CULTURA
Enrique Marty convierte la capilla del Patio Herreriano en un “caos ordenado” de ídolos caídos
El artista salmantino realiza una intervención con medio millar de piezas que recrean y descontexualizan objetos que él ha fotografiado en otros museos a lo largo de décadas

El artista Enrique Marty, junto a sus obras en la presentación de la exposición 'Alguien creyendo que hacía algo bueno, liberó a las serpientes', en el Museo Patio Herreriano-Ical
“Entre el recogimiento y la amenaza”. Con esa frase el artista salmantino Enrique Marty resume la sensación que transmite la intervención que ha desarrollado en la capilla del Museo Patio Herreriano de Valladolid, con el explícito título 'Alguien, creyendo que hacía algo bueno, liberó a las serpientes'. En ella, reúne medio millar de piezas dispuestas a modo de “caos ordenado”, en las que lanza una mirada extrañada y violenta sobre cientos de ídolos caídos, de infinidad de culturas.
La amalgama de objetos y representaciones que pueblan la sala impacta al espectador desde que se asoma a su interior. Seres inertes, petrificados y descontextualizados, que han sido recreados por Marty y su equipo de colaboradores a partir del primer golpe visual que les producía contemplar, durante apenas cinco segundos, la fotografías que a lo largo de toda su vida ha tomado el artista en museos de todo el mundo y de todo tipo de especialidad.
La génesis del proyecto, como explicó el propio creador, surgió “hace cuatro o cinco años”, cuando se planteó dar “una vuelta de tuerca” a la idea nietzscheana de “la caída de los ídolos, el colapso de las ideas, las culturas, civilizaciones y el propio arte”. “Pensé: 'Las civilizaciones veneran a sus dioses o ídolos durante siglos, pero qué pasa cuando esas civilizaciones terminan y esas imágenes pierden su significado, cuando objetos que tenían una significación ideológica máxima de repente se convierten en objetos de museo, ante los cuales pasan diariamente miles de personas sin siquiera prestarle atención en muchos casos”, argumenta.
Para dar sentido al “caos” resultante, Marty ha recreado una manzana de calles de Turín, donde Friedrich Nietzsche vivió “sus últimos años de lucidez antes de perder la razón”. La intervención consta de 200 piezas realizadas por Marty entre 2011 y 2013 dentro de su serie 'Fall of the idols', que se exhibieron hace dos años en Bruselas dentro de la exposición 'Cultural Freedom in Europe', y otras 300 ejecutadas ex profeso en los dos últimos años para esta instalación, donde “el espacio contenedor se convierte en un elemento decisivo de la propia creación”.
La disposición de las piezas, ocupando la totalidad del espacio central de la sala, obliga a los visitantes a realizar un recorrido al modo del “deambulatorio clásico de las iglesias”, contemplando cómo en las obras “las civilizaciones y sus cultos se superponen constantemente”. Al caer de su pedestal, esos objetos adorados por otras culturas se convierten en objetos tragicómicos, que sugieren el colapso y la futilidad de las filosofías y los grandes ideales; como explica el propio artista, “cuando descontextualizas algo es cuando surge el conflicto, y ese conflicto es lo que pretendía mostrar aquí”.
Colaboración institucional
En la inauguración de la intervención, la concejala de Cultura y Turismo del Ayuntamiento de Valladolid, Ana Redondo, hizo un llamamiento de colaboración institucional con el Museo Patio Herreriano, ya que el centro “necesita recursos para mantener la gran calidad que aporta al escenario del arte contemporáneo español”
Por su parte, la directora del museo, Cristina Fontaneda, señaló que Marty “es uno de los artistas plásticos de su generación con mayor proyección en el panorama internacional”. Ha expuesto en algunos de los más importantes museos y galerías de Europa, América Latina y Asia, y su obra forma parte de destacadas colecciones, entre ellas la Colección Arte Contemporáneo desde el año 2008 con dos pinturas realizadas en 2000 y 2007 a partir de polaroids en las que pinta retratos o antirretratos de personajes que sufren mutaciones grotescas en escenarios que parecen salidos de una película de terror.