«Piedras vivas» en una iglesia «bella y moderna»
Cientos de personas llenan la nueva parroquia de Nuestra Señora de Lourdes de La Flecha / Blázquez: «Las obras grandes se hacen uniendo las manos»

Ricardo Blázquez y varios religiosos entran en la nueva parroquia rodeados de feligreses.-J.M. LOSTAU
La Inmaculada y San Antonio de Padua recorren las calles de La Flecha a hombros de varios feligreses de la Parroquia de Nuestra Señora de Lourdes, que cuenta desde ayer con una nueva localización, en la calle Cuchilleros, detrás del centro de salud. Al ritmo de un tambor y varias dulzainas, una pequeña procesión desplaza a sus santos mientras varios feligreses bailan en un día de júbilo, de celebración e ilusión.
«Es un día especial y queremos participar», explica Guillermo, que viene acompañado de sus dos hijas, Celia y Olivia. La mayor, Celia, celebrará la Comunión el próximo año y tiene muchas ganas de ver la nueva Iglesia, más moderna que la parroquia anterior, ubicada en la Calle Eduardo Torres. Olivia, su hermana pequeña, no pierde detalle de todo lo que sucede a su alrededor, aferrada a su muñeca.
La mezcolanza de sonidos castellanos y las campanas que llaman a la Eucaristía envuelven a cientos de personas que se apelotonan para ser los primeros –después de las autoridades eclesiásticas– en entrar en la parroquia.
El templo católico, ubicado detrás del centro de salud de Arroyo de la Encomienda, se alza entre viviendas construidas hace pocos años, en un ambiente que beneficia a familias como la de Guillermo porque está mucho más cerca y se puede aparcar con facilidad.
El repicar de las campanas acompaña a los feligreses hasta que la iglesia se llena. En los bancos no cabe nadie más, la gente se apiña junto a las columnas, y muchos padres observan con detenimiento el lugar mientras los pequeños corretean por el patio exterior del complejo, que también cuenta con altavoces, lo que permite escuchar todo lo que sucede en el altar de la Parroquia.
Algunos desisten de entrar durante la Eucaristía por la cantidad de gente que hay. Con la frente pegada a la ventana, Julia intenta vislumbrar los misterios que oculta el cristal traslúcido. Julia lleva 49 años en La Flecha. «Cuando yo llegué no había ni agua», comenta. Ella, católica practicante, decide abandonar el lugar «porque está lleno». «Ya vendré con tranquilidad otro día», asegura.
La vista de los más pequeños no les permite ver qué están mirando los adultos con tanta curiosidad, y muchos llaman a sus progenitores para que les aúpen en brazos y puedan participar también en el acto litúrgico, presidido por el cardenal arzobispo de Valladolid, Ricardo Blázquez.
Durante la Eucaristía de dedicación del nuevo templo, l presidente de la Conferencia Episcopal pide a los fieles que cada vez que salgan de la iglesia lo hagan como «piedras vivas» tras celebrar los «misterios del Señor» de Semana Santa y reunirse para ser invitados a la «tienda del encuentro con Dios». «Aquí, somos tallados como piedras vivas de un templo espiritual», apunta, a diferencia de los «materiales inertes» con los que está construida la iglesia.
Blázquez aprovecha la homilía para alabar la recién estrenada «bella y moderna» parroquia: «Las obras grandes se hacen uniendo las manos, el corazón y las esperanzas. En cambio, si nos distanciamos y dividimos transmitimos nuestras discordias día y noche».
Así, el templo de Nuestra Señora de Lourdes, por encima del aforo de 400 personas, da la bienvenida a un nuevo capítulo de su historia.