Los vecinos hacen guardia para plantar cara al derribo del San Juan de la Cruz
Hoy vuelven a concentrarse para «impedir, hasta donde se pueda» la demolición del colegio

Los vecinos acompañaron las horas de espera con unos sorbos de leche Lauki.-J. M. LOSTAU
Decenas de vecinos de La Rondilla madrugaron ayer para abrazarse al alba al antiguo colegio San Juan de la Cruz, sobre el que pesa una sentencia de derribo cuya ejecución es inminente. Desde las siete de la mañana, el goteo de personas fue constante. Cerca de medio centenar sumaban a las 10,30 horas, cuando, ante la ausencia de maquinaria, los concentrados decidieron disolverse. Hasta el día siguiente.
Los vecinos sortearon el vallado instalado el pasado viernes para colocarse piel con piel junto al inmueble. «Hemos estado esperando, por si comenzaban las obras, para tratar de impedirlo», relató Carmen Quintero, presidenta de la Asociación de Vecinos de La Rondilla, al dar cuenta del único sobresalto de la jornada. «Ha habido un momento de alarma cuando han aparecido unas grúas, pero iban a asfaltar una calle», indicó. Falsa alarma.
Hoy volverán a ‘hacer guardia’. Por si la piqueta aparece. Para mostrar su resistencia ante la demolición del inmueble. ¿Y qué piensan hacer si de pronto llega la retroexcavadora? «Resistir; impedirlo hasta donde podamos», responde Quintero. «Tampoco vamos a morir debajo de los escombros, apostilla, al dejar claro el cariz contestatario pero pacífico de su protesta. De hecho, ayer la reivindicación se desarrolló bajo la atenta mirada de varios agentes de Policía Nacional, pero su intervención no fue necesaria.
La agrupación vecinal no sabe cuánto tiempo estará haciendo guardia. «De momento vamos a estar aquí;día a día, en función de cómo discurran los acontecimientos iremos decidiendo», puntualiza la presidenta de la asociación, al negar que se haya «estructurado» un calendario de protestas. Así evita también dar pistas a la empresa encargada de demoler el inmueble, aunque no descarta que «cualquier día aparezcan por la noche».
Según la directora provincial del Instituto Nacional de la Seguridad Social, Paula Roch, no está previsto que los trabajos comiencen hasta finales de esta semana o comienzos de la siguiente, aunque el desembarco de la maquinaría depende ya de Tocab, la adjudicataria de las obras, que dispone de 60 días hábiles para cumplir con el encargo.
A pesar de esos cálculos, los vecinos no bajarán la guardia. «Decidimos venir por si acaso. Como ya estamos acostumbrados a que nos mientan, no nos fiamos», argumentó Quintero.
Tras su determinación asoma la «escasa esperanza» de revertir el destino del antiguo colegio. «Están muy cerrados y no están abiertos al diálogo ni a escuchar las propuestas», valoró la portavoz vecinal. En su opinión, echar por tierra el San Juan de la Cruz «es una decisión política», sellada entre el anterior alcalde, Francisco Javier León de la Riva, y el secretario de Estado de la Seguridad Social, Tomás Burgos, cuando acordaron la permuta del inmueble por otra parcela en el Barrio España. «Y quieren llevar a cabo la demolición por encima de todo», lamentó.
Saravia pide una prórroga por «coherencia» y «racionalidad»
El concejal de Urbanismo del Ayuntamiento de Valladolid, Manuel Saravia, pidió ayer «coherencia» y «racionalidad» a los cargos públicos ante el inminente derribo del antiguo San Juan de la Cruz. Tras la instalación de vallas en el perímetro del colegio, el teniente alcalde afirmó que se ha puesto en contacto con varios representantes políticos para que «mediaran de alguna manera». En concreto, el teniente de alcalde explicó que en los últimos días conversó con los dirigentes del PP provincial y autonómico Jesús Julio Carnero y Ramiro Ruiz Medrano, así como con la directora provincial de la Seguridad Social en Valladolid. Todos ellos le trasladaron la intención de ejecutar la «demolición completa del edificio en estos días». Con quien Saravia sigue sin poder contactar es con el secretario de Estado de la Seguridad Social, Tomás Burgos.
Saravia recalcó que el propio Burgos declaró que la demolición «no corría prisa». Y que la intención del secretario de Estado es convocar un concurso de ideas, «a principios de septiembre», donde podría plantearse la conservación de «parte del edificio» para su integración en la nueva infraestructura. «Si se quiere aprovechar materiales y volúmenes existentes, lo lógico es mantenerlos donde están», incidió Saravia. Por ello, el concejal de Urbanismo volvió a pedir una prórroga de la demolición hasta que se conozca el resultado de ese concurso.