Una multitud grita por la igualdad

Cerca de 20.000 personas se enfrentan «sin miedo» a la noche y la lluvia por la libertad de las mujeres en un día «histórico» / «Si no luchamos nosotras, no lo hará nadie» / «Aunque llueva y se moje, el feminismo no se encoje»

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Alba Camazón

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Aunque el pronóstico del tiempo no sea el idóneo y las nubes asomaran por la capital, 20.000 personas según la Coordinadora de Mujeres –14.000 según la Subdelegación del Gobierno– tomaron ayer las calles de Valladolid reivindicando la igualdad entre mujeres y hombres.

Por una vez, la mujer ha sido la protagonista de una movilización «histórica», explican desde la Coordinadora de Mujeres, que anualmente convoca esta manifestación.

«Que no, que no, que no tenemos miedo», claman las calles, repletas de símbolos morados. Ni miedo al hombre, ni miedo a la noche, ni miedo a la lluvia. Sandra, una de las manifestantes, quiere que la mujer deje de tener «miedo a salir de noche, al hombre, a los malos tratos». Porque sí, «nos queremos vivas», explican muchas jóvenes.

Las agresiones sexuales son otra de las decenas de reivindicaciones de la mujer. «Quiero ser libre, no quiero ser valiente», grita un grupo de chicas con pancartas morados. Ante la noche, la luz que emiten sus gritos de reclamo; y ante la leve lluvia, un paraguas a mano. «Aunque llueva y se moje, el feminismo no se encoge», grita el gentío. Esa capacidad de previsión, en muchas ocasiones asociada a los cuidados, es otro motivo de quejas.

Es un día , en el que se recuerda a los ‘Manolos’ que los platos sucios también son suyos, y que la casa no es solo propiedad de las mujeres. Mónica es una de los cientos de madres que acuden a la movilización con sus hijos. Ella ha decidido ir con Lucía y Lucas para mostrarles la importancia de educar desde la igualdad, a través de «valores coherentes». «Queremos hacer visible lo que es invisible», comenta.

Su hija mayor, que estudia Educación Secundaria todavía, cree en la causa. «Es importante seguir avanzando en igualdad. Me sorprende que casi la mitad de mis compañeros no nos apoyen y digan que es ‘una chorrada’».

El gentío que llena de espíritu morado no parece una ‘chorrada’, como tampoco que se reivindique tener las mismas oportunidades laborales que los hombres. Mónica sabe qué es haber abandonado su puesto de trabajo para criar a sus hijos, y «volver a trabajar es muy complicado». «Esta es una cuestión de todos», sentencia esta mujer, madre y trabajadora.

La educación es uno de los pilares fundamentales de combate contra el machismo del que se impregna la sociedad actual. Inés sabe de lo que habla. Esta estudiando primero de Física y asegura que todavía no han estudiado la labor de ninguna científica. «Estamos aquí para cambiarlo», sentencia.

Una de sus compañeras, Lucía, asegura que en muchas ocasiones «se confía menos en la palabra de una mujer». Además, menciona las elecciones a rector de la Universidad de Valladolid. «Todos los candidatos son hombres. Si hubiera una mujer, ayudaría a las estudiantes», explica esta alumna, que también critique que, de momento, todos sus profesores sean hombres.

La falta de representación femenina en trabajos y colectivos se suma a las reivindicaciones, que llevan por lema ‘Vivas, libres y unidas’.

Estas tres palabras son la clave de todo. Por este motivo acude gente tan diversa a una movilización que no solo ha sido masiva en Valladolid, ni en Castilla y León. Ni siquiera ha sido solo masiva en España. Más de 200 países de todo el mundo han levantado las manos en señal de protesta y han clamado a los cuatro vientos que quieren ser iguales, ser independientes y, en definitiva, libres.

«Si no luchamos nosotras, no lo hará nadie» es otra de las expresiones más utilizadas. Mayores y pequeñas, pero todas feministas. El lenguaje es también machista en muchas ocasiones. Carteles de ‘Peleas como una chica’ ocupan las calles, reafirmando la fuerza femenina. Fotografías de mujeres de la ficción y la realidad adornan precisamente la pancarta de Andrea. «Es para que sepan que vamos a luchar por una igualdad de verdad», explica.

Desde la Coordinadora de Mujeres, apenas dan crédito a lo que ven sus ojos. «Es un éxito del feminismo total. Por primera vez se han movilizado sindicatos, artistas, cineastas, académicas, periodistas... Esto es imparable», explica Nina Infante.

La aglomeración es tal que en los tramos más estrechos de las calles el ritmo se ralentiza para que pueda avanzar todo el mundo. La movilización tenía que haber terminado en Fuente Dorada, pero la lectura del manifiesto se traslada a la Plaza de Portugalete por la cantidad de personas. «Hemos tenido que leer el manifiesto dos veces porque todavía había gente en Plaza España», comenta.

Apenas unas horas antes, al mediodía, el Ayuntamiento y UGT y CCOO copaban los principales actos. Los sindicatos aseguraron haber reunido a 3.000 personas en la Plaza Mayor.

Sin embargo, las que han calentado el asfalto vallisoletano para las millones de pisadas que darían las mujeres por la tarde han sido las estudiantes. El verdadero oleaje morado comienza cuando cerca de 9.000 personas –según Subdelegación del Gobierno– salen a protestar por la desigualdad.

Las estudiantes, y su eterna lucha contra los valores que considera obsoletos de la sociedad, se encargaron de preparar el asfalto .

Los alumnos de instituto y de la universidad abandonaron por un día las aulas para protestar ante la desigualdad en el trabajo, en la educación y en casa.

Carla, estudiante de Enfermería, recuerda que cada vez que su padre realiza una tarea doméstica dice, por ejemplo: ‘Te he hecho la plancha’, «como si estuviera haciéndole a mi madre un favor enorme». «Las mujeres antes estábamos más cohibidas. Pero ahora tenemos más voz», añade su amiga Irene.

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Beatriz, alumna de Historia, lo tiene claro: «Hay que reventar los tímpanos de la gente por las mujeres que lucharon antes, las de ahora y las de mañana».