Valladolid acogerá el 21 de noviembre la cumbre entre España y Portugal
Puente espera colar asuntos locales como un puerto en el país luso para el parque agroalimentario

Óscar Puente durante el pleno del Ayuntamiento.-ICAL
Valladolid acogerá de nuevo una cumbre política internacional, en este caso entre los gobiernos de España y Portugal, 29 años después que fuera la sede para la celebrada en 1989 con Francia, con Felipe González y Francois Mitterrand como presidentes y con Tomás Rodríguez Bolaños de alcalde.
El segundo regidor socialista que tiene el Ayuntamiento en la etapa democrática, Óscar Puente, no ocultó ayer su satisfacción al anunciar la cita, prevista para los días 21 y 22 de noviembre, por las similitudes con la cumbre organizada hace casi tres décadas.
Puente destacó que sea de nuevo con un alcalde socialista, es decir él, y con un gobierno socialista en Madrid cuando Valladolid vuelva a ser elegida para una cumbre internacional, que consideró de una relevancia especial por ser dos países, España y Portugal, que representan en la Unión Europea una vía «con medidas alternativas a la política austericida de los neoliberales». De ahí que Puente considere la cumbre «clave» para buscar políticas comunes entre ambos países y que además pongan «sobre la mesa» medidas alternativas para salir de la crisis. «Nunca nuestra alianza hispano portuguesa ha sido tan importante para el futuro de Europa», dijo Puente, quien añadió que el encuentro es también «una oportunidad para poner a Valladolid en el mapa y abrir esta ciudad al mundo».
La cumbre de Valladolid, que tiene todos los visos de ser un gesto del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, hacia su portavoz en la Ejecutiva Federal, Óscar Puente, estará el titular del Ejecutivo español y el primer ministro portugués, Antonio Costa, con buena parte de los ministros de ambos gobiernos. La agenda incluirá reuniones de trabajo, algún acto público y culminará con una declaración que llevará el nombre de la ciudad y que, según auguró el alcalde, «dejará huella» tanto en las relaciones entre los dos países como en la política europea.
Lo que está por decidir todavía es el escenario, o los escenarios, en los que se celebrarán los distintos actos. El alcalde recalcó que si se ha elegido Valladolid «es porque es una ciudad capaz de organizar este tipo de eventos y cuenta con todas las infraestructuras que hacen falta y la seguridad necesaria» y añadió que cuenta con lugares más que suficientes para acoger un encuentro de esta envergadura.
Aunque los asuntos a debate serán de índole estatal, Puente adelantó que intentarán colar en la agenda cuestiones que afectan a Valladolid o Castilla y León dada la estrecha vinculación de la Comunidad autónoma con el país vecino. «Esta tierra trabaja para acercarse a Portugal», dijo para subrayar la oportunidad que representa la cita en la capital vallisoletana el próximo mes de noviembre.
Entre los aspectos en los que Valladolid tiene especial interés en estrechar lazos con Portugal, el alcalde destacó la cultura y recordó que ya fue el país invitado en la pasada Feria del Libro y lo será en la próxima Semana Internacional del Cine de Valladolid. Y junto a la agenda cultural, subrayó también los contactos existentes entre las denominaciones vitivinícolas de Ribera del Duero y Oporto y la búsqueda de un «puerto colaborador» en Portugal para el proyecto de parque agroalimentario de Valladolid.
Este proyecto, uno los grandes planes del equipo de Puente que tendrá que esperar para otro mandato, contempla la necesidad de un puerto español, parece que Santander, como vía de salida de la mercancía del parque agroalimentario, pero también otro internacional. Yes aquí donde entraría en juego Portugal, aunque está por ver qué encaje puede tener esta cuestión en las conversaciones que se celebren en la cumbre del mes de noviembre.
Pese a que el regidor aclaró que este tipo de acontecimientos «no mueve mucha gente», sí que insistió en que será de una «gran transcendencia» para la ciudad por la visibilidad que aportará y reconoció que la presencia de los reopresentantes de los gobiernos de dos países puede implicar «alguna incidencia» en el tráfico por motivos de seguridad.