BURGOS (Presencio)
«Antes había tres escuelas. Ahora nada»
No es muy común que Hermilo González se encuentre con alguien en sus paseos matutinos. El silencio es la banda sonora de esta pequeña localidad de unos «70 habitantes» fijos y 187 empadronados donde las risas infantiles se reservan para el verano y algún que otro fin de semana. La media de edad es muy avanzada. Los más jóvenes rondan los «40 y tantos» salvo el benjamín del pueblo: un chaval de «seis o siete años» que vive -aunque no forme parte del censo- desde siempre en la localidad porque sus progenitores son «hijos» de Presencio.
Casualidades de la vida, Mari Carmen Tobar, Rosario González y Marcelina Delgado han coincidido a media mañana frente a la sede de la Asociación de Jubilados San Andrés, uno de los pocos espacios para disfrutar de actividades conjuntas. Las tres lamentan la falta de servicios en el medio rural y están «deseando» que el padrón aumente, con niños a poder ser.
Hermilo recuerda su infancia con nostalgia y un deje de amargura. El pueblo rebosaba vida en sus tiempos mozos. «Antes había tres escuelas, ahora nada», lamenta mientras precisa que, por aquel entonces, las aulas acogían a un centenar de chavales, todos de Presencio. De hecho, Marcelina subraya que «no cabíamos». En aquellos tiempos, el municipio rondaba los 700 habitantes.
La sangría demográfica obedece, como en todos lados, a la falta de oportunidades laborales. Incluso el alcalde, Mario Ortega, reside en Burgos por este motivo. «Nos preocupa muchísimo la despoblación», asegura con la impotencia de quien poco puede hacer desde un pequeño Ayuntamiento que visita -como mínimo- todos los miércoles para ponerse al día y atender los requerimientos vecinales.