Diario de Valladolid

CULTURA

Ángel Marcos recupera su ‘íntima subversión’

El artista vallisoletano recoge en un catálogo y una muestra su propuesta para la Bienal de Venecia

Ángel Marcos, en el Museo Patio Herreriano, junto a algunas obras de ‘The intimate subversion’.-Ical

Ángel Marcos, en el Museo Patio Herreriano, junto a algunas obras de ‘The intimate subversion’.-Ical

Publicado por
J.T
Valladolid

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«El trabajo de Ángel Marcos remite insistentemente al punto ciego de Canetti, más allá del cual las cosas han dejado de ser verdaderas. En este más allá de la experiencia moderna es donde el autor sitúa el disparador de su mirada».

La sentencia pone fin a una cascada de imágenes que hablan de una ‘realidad’ a menudo polvorienta y sucia, como un armario herrumbroso tan cubierto de telarañas como las botellas que guarda; tan desvencijada como una moto que hace años que no prueba el asfalto; que puede parecer asfixiante en esos rincones en los que conviven ositos de peluche con ‘obreras’ de calendario; lastrada quizá por un afán de retener algo –tal vez una presencia humana que nunca se deja ver en las instantáneas–, de acumular recuerdos del pasado. Una realidad donde las vírgenes comparten paredes con estrellas de la canción, con maestros en traje de luces o con chicas ligeras de ropa.

Son retales de una vida sin artificios que cobran todo el sentido en su ámbito íntimo... y que golpean la mirada del extraño.

La sentencia cierra la publicación The intimate subversion, editada por Eikon, que recoge la participación del artista vallisoletano en la 55 Bienal de Venecia, en abril de 2013. Ayer la presentó Ángel Marcos (Medina del Campo, 1955) en el Museo de Arte Contemporáneo Patio Herreriano de Valladolid, con una performance que brindó la oportunidad de contemplar algunas de las obras que formaron parte del citado proyecto y que permanecerán en el espacio las próximas semanas.

Un proyecto, vinculado al anterior Non olet con el que retrató dos barrios populares de su localidad, Las Tudas y La Mota. «Después de proyectos muy complejos necesitaba trabajar con la ternura, con los afectos. Hice caso de mi memoria y volví a casa», evocó ayer el fotógrafo ante un auditorio abarrotado. «Quise trabajar en un proyecto donde la comunidad se reconociera, como base para reconocer nuestros propios afectos», matizó Marcos.

Y el fotógrafo entró en las casas de sus vecinos, en esos barrios trabajadores. Entró en unos hogares que no parecen haber sucumbido a la dinámica arrolladora de la sociedad de consumo actual.

En el Patio Herreriano, como hiciera en Venecia, Marcos levanta su frágil andamiaje de madera, símbolo de una construcción tan precaria como aparentan serlo algunas de las que retrató. Y en el bastidor cuelga algunas de las imágenes, como un relato íntimo en el que quizá alguno se reconozca.

«La obra de Ángel seduce, apela a todos los sentidos y se admira con un sentido de pertenencia», afirmó la concejala de Cultura, Ana Redondo, durante la presentación del libro y de las obras expuestas.

Marcos aprovechó su intervención para celebrar la efervescencia artística que vive la ciudad con el empuje de nuevos galeristas, artistas y comisarios que unen esfuerzos al calor, también, del Museo Patio Herreriano. «Cualquier museo ha de ser un espacio para generar pensamientos complejos», proclamó el artista vallisoletano.

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