Diario de Valladolid

Unos agentes de Policía con un olfato especial

Los 18 perros de la Unidad Canina realizan 160 operaciones al mes

Uno de los perros de la Unidad Canina con uno de sus guías.-ICAL

Uno de los perros de la Unidad Canina con uno de sus guías.-ICAL

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ICAL

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Son entrañables, cariñosos, fieles, dicen que los mejores amigos del hombre y, en muchas ocasiones, héroes anónimos y los agentes más disciplinados que puede tener cualquier cuerpo de seguridad. Este es el caso de la pequeña Jannis, un ‘beagle’ de dos años que llegó siendo un cachorro a Valladolid y que ahora se ha convertido en la estrella de la Unidad de Guías Caninos que la Policía Nacional tiene en Castilla y León.

‘Jannis’ es la más joven de los 18 canes que integran esta unidad especializada en la detección de explosivos y de drogas y que presta servicio en las nueve provincias de la Comunidad. Pero además de ser la única perra de esta raza entre los más 400 canes que forman parte de la plantilla de agentes del CNP, ‘Jannis’ es la niña de los ojos de la jefa de la unidad, la subinspectora Elena López, que desde que la descubriera en Cáceres cuando era una cachorra de tres meses, no se ha separado de ella.

La propia Elena la donó a la Policía Nacional y, como otros compañeros, decidió que además de su compañera de trabajo también se convirtiera en su mascota, y que en lugar de vivir en la perrera de la unidad -ubicada en la base militar de Villanubla (Valladolid)-, lo hiciera en su piso.

‘Jannis’, como la mitad de su compañeros, entre los que hay pastores alemanes, ‘border collie’, pastores belgas malinoise o ‘schnauzer’ gigantes, está especializada en la detección de drogas, mientras que el resto del grupo trabaja de apoyo a los Tedax en la localización de explosivos.

Como media, ‘Jannis’ y sus colegas participan en unas 70 operaciones mensuales, en su mayoría registros de viviendas con los que culminan las operaciones policiales que tienen como objetivo desmantelar redes de narcotraficantes, aunque en ocasiones también son utilizados en controles preventivos. Los especialistas en explosivos realizan casi un centenar de dispositivos al mes, algunos rutinarios como puede ser la inspección de las Cortes de Castilla y León siempre que hay un pleno o todos los jueves en la sede de Presidencia de la Junta con motivo del Consejo de Gobierno. Además, también participan en todos los despliegues de seguridad cuando una autoridad visita algún punto de la Comunidad, o en concentraciones multitudinarias como conciertos, fiestas como la Nochevieja Universitaria de Salamanca o eventos como el Mundial de Ciclismo celebrado en Ponferrada en 2014. La relación que los agentes de la Unidad de Guías Caninos mantienen con sus canes es mucho más que una relación de trabajo y está basada en unos lazos afectivos tan fuertes que el peor trago de estos agentes llega a la hora de jubilar al que se ha sido durante muchos años su fiel compañero, algo a lo que deben enfrentarse en varias ocasiones a lo largo de su carrera.

«Nuestros perros trabajan a pleno rendimiento durante nueve o diez años, por lo que pasado este tiempo toca jubilarles. Es un momento duro y a todos nos gustaría no tener que separarnos nunca, por lo que a veces decidimos seguir con el perro. En otras ocasiones le buscamos una familia de adopción, aunque resulta difícil ya que estamos hablando de perros ancianos, y por lo general acaban en la Unidad Central de Madrid», explica Elena. El adiestramiento de un perro suele durar al alrededor de un año, aunque todo depende de la inteligencia y de los instintos. El perro cuando encuentra droga araña el lugar donde considera que está porque piensa que al otro lado está su juguete. La Unidad de Guías Caninos de la Policía Nacional, creada en enero de 1945, fue el primer cuerpo policial en España que utilizó perros para funciones policiales.

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