Diario de Valladolid

Absuelto un guardia por viajar en una ambulancia con un enfermo agresivo

El reglamento lo prohíbe, pero el Supremo admite que obró bien para proteger a la médico

El letrado Daniel Muñoz, el secretario nacional de la asociación, Ramón Rodríguez y el regional, Marcelino García.-

El letrado Daniel Muñoz, el secretario nacional de la asociación, Ramón Rodríguez y el regional, Marcelino García.-

Publicado por
Íñigo Arrúe
Valladolid

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La Sala Quinta de lo Militar del Tribunal Supremo (TS) ha absuelto a un guardia civil del puesto de Tudela de Duero de una falta leve disciplinaria por subir y viajar en una ambulancia para proteger al personal médico que trasladaba a un agresivo enfermo mental. Aunque el reglamento de la Benemérita prohíbe subirse a la ambulancia –su deber es escoltar al vehículo– el TS entiende que obró bien «al optar por cumplir el deber preponderante de los intereses en conflicto».

«Es que si no se monta en la ambulancia y el enfermo agrede a la médico y ésta muere, hoy este cabo primero estaría en la cárcel por omisión del deber de socorro», clamó Daniel Muñoz Doyague, letrado de la asociación Unión de Guardias Civiles, a la que pertenece el ahora absuelto.

Los hechos se remontan al 7 de febrero de 2013. El demandante, prestaba servicio de seguridad ciudadana aquel día como jefe de pareja, cuando a 12.30 horas la Unidad de emergencias sanitarias requirió la intervención de la Guardia Civil para cooperar en el traslado no voluntario de un enfermo psiquiátrico al Hospital Clínico. El enfermo en cuestión, conocido en la localidad, estaba muy alterado y se negaba al traslado. Ya en el pasado llegó a agredir a un guardia civil con un arma blanca.

Para no añadir más tensión, los agentes, en lugar de reducirle y esposarle, le pidieron que se subiera al vehículo sanitario. Una vez que entró el paciente en la ambulancia, la médico pidió en reiteradas ocasiones al guardia que se montara también, pero éste se negó apelando a la orden que lo prohibía. Al final, accedió a subirse y hubo un momento en el que el enfermo se calmó y quiso bajar del vehículo, pero el paciente se volvió a agitar por lo que el guardia decidió no apearse e ir al hospital.

Y aquí empezó el «calvario» del cabo primero, ya que, acto seguido, la Comandancia le incoó un expediente por incurrir en una falta grave, castigada con cinco días de suspensión de empleo y sueldo.

Presentada la correspondiente alegación, el general de Zona rebajó la falta a la categoría de leve, con dos días de suspensión de empleo y sueldo, apreciación ratificada por la 641 Comandancia, el ministro y por el Tribunal Militar Central tras sucesivas alegaciones.

La sanción fue recurrida y ahora el Supremo ha admitido la alegación, al estimar que el cabo primero «optó por cumplir el deber que en tales circunstancias resulta preponderante», reza la sentencia 68/2016 de 31 de mayo que da la razón al demandante.

«Sin perjuicio de afirmar la importancia que tiene el cumplimiento de una orden, debe sopesarse que el cabo 1º se encontraba más en funciones policiales que militares, así como que la orden era genérica y confusa, lo que difumina la importancia y adecuación a las circunstancias de la orden, frente a la importancia de velar por la seguridad de la médico y del propio paciente», recuerda el Supremo.

Tal impresión fue compartida por los servicios sanitarios. «Hasta tres médicos escribieron al director general de la Guardia Civil para asegurar que su actuación fue para condecorarle o felicitarle, desde luego no para sancionarle», aseveró el abogado Muñoz Doyague, quien recordó que, de haber cumplido la orden en su sentido literal –engrilletar al paciente y subirlo a la fuerza– «hubiese sido mucho peor solución, dada la agitación del individuo».

«El guardia civil está para ayudar y no para entorpecer la labor de los ciudadanos, en este caso unos médicos, con una orden que en la práctica puede ser absurda. Ahora un Tribunal ha acabado reconociendo que el cabo primero actuó con sentido común. Al final se ha impuesto la razón frente a la visceralidad de algunos mandos», concluyó.

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