Diario de Valladolid

Una maleta roja con ropa para Cáritas

El varón que se la olvidó en el parking de Río Shopping asegura que fue un despiste

Rafael García muestra la documentación a un Guardia Civil.-J. M. LOSTAU

Rafael García muestra la documentación a un Guardia Civil.-J. M. LOSTAU

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Laura Cembranos

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Rafael García, dueño del restaurante La Maña en Traspinedo, es el protagonista de, lo que como él califica, «esta aventura» tras olvidarse su maleta en el aparcamiento del Centro Comercial Río Shopping y provocar un gran despliegue de agentes de la Policía Local de Arroyo de la Encomienda, Guardia Civil y TEDAX, que acordonaron la zona ante el temor de que el bulto rojo contuviera un explosivo.

«Pensaba que iba a tener que ir a declarar a algún sitio cuando vi que la zona estaba acordonada por mi maleta», afirma García. Un pequeño despiste que tuvo en vilo a los responsables de seguridad del centro durante más de una hora.

Explica que la maleta «llevaba tres o cuatro días en el coche» y tenía «ropa usada para entregar a Cáritas» tanto de él como de su mujer. «Había dejado la maleta en el coche para cuando un día pasáramos por el centro», aclara.

García, acompañado de su mujer y su hija, relata que esa tarde decidieron ir a Ikea a comprar unas baldas y que cuando salieron por la puerta giratoria comenzó a llover fuerte. «Mi mujer y mi hija se subieron al coche y mientras intentaba colocar las baldas, saqué la maleta para que no me molestara», relata.

García subió al coche sin darse cuenta de coger la maleta y lo cambió de aparcamiento para acercarlo a Leroy Merlín ante la intensa lluvia que caía. «Fuimos a comprar unas brocas y cuando salimos vimos la zona acordonada. Mi mujer vio en el móvil que se trataba de una posible amenaza de bomba por un bulto rojo, y entonces me acordé de la maleta», confiesa.

«Tenía dos opciones, marcharme o dar la cara», afirma García, quien finalmente decidió ir a hablar con los agentes y explicarles la historia para que «no fuera a más». La Guardia Civil le pidió la documentación y aclara que aunque «no había hecho nada malo» pensaba que le iban a mandar ir a declarar.

«Los agentes entendieron que había sido un despiste», comenta García, quien comprende la alarma causada ya que el centro tiene sus protocolos de seguridad a lo que se suma la alarma social reciente generada por diversos atentados.

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