Máximo de defunciones en un año
Suben un 12% hasta las 5.180 mientras los nacimientos caen un 3% / Saldo negativo en 991 personas

Población en Castilla y León.-EL MUNDO DE CASTILLA Y LEÓN
Valladolid lloró el año pasado la muerte de 5.180 residentes, un 12% más que en 2014 y la cifra más alta de la serie histórica del Instituto Nacional de Estadística, que recoge datos desde 1975. Y, de nuevo, el número de nacimientos quedó lejos de compensar esa sangría, ya que sólo vinieron al mundo 4.189 bebés, un 3% menos que el ejercicio anterior y el registro más bajo desde 2002 en la provincia.
En consecuencia, el saldo vegetativo resultó negativo. Muy negativo. Con 991 personas menos, arroja el peor balance de la serie.
El panorama es similar en Castilla y León, que también registro su pico máximo de decesos (29.249 personas), mientras los alumbramientos sumaron 17.366 bebés, el registro más bajo desde 1999.
La brecha entre los que llegan y los que se van sigue creciendo en la Comunidad que, con 11.883 personas menos, es el penúltimo saldo vegetativo del país, sólo empeorado por Galicia (con -12.269 residentes). La media española también arroja una diferencia en números rojos al contabilizar por primera vez menos nacimientos (419.109) que fallecimientos (422.276), lo que supuso un balance de -2.753 personas.
La estadística refleja los estragos de una estructura poblacional envejecida. En especial en esta autonomía, que tiene una de las edades medias más elevadas del país (46,4 años, sólo superada por los 47,2 de Asturias). El conjunto de los españoles tiene, de media, 42,5 primaveras.
La veteranía de los castellanos y leoneses, siempre por encima del ratio nacional, mantiene su tendencia ascendente desde hace cuatro décadas. En 2005 la edad media era de 44,2 años, hace dos décadas 41,2 años, hace tres 37,6 y hace cuatro 34,8 años.
Por provincias, las nueve de Castilla y León se sitúan en la cúspide de una tabla liderada por Orense (con 49,8 años) seguida de Zamora (49,6), Lugo (49,2)León (47,8), Asturias (47,2), Palencia (47), Salamanca (46,9), Soria (46,8) y Ávila (46,5). En el duodécimo puesto se sitúa Burgos (45,5), en el decimosexto Segovia (44,8) y en el decimoctavo Valladolid (44,7).
Casi uno de cada cuatro residentes en esta autonomía tiene más de 64 años, la proporción más elevada del país, cuando hace dos décadas eran una de cada cinco. Y, entre ellos, la tasa de dependencia se sitúa en el 38%, la más alta del conjunto nacional y diez puntos por encima de la media estatal.
En cuanto a la natalidad, varios motivos influyen en la decreciente tasa de fecundidad. El número de mujeres en edad fértil sigue en descenso por el menor flujo de inmigración exterior, la salida de numerosos jóvenes al extranjero en los últimos años y porque la actual generación de madres potenciales es menos numerosa por la crisis de natalidad de los años 80.
En Castilla y León, las mujeres –las que deciden tener hijos– han ido retrasando su maternidad y, en la actualidad, dan ese paso a los 32,4 años (las cuartas de España más tardías), dos ejercicios más tarde que hace dos décadas. Y las nueve provincias se sitúan hoy por encima de los 32 años de media nacional.
El número de matrimonios se mantuvo estable en el último año (se firmaron 7.378 en 2015, un 0,01% menos que el ejercicio precedente). La mayoría (el 62%) fueron uniones civiles, mientras el 36% tuvieron una ceremonia religiosa. Extremeños, castellano-manchegos, andaluces y murcianos tienen mayor proporción de enlaces católicos que Castilla y León. Catalanes, baleares, vascos, canarios y valencianos son los que registran mayor cuota de bodas civiles del país.
En Castilla y León, la edad media para contraer matrimonio es a los 35,4 años de media, seis más tarde que hace dos décadas.