Valladolid
Dos meses para la demolición del monumento a Onésimo
El grupo escultórico se trasladará a otro emplezamiento próximamente

Grupo escultórico dedicado a la memoria de Onésimo Redondo en el cerro de San Cristóbal.-Pablo Requejo
El subdelegado del Gobierno en Valladolid, Luis Gómez Iglesias, prevé que antes de dos meses el Ministerio de Industria, Energía y Turismo habrá ejecutado el derribo del monumento a Onésimo Redondo en el cerro de San Cristóbal en cumplimiento de la Ley de la Memoria Histórica. Según Gómez, la demolición se ha desbloqueado, ya que está a punto de concretarse el emplazamiento del grupo escultórico que se salvará de la piqueta.
La licencia para el derribo del monumento fue aprobada por el Ayuntamiento de Valladolid el pasado 22 de enero y ya han transcurrrido 10 meses sin ningún tipo de actuación en el cerro, a pesar de que ya se ha determinado el coste del desmontaje, 108.000 euros, y de que el concejal de Urbanismo, Manuel Saravia, ha instado en varias ocasiones al ministerio a que ejecute «de una vez» la demolición.
Incluso ha comunicado que el Ayuntamiento está dispuesto a tirar de piqueta de forma subsidiaria y a luego girar el cargo correspondiente a Industria sino ejecuta la demolición en breve.
Valor artístico
Pero en los últimos días ha habido novedades. Los cálculos del subdelegado de un derribo a corto plazo se basan en que dentro de pocos días se podrá conocer, por fin, cual va a ser la sede provisional que acoja el grupo escultórico de Onésimo y cuatro falangistas más que se salvan por su valor artístico.
Estas estatuas de bronce, de 3,5 metros de alto, pesan 5.000 kilos y por este excesivo tonelaje no pueden ser trasladadas al Centro Documental de la Memoria Histórica de Salamanca, el que será su emplazamiento definitivo. La sala que las iba a acoger, situada sobre un garaje, no era idónea para semejante pieza.
Ahora ya toma cuerpo el plan B, su almacenamiento provisional. «No puedo decir que está cerrado, pero sí que está muy avanzado. Estamos mirando en Salamanca, por proximidad con el Centro de la Memoria Histórica, pero también sopesamos Valladolid, ya que Saravia nos comunicó que podía ofrecer una sede temporal. Lo ideal sería que fuera una dependencia de la Administración General del Estado para evitar gastos de alquiler», aseguró el subdelegado.
Gómez insistió en que el Ministerio de Industria «está detrás» de que se acometa la demolición «cuanto antes» aunque se ha topado con el problema del almacenamiento de la escultura.
De hecho, recordó que el departamento de José Manuel Soria inició en 2014 el expediente para costear y demoler con un presupuesto de 108.546 euros del monumento al falangista vallisoletano, proyecto plasmado en el expediente ministerial 434/2014 y que necesitaba de la licencia de demolición aprobada el pasado mes de enero. Yen junio pasado, agregó Gómez, se decidió la empresa que llevará a cabo la demolición.
En su caso, Gómez asegura que el desmontaje se lo ha tomado con un celo especial. «Los subdelegados somos agentes de cercanía en estos casos. Yo así lo entiendo y puedo decir que me preocupa y que espero que llegue la solución al término del mandato el próximo 20 de diciembre», afirmó.
Al conocer este anuncio, Manuel Saravia celebró que el caso llegue a la recta final y se pase página cuanto antes. «Es que se trata de un símbolo que es ilegal según la Ley de la Memoria Histórica. Todos los trámites que competen al Ayuntamiento están ya realizados desde hace diez meses. La obligación de la administración es demolerlo», insistió.