Diario de Valladolid

Pionera en un ‘coto’ de hombres

«Hubo que ganarlo a codazos», dice Victoria Cardeñosa, una de las primeras policías locales

Victoria Cardeñosa, en el aparcamiento de la Policía Municipal.-J. M. LOSTAU

Victoria Cardeñosa, en el aparcamiento de la Policía Municipal.-J. M. LOSTAU

Publicado por
Fernando Martín
Valladolid

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Después de 42 años en la Policía Municipal de Valladolid, Victoria Cardeñosa Domingo no tiene dudas.Volvería a repetir y eso que no fue nada fácil para una joven de 18 años hacerse hueco en un colectivo formado en exclusiva por hombres. «Ha habido que ganarlo a codazos, pero igual que en el resto de ámbitos de la sociedad», afirma mientras desgrana sus recuerdos, sentada en la biblioteca de la sede policial, en la Avenida de Burgos.

En la pared de uno de los pasillos cuelga la orla con la foto de las 17 mujeres de su promoción, la de 1972-74. De aquella época sólo tres siguen en activo, Victoria entre ellas. En otro de los pasillos muestra la imagen enmarcada de un agente. «Era mi bisabuelo», afirma. Aunque la predisposición a una profesión no se transmita en los genes, en su caso la vocación estuvo marcada por sus antecedentes familiares. Fueron policías municipales su bisabuelo, su padre, lo es su hermano y también su ex marido. En algún momento llegaron a estar en activo cuatro miembros de la familia, el único caso en la historia de la Policía Municipal de Valladolid.

Y eso es lo que se encontró cuando se vistió el traje con falda de la policía: un mundo de hombres. Requisito imprescindible para las mujeres era haber realizado el servicio social de la Sección Femenina, el equivalente a la ‘mili’ para los hombres. La dictadura franquista daba sus últimos coletazos, pero mantenía residuos hoy impensables, como la obligación de renunciar a casarse para las mujeres policías. A Victoria Cardeñosa y a su compañeras les tocó acatar el ‘voto’ de celibato, suprimido poco después, pero no le dio excesiva importancia. Era joven y entusiasta y confiesa que no pensó en esta traba, un anacronismo eliminado al poco tiempo.

Todavía recuerda su primer sueldo, 11.000 pesetas, y tiene grabado en la memoria el «sobre pequeño» en el que se lo entregaron. Eso sí, para abrir una cuenta bancaria en la que ingresar su nómina tuvo que hacerlo acompañado de su padre: una mujer no podía hacerlo sola.

Al echar la vista atrás, reconoce que «sí que había discriminación», pero no guarda mal recuerdo y lo asume como una consecuencia de la época «porque eran hombres de su tiempo y no encajaba en su mentalidad» que una mujer se aventurase a vestir el uniforme de policía. En realidad, se presentó al examen sin muchas esperanzas, pero consiguió una de las plazas en juego.

En estos 42 años, esta policía ha realizado las tareas administrativas y protocolarias más variadas, desde vigilar las gradas de la Semana Santa instaladas en la Plaza Mayor a sujetar el paraguas para el obispo. Desde hace años trabaja en el registro y aunque no lo lamenta sí deja traslucir cierto pesar por no haber patrullado en la calle. «Alguna vez, en algún curso, sí que hemos hecho prácticas en la calle», recuerda y añade que de haber salido a patrullar «desde el principio» está convencida de que le habría gustado.

Esa era otra de las limitaciones para las pioneras. La imagen hoy habitual de una mujer en su moto de policía por las calles de Valladolid era impensable hace cuarenta años. Aunque la prueba más evidente del cambio operado en estas cuatro décadas está en la dirección de la Policía Municipal, comandada hoy por Julia González, intendenta jefa desde 2014. Pero sin olvidar que, pese a la evolución experimentada, las 64 mujeres que hay ahora en el Cuerpo apenas sólo representan el 14,29% de la plantilla.

Con la nueva intendenta son seis los jefes que ha conocido Victoria Cardeñosa en estos cuarenta años, pero guarda un especial recuerdo para Gonzalo Muinelo «por poner en valor la Policía Municipal y dotarla de un sueldo digno».

Con el mismo sentido práctico que le ha permitido afrontar las dificultades en estos años, asegura que estar en un Cuerpo jerárquico en el que hay que cumplir órdenes no es tan distinto «a tener que obedecer a un jefe cuando trabajas en una empresa». Con 60 años y después de ver marchar a muchas de sus compañeras de promoción, confiesa que se plantea la jubilación, pero no por eso deja de animar a las jóvenes a probar en la Policía Municipal, una actividad que, incluso con sus sinsabores, considera «atractiva».

Tras una vida dedicada a la Policía Municipal, hoy recibirá, junto a sus compañeras de promoción, un homenaje con motivo de las I Jornadas sobre la Mujer Policía organizadas por el Ayuntamiento. Un acto que contará con la participación de mujeres que ocupan altos cargos en el ámbito judicial, universitario y en las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado.

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