Diario de Valladolid

DESAFÍO INDEPENDENTISTA LA OPINIÓN DE CASTILLA Y LEÓN

«Nos une la historia y la gente»

Los castellanos y leoneses en Cataluña y los catalanes en Castilla y León viven entre la normalidad y el temor lo que puede deparar la convocatoria del referéndum ilegal de independencia a la vez que señalan lo mucho que une a ambas comunidades

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HENAR MARTÍN / JOSÉ SOSA
Valladolid

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La mayoría se sienten acogidos en una tierra que les ha dado la oportunidad de trabajar. Sin embargo, no ocultan que se ha generado una sensación extraña en el ambiente. No consideran que el problema sea lingüístico, no se han sentido excluidos por el idioma, pero coinciden en que la situación política se ha visto agravada en los últimos dos o tres años. Piensan que les une el talento y una historia en común y que por encima de territorios deben prevalecer las personas.

LUIS HERAS

«Al principio nos lo tomábamos a broma, ahora hay preocupación»

El presidente de la Casa de Soria en Barcelona, Luis Heras, reside en Barcelona desde el año 62. Este domingo el colectivo tiene preparados una serie de actos con motivo de la festividad de San Saturio, patrón de Soria. A pesar de la situación, desde la Casa decidieron el pasado jueves mantener el programa como años en años anteriores y la imagen del santo procesionará por las calles de Barcelona el día del referéndum. Al acto suelen acudir unas 600 personas.

«Al principio nos lo tomábamos a broma, cuando alguno iba a Soria le decíamos que no se olvidara el pasaporte, pero ya no, ahora ves la televisión o escuchas la radio y hay preocupación», asegura. Heras reconoce que la situación «impresiona». «Estábamos preparando la mesa y hemos escuchado mucho ruido, cuando nos asomamos al balcón hemos visto tractores desfilando con la banderita catalana», explica. «También hemos visto que se están cerrando colegios así que nos asomaremos al balcón esta noche», revela.

Nacida en la localidad de Blocona, Adelina lleva 60 años residiendo en Cataluña. «Opino que durante 60 años he estado agusto en Cataluña, me encuentro bien, yo me siento española y no me gusta separar», asevera. Adelina reside junto a Camp Nou y en esa zona apenas se han producido altercado aunque reconoce que «ves las noticias por televisión y te sacan de quicio».

Para Adelina el responsable de la actual situación es Puigdemont. «Cuando se votó lo del referéndum en el Parlament el Gobierno de España ya tenía que haber costado el tema», afirma.

Adelina no tiene ni idea de que va a ocurrir el domingo. «No lo tengo claro», asegura. «Lo que se ve no es normal, está aquí la Policía y la Guardia Civil y ellos no se bajan de su cabezonería», lamenta. En su caso asegura que no irá a votar «porque no tengo papeleta. Nadie nos ha dado nada, solo van a ir los fanáticos y el resultado ya se sabe, yo no tengo papeleta ni nada».

ALBERTO RODRÍGUEZ

«Doy mi opinión, pero tienes miedo a perder amigos y a sentirte excluído»

«Es una situación muy incómoda, en el trabajo, en el colegio, con los compañeros e incluso con la propia familia». Así opina Alberto Rodríguez, un salmantino de 43 años que lleva una década en la ciudad condal. Allí ha formado una familia junto a su mujer catalana. Es médico de profesión, una actividad que ha desarrollado en Extremadura, Asturias, Baleares y León. Pero lo que está viviendo en Cataluña no lo había experimentado en ningún otro sitio.

«Castilla y león exporta talento y eso no lo ven», afirma este sanitario que acude a trabajar a diario a un hospital catalán. «No me escondo, doy mi opinión, pero tienes miedo a perder a algunos amigos y sentirte excluido», dice este padre de familia que no descarta tener que salir de Cataluña de seguir adelante el pulso secesionista.

En la misma línea se expresa una vallisoletana que prefiere mantenerse en el anonimato. Aprobó una plaza hace un lustro como funcionaria pública en la ciudad de la justicia de Barcelona. También ha contraído matrimonio con un catalán. «Llevo toda la semana durmiendo fatal. Lo que va a pasar el domingo genera una incertidumbre enorme», comenta. «Este fin de semana tenía programado un viaje fuera de España y aún no sé qué me voy a encontrar cuando vuelva, no descarto tener problemas a mi llegada al aeropuerto».

Otro salmantino también médico de profesión y que prefiere hablar desde el anonimato, señala la normalidad con la que intenta levantarse cada día e ir a trabajar. «Nunca me he sentido un extranjero aquí; en realidad nadie me ha exigido el catalán. Me he integrado muy bien».

VICENTE GARCÍA

«Es ir a trás en el tiempo, quieren estar en su castillito independiente»

A miles de kilómetros de distancia, pero con la misma inquietud lo están viviendo también los catalanes que han hecho sus vidas en Castilla y León. Muchos de ellos son hijos de charnegos, personas que han emigrado a tierras catalanas procedentes de regiones de habla no catalana.

Vicente García, un joven de 40 años padre de cinco hijos está pendiente desde León, donde vive, de todo lo que desde los medios de comunicación están transmitiendo estos días. Está casado con una zamorana. «Me siento catalán y defiendo Barcelona a capa y espada», señala. Hijo de emigrantes –su madre es de Zamora, y su padre de Granada-, considera que lo que está sucediendo es «ir hacia atrás en el tiempo ya que lo que quieren es estar en su castillito independiente. Es un absurdo total».

