Gran faena en defensa del toro

La infanta Elena, Isabel Preysler y Vargas Llosa encabezaron el elenco de personalidades de la alta sociedad en el coso vallisoletano

-JOSÉ SALVADOR

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César Mata

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Todos eran uno. Uno era el nobel Vargas Llosa y uno era Andrés, un joven estudiante de la plaza del barrio vallisoletano de San Juan. Era uno Juan Vicente Herrera, presidente de la Junta de Castilla y León, y era uno Jesús, un jubilado de la grada alta de sol, que la mensualidad no da para más. Todos eran uno y todos eran Víctor Barrio. Y junto con él, con su memoria, con su viuda, Raquel, tan digna en su dolor, su hermana y sus padres, todos eran los que querían gritar que la tauromaquia es una pasión que merece que se le entregue la vida, con sus años, meses, semanas y días.

Las taquillas habían colgado hace semanas el cartel de ‘no hay billetes’. Por Víctor, por el puñado de astros de la tauromaquia que se anunciaban para honrar su memoria, y porque en todos estaba el ánimo de cobrar fuerzas y reivindicar el valor cultural y social del toreo. Hartos de los más viles ataques de quienes se escudan y arrogan unilateralmente la defensa de los animales. Como si quien entrega la vida en un ruedo no demostrara el amor más profundo y total por la propia Naturaleza entera.

Los alrededores de la plaza mostraban, ya desde una hora antes, un color y un tráfico de peatones nunca conocido. Un hormiguero multicolor. Desde unos minutos antes al inicio del festejo, la viuda de Víctor Barrio, Raquel, su hermana y padres esperaban, aparentemente tranquilos, aunque con gesto serio, en el antiguo patio de cuadrillas del coso.

Allí los recibió la también segoviana Silvia Clemente, presidenta de las Cortes de Castilla y León. Minutos después apareció en un vehículo oficial la infanta Elena, que saludó uno a uno a la familia del malogrado diestro. Después ocupó una barrera en la zona de capotes.

En la barrera también estaban el nobel Mario Vargas Llosa y su pareja, Isabel Preysler, a los que acompañaba la palentina Nuria González. Otra habitual de los acontecimientos taurinos de relevancia, Carmen Martínez Bordiú tampoco quiso perderse esta corrida extraordinaria y ocupó su localidad de barrera.

No muy lejos de ella, pero en una discreta localidad de tendido, vestido con su habitual gama de azules, estaba Juan Vicente Herrera, seguidor que fue de Antonio Chenel ‘Antoñete’ y hoy presente en la plaza como un ciudadano más. Por los tendidos estaba también el alcalde de Salamanca, Alfonso Fernández Mañueco. Su paisano, el matador retirado Santiago Martín ‘El Viti’, destacaba por su pelo ensabanado en una fila alta del tendido.

Los profesionales del toreo Palomo Linares, David Luguillano, El Soro, Pepín Liria, Fermín Bohórquez y muchos otros tampoco quisieron perderse este acontecimiento. El ganadero Juan Ignacio Pérez Tabernero, que el sábado vio como se indultaba un toro de su divisa, Montalvo, en Palencia, contemplaba también con satisfacción el espectáculo.

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En el callejón destacaban Pío García Escudero y el ex alcalde de Valladolid, León de la Riva.