Diario de Valladolid

Valladolid despide a Bolaños entre aplausos

Miles de personas pasan por la capilla ardiente, instalada en el Ayuntamiento, para dar su adiós al ex regidor, muerto el viernes / El presidente de la Junta elogia la capacidad de diálogo de quien fue «un buen alcalde»

El alcalde en funciones, Manuel Saravia, con parte del equipo de gobierno municipal ante el féretro con los restos de Tomás Rodríguez Bolaños .-ICAL

El alcalde en funciones, Manuel Saravia, con parte del equipo de gobierno municipal ante el féretro con los restos de Tomás Rodríguez Bolaños .-ICAL

Publicado por
Fernando Martín
Valladolid

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Un aplauso cerrado recibió en la tarde de ayer la llegada del féretro con los restos mortales del ex alcalde Tomás Rodríguez Bolaños a la plaza Mayor. Eran las siete y media de la tarde pasadas y ya eran muchas las personas que se habían congregado a las puertas del Ayuntamiento para dar su último adiós al primer regidor que tuvo la ciudad tras la restauración de la democracia.

Los asistentes hicieron un pasillo a la comitiva fúnebre, procedente de Bilbao, y ocho agentes de la Policía Municipal levantaron le féretro a hombros para introducirlo en la que fue su casa durante 16 años. Los aplausos se repitieron cuando el ataúd traspasó el umbral de la puerta principal y alguien entre el público gritó por tres veces «¡viva el alcalde!», un triplete que fue coreado por los presentes.

Fallecido el viernes de un infarto a los 74 años mientras pasaba el puente de los Santos con unos amigos en Bermeo, Vizcaya, Rodríguez Bolaños regresaba por última vez al salón que tantas veces pisó durante su etapa de regidor, convertido ayer en capilla ardiente para que los vallisoletanos pudieran despedirse de quien fue su alcalde desde 1979 a 1995.

Antes, lo habían hecho su viuda, Irene, y sus tres hijos, Pablo, Jorge y Marta, en medio de lágrimas y escenas de dolor. Con el teniente de alcalde Manuel Saravia como regidor en funciones -el alcalde, Óscar Puente, de viaje en el extranjero, no pudo estar- los concejales del Grupo Socialista y los miembros del equipo de gobierno municipal fueron los encargados de recibir a los familiares.

El portavoz del Grupo Municipal Popular, José Antonio Martínez Bermejo, se sumó a la comitiva y también la portavoz de Ciudadanos, Pilar Vicente.

Fue uno de los momentos más emotivos que tuvo una tarde triste para los miles de vallisoletanos que pasaron hasta que a las once de la noche se cerró el Ayuntamiento, muchos de ellos con el recuerdo todavía vivo de Bolaños durante su etapa de alcalde y la sorpresa por su repentina e inesperada muerte.

Ya desde primera hora de la tarde fueron muchos los que se acercaron a firmar en el libro de condolencias. «Ya ha encontrado su tierra de libertad», dejó escrito uno de los firmantes.

La que fuera presidenta de la Federación de Asociaciones de Vecinos en la etapa de Bolaños, Carmen González, escribió: «Un excelente alcalde». Y luego añadió: «Abrió la ciudad a los vecinos, sobre todo a los habitantes de los barrios».

Con el féretro depositado en medio del salón de recepciones junto a su imagen, la misma que cuelga en el pasillo de acceso al despacho de alcalde al lado de la del resto de regidores democráticos que gobernaron el Ayuntamiento, comenzó el desfile de ciudadanos de a pie y de representantes políticos.

Lo que había sido un goteo constante de personas durante la tarde para firmar en el libro de condolencias y dar su adiós a Bolaños, a secas, como se le conocía en la calle, pasó a ser un torrente de personas que fluía por la escalera central del Ayuntamiento para desembocar en la capilla ardiente.

Desconsolado, sin poder contener las lágrimas, el que fuera secretario del PSOE de Castilla y León, Jesús Quijano, abrazó a la viuda y a los hijos de quien fue su compañero de partido y amigo. Tras él pasaron el actual líder del PSCyL, Luis Tudanca, el presidente de la Junta, Juan Vicente Herrera, y el vicepresidente, José Antonio de Santiago -Juárez. Antes de abandonar el Ayuntamiento, Herrera tuvo palabras de recuerdo y elogio para «un hombre que contribuyó tanto a que la democracia se instalara en la ciudad y un buen alcalde». De la faceta política de Bolaños, el presidente del Ejecutivo regional destacó su capacidad para «tender puentes y dialogar» y añadió que «se le quería mucho y eso no se regala» para concluir: «Es lo que se cosecha con mucho trabajo y mucha honestidad».

Como alcalde accidental, Saravia habló en nombre del Ayuntamiento para recordar a todos que el de ayer era «un día muy triste» y terminar su breve alocución a los presentes - «ya habrá oportunidad de glosar su figura», dijo- con un «gracias, Tomás».

En nombre de la familia, su hijo Pablo recordó que su padre «siempre decía que él estaba donde le había tocado estar» y que si en vez haber sido alcalde de su ciudad le hubiera tocado ser otra cosa en la vida lo habría hecho con el mismo empeño. «Hizo las cosas porque quería el bien para su ciudad y por eso hay tanta gente aquí», dijo y los presentes, que llenaban el salón de pleno, prorrumpieron en un fuerte aplauso.

El «amor al municipalismo» fue lo que destacó el presidente de la Diputación, Jesús Julio Carnero, del ex alcalde fallecido, además de su espíritu de consenso, diálogo y de concordia

Recordó que Bolaños fue alcalde en los albores de los ayuntamientos democráticos, «ese periodo histórico tan maravilloso para los españoles, que se hizo precisamente gracias a personas como Tomás Rodríguez Bolaños».

Veteranos de la política ya retirados del escenario público como el ex secretario del PSCyL Ángel Villalba, el ex eurodiputado Jesús Colino Salamanca y el que fuera alcalde de Palencia, Heliodoro Gallego, estaban entre los muchos miembros de la familia socialista que pasaron ayer por el Ayuntamiento para despedir a Bolaños.

También el PP contó con una nutrida representación en la que estaban el ex secretario de estado de la Seguridad Social, Tomás Burgos, el ex concejal Manuel Sánchez, y el también ex alcalde y sucesor de Bolaños:Francisco Javier León de la Riva.

Recordó De la Riva que habló con Bolaños el pasado lunes y destacó la relación «cordial de amistad» que mantenía con él. Añadió que fue «una buena persona que hizo hasta donde pudo por la ciudad» y señaló como la clave para su buena relación el hecho de que ambos creían «más en las personas que en las ideologías».

Pasada el momento álgido de la visita de representantes políticos, los vallisoletanos no cesaron de pasar ante el féretro de Bolaños hasta que a las once de la noche se cerraron las puertas y los restos mortales fueron trasladados al cementerio de Las Contiendas, donde hoy se celebrará el funeral.

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