«Lo que nos une a Castilla y León con Cataluña es algo que muchos políticos con la educación han querido borrar: la historia», dice sin tapujos.

JAVIER ISERN

«Soy más partidario de constuir Europa, pero los políticos no están por la labor»

Javier Isern, un catalán que desde el 1982 echó raíces en Salamanca. «Soy más partidario de construir Europa pero nuestros políticos no están por la labor». Su apellido delata su origen catalán aunque su madre es andaluza. Una como otros tantos miles que hicieron las maletas a labrarse un futuro próspero.

Cuando la historia se forja sin tener en cuenta al pueblo al final hay conflicto», comenta este funcionario que trabaja como administrativo en un instituto de la capital charra.

En este intento divorcio entre territorios, nadie sabe los efectos que podrán venir en el futuro. Joaquín González, presidente de la casa de León en Barcelona cree que «la huella y el daño que están haciendo va a ser difícil que se borre», confiesa este funcionario ya jubilado que ha compaginado su labor como empresario. En los 54 años que lleva viviendo allí no había visto a la gente con tanta cautela a la hora de decir lo que piensa. «Aquí no hay libertad de expresión, no sabes a quién tienes al lado, todo el mundo está calladito».

ANA MURCIA

«Se banaliza mucho sobre la Constitución y sobre lo que significa democracia»

Ana Murcia, es una de los miles de catalanes que viven con preocupación lo que está sucediendo en la tierra en la que nació. Lleva 25 años en Valladolid, donde ejerce como profesora de Derecho del Trabajo en la Universidad. Dejó a toda su familia en Cataluña a la que se siente muy unida. «Ideológicamente siempre me he sentido identificada con las posturas de mi familia,, pero es la primera vez en la que disentimos por esta cuestión. Creo que hay mucho desconocimiento, se banaliza mucho sobre la Constitución y sobre lo que significa la democracia. Todos deberían respetar los derechos fundamentales, tanto los de aquí como los de allí», afirma esta jurista. «Si algo nos une son las personas, la humanidad, por eso me duele todo lo que está sucediendo», apostilla.

ISABEL LÓPEZ

«Mi intención es ir a votar, no por ser independentista, por mi derecho a decidir»

«En el plano personal hay una normalidad absoluta ly no hay conflictos en la calle», asegura Isabel López, una barcelonesa con ascendencia en Rioseco. En su opinión «hay que respetar el derecho a decidir. Un referéndum no es un crimen, ya sea en Cataluña o en cualquier sitio, hay que respetar el derecho a expresarse», defiende.

Mañana Isabel acudirá a votar. «Mi intención es ir a votar, pero no porque sea independentista, sino por ejercer mi derecho a decidir».

En el polo opuesto se encuentra Maricarmen García, una mujer que nació en la localidad de Madruédano, aunque durante toda su vida ha residido en Cataluña. «Yo a Cataluña la quiero mucho, pero también estoy muy vinculada a Soria», comenta. «He vivido toda mi vida aquí y para mí esto es España, a mí me gusta escuchar tanto una sanjuanera como una sardana», destaca.

Para esta soriana la situación en Cataluña era buena y no había problemas de ningún tipo, pero la situación cambió a partir de la salida de Pujol del Gobierno. Maricarmen responsabiliza de la situación actual “a un grupo muy concreto. Son más los de la CUP y esos que son más folloneros, sobre todo la gente joven que no tienen ni idea de lo que es”.

Maricarmen asegura que nadie le ha dicho donde tiene que votar, pero que no se plantea participar en el referéndum,. «Por lo visto hay una web que te dice dónde puedes hacerlo, pero yo no voy a votar, si fuera un referéndum legítimo si iría, pero a votar que no».

JULIÁN DÍEZ

«Para mí el problema parte de la enseñanza, se lo han inculcado»

Julián Díez, expresidente de la Mancomunidad de los 150 pueblos, residió en Barcelona durante 35 años y aún tiene familia y patrimonio en Cataluña. «Trabajé allí y me gané bien la vida, pero esto qué está pasando no es de mi gusto, creo que deberían haber actuado antes», comenta.

«La verdad es que hay personas que no son partidarias de lo que ocurre y lo están pasando mal», comentó. «Mi sobrina que vive en Cataluña me comentó que algún día tiene ganas de llorar. Me contó que su niño había ido al colegio y que estaba cerrado, no había nadie y se fue al Juzgado a denunciarlo», asegura. «Mi cuñado también ha tenido discusiones por intentar poner una bandera de España en el balcón», lamento. Díez señala que «cuando yo estuve allí no existían problemas. Para mi el problema parte desde la enseñanza, se lo han ido inculcando».

El mismo camino de Barcelona a Soria tomó Jesús Carazo, natural de Barcelona, reside en Soria desde hace 10 años. «Soy catalán y español», asegura. La semana pasada Jesús estuvo en Barcelona y asegura que le impresionó la situación. «El tema está muy en la calle, el Gobierno catalán ha sacado a la gente a la calle y la gente está nerviosa y exaltada».

«Tengo amigos en los dos lados, los independentistas se pronuncian por el derecho a decidir, y los otros, que son mayoría, creen que es por un tema fiscal», explica. Para él el conflicto «es muy potente», insiste.

Este catalán residente en Soria asegura que está «fastidiado» porque en su caso ni siquiera tiene derecho a votar. «No puedo votar a pesar de que soy catalán, he vivido 38 años en Cataluña, sin embargo, cualquier persona de cualquier país del mundo por pasar seis meses o un año allí si tiene derecho a votar». Más allá de esa cuestión, Jesús asegura que no votaría porque «es un referéndum ilegal».

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