Una marea verde para luchar contra el cáncer

El centro de la ciudad congrega a 45.000 vallisoletanos que consiguen ayudar a financiar un proyecto de investigación para la enfermedad

Miles de participantes toman corriendo en la Acera de Recoletos la salida de la Marcha Contra el Cáncer.-J.M. LOSTAU

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Guillermo Sanz

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Valladolid desplegó ayer la bandera verde, un color que manda el mensaje de que la batalla contra el cáncer está en su máximo fragor. La población vallisoletana quiso hacer bueno el dicho de que la unión hace la fuerza y para ello 45.000 personas salieron a la calle para participar en una nueva edición de la Marcha contra el Cáncer.

La marea verde inundó las calles de la ciudad con su solidaridad. Lo hizo batiendo todos los récords con 12.000 participantes más que el año pasado, convirtiéndose en la marcha más multitudinaria de España y logrando recaudar 200.000 euros (algo más gracias a la subasta del dorsal con el mágico número 45.000 impreso), una cantidad que permitirá pagar íntegramente el proyecto de identificación de biomarcadores epigenéticos de predicción de respuesta a la inmunoterapia de la doctora María Verónica Dábalos.

Valladolid tejió una vez más un manto de solidaridad y lo hizo para ayudar a miles de personas a taparse ante un monstruo que entra en la vida de una persona sin llamar a la puerta. La marcha manda un mensaje a todas esas personas que han tenido que mirar a los ojos al ‘bicho’ y a los que hoy en día siguen con el músculo tenso en ese pulso.

Héroes anónimos que ayer estuvieron arropados por sus familiares y amigos, todos ellos dando pasos hacia un futuro mejor. Personas como María Eugenia Marqués oCarmen Nieto, dos amigas que encontraron el apoyo la una en la otra cuando recibieron la noticia de que comenzaba una nueva lucha hace más de una década. «Cuando me pasó es una lucha muy dura, tienes el apoyo de tu familia y tus amigos. Venir aquí tiene un motivo muy grande: ayudar a toda la gente que ha pasado lo que yo y que sepan que no están solos», explica María Eugenia, a lo que su amiga Carmen añade:«Elegir, elegimos los colores, pero en esto no se puede elegir, hay que ir hacia adelante. Si tú te amargas amargas a los de alrededor».

Como ellas, la exatleta y vicepresidenta de la AECC, Pilar FernándezValderrama cargó con la losa del cáncer. Hoy celebra la vida con su familia, corriendo por las calles de Valladolid. «Hay que luchar por hacer más llevadero el cáncer a otras personas. Curarlo del todo ahora es difícil, pero salvar vidas o alargarlas cada día es más posible», entiende Fernández Valderama, que explica su experiencia: «El cáncer te cambia la vida. A mí me hizo motivarme para intentar colaborar. Me emociona ver toda la gente que en la calle diciendo a la gente que tiene cáncer que están con ellos», admite.

Andando, corriendo o en patines, todos los presentes tienen un motivo de peso para vestirse de verde. Es el caso de Ángeles Rodríguez, que en 365 días ha pasado de la radioterapia a dar pasos contra el cáncer: «El año pasado estaba en pleno tratamiento y no pude venir. Ahora que estoy mucho mejor quiero participar en esta marcha». Lo hace con una sonrisa y mirando por la ventana del positivismo:«Lo que podemos sacar de bueno de esta enfermedad es verlo todo de diferente manera y saber que cada día es un éxito que tienes en tu vida».

En su mismo grupo de andarines se encontró RaquelHerranz, otra guerrera capaz de vencer al cáncer en un uno contra uno: «Estar aquí supone pensar que me han regalado 14 años de vida. La gente está muy concienciada de que nos puede tocar a cualquiera y de que lo básico son este tipo de apoyos para que puedan seguir buscando soluciones a este problema», asegura.

El espíritu de equipo en un partido contra el cáncer se eleva a la enésima potencia cuando se trata de una enfermedad que padece el enfermo y lo sufre todo su entorno, pero ese dolor hace los eslabones más fuertes. «Te ayuda a valorar a lo que tienes y a exprimir la vida. Es raro la familia en la que no ha habido un caso.Estamos todos dentro de un bombo y todo el mundo se vuelca en la lucha contra esta enfermedad», explica Sonia Pascual, que hace seis años superó un cáncer de mama.

La faceta solidaria sirve para recordar a las personas que padecen esta enfermedad que no viven aislados, que el camino se hace al andar y que nunca caminarán solos, como celebra ManuelVillar, recuperado de un cáncer de angina que sufrió hace cinco años: «A parte de lo económico, es importante ver a la gente cerca, ver a todo el mundo implicado. Por desgracia cada vez hay más enfermos, pero se sale más y parte de ‘culpa’ la debe tener estas iniciativas», afirma.

«Cuanto más avancemos nosotros, más arrinconaremos al cáncer»

El éxito tiene un reflejo en la expresión de la cara difícil de ocultar y la de FranciscoJavier Arroyo, presidente de ladelegación vallisoletana de la AsociaciónEspañola Contra el Cáncer, proyectaba una mueca de orgullo ayer: «Valladolid es excepcional. Desde el primer día demostró un comportamiento social con virtudes de solidaridad, compromiso y ayuda a los demás y cada año supera las expectativas», celebra.

Para Arroyo, «no hay palabras, hay sentimientos y emociones... y gratitud a esta ciudad». Una población que ha financiado íntegramente una investigación en la lucha contra el cáncer: «Nosotros tenemos que obtener nuestros recursos euro a euro y la marcha de Valladolid no tiene límites. No sé dónde podemos llegar.Cuanto más avancemos nosotros más arrinconaremos al cáncer», celebra.

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El presidente de la AECC entiende que la gente se sienta comprometida en la lucha contra el cáncer al tratarse de una enfermedad que afecta de manera directa o indirecta al 85% de la población y pide a la gente que pierda el miedo a la ‘C mayúscula’ antes de enfrentarse a ella: «Con toda la seriedad que tiene la enfermedad, que se pierda ese miedo. Se puede hablar de él con normalidad. El cáncer es como es y hay que llamarle por su nombre.Si lo hacemos le perderemos el miedo y lucharemos contra él», concluye.