.
SOLO 77 IDENTIFICADOS
Pero hay más. Guillermo Ruiz Blay nuevo abogado de Ignacio Morchón Alonso y de sus hijos Ignacio y Laura, todos ellos en prisión, asegura que las pruebas son «muy endebles», hasta el punto de que se ciñen a lo aportado por el ex trabajador J.M. «La Policía no ha sido capaz de aportar nada más de su cosecha después de un año de investigaciones secretas, lo cual es asombroso, ¿Donde está el seguimiento de la Policía? porque el ex trabajador afirma que todos los días se cambian los féretros», se quejó Ruiz Blay.
«El atestado de la Policía deja claro que son 5.000 las anotaciones manuscritas del ex trabajador condenado por extorsión, que nadie ha determinado cuándo las ha hecho ni por qué, y 700 fotografías de las cuales solo han permitido identificar a 77 personas (cadáveres). Es decir, pasamos de 6.000 ataúdes cambiados, a que solo se identifican 77 personas», resumió.
El abogado calificó las imágenes de duras, y algunas de ellas «bastante impactantes, desagradables».
El letrado también informó que Ignacio Morchón hijo no está por la labor de recobrar la libertad con fianza. «No quiere por no dejar solo a su padre. Me ha trasladado que su intención es renunciar a reunir el dinero para no dejarle solo en la cárcel de Villanubla», explicó.
LAURA APORTARÁ FIANZA
Distinta suerte podría correr su hermana Laura y depositar en breve la fianza de 800.000 euros que le exige la juez, ya que, a juicio de su letrado «no tiene ningún sentido que haya pisado la prisión».
«Espero que cuanto antes se ponga en orden su situación, porque no se la cita en relación con los hechos que se investigan y es una trabajadora de una empresa distinta a la funeraria. Cuando se la detuvo no estaba la jueza, el de guardia dictó el auto y el fiscal llegó a pedir la prisión sin fianza. Parece que se juega a presionar a la gente para que alguno diga lo que no es», protestó el letrado de los Morchón.
Molesto con la actuación de la Policía, Ruiz Blay asegura que es «incomprensible» que el trabajador que se confiesa autor exclusivo de los hechos «esté en libertad» el dueño y sus hijos, «en la cárcel». «Y es increíble que no hayan recogido en los autos el testimonio de los trabajadores que han hablado bien de la empresa y de los jefes, y manifestado que en El Salvador no sucede nada anómalo», concluyó el letrado de los Morchón.
En la jornada de ayer el despacho de abogados CHF, que ha atendido ya a una treintena afectados anunció ayer que también se va a personar en la causa que investiga el Juzgado de Instrucción 6.