60 SEMANA INTERNACIONAL DE CINE DE VALLADOLID
«El cine se asfixia. La solución es un cambio de Gobierno»
Entrevista a Silvia Munt, actriz y directora. Presentó ayer ‘La granja del paso’, documental con personas desahuciadas, un «homenaje a la bondad del ser humano» sin morbo ni excesivos dramas

Silvia Munt.-Pablo Requejo
Descubrió hace dos años el drama del desahucio y no miró hacia otro lado. «Tenía que poner cara y voz a toda esta gente, que se plasmara en una película». La actriz y directora Silvia Munt (Barcelona, 1957) presentó en Tiempo de Historia La granja del paso, título de su documental y nombre de la masía en la que se reúnen desde 2009 los miembros de la Plataforma de Afectados por la Hipoteca de Sabadell.
P.– Cualquiera puede encontrarse ahí, sin casa de la noche a la mañana.
R.– Así es. Tú, yo, cualquiera. Hay una especie de sentimiento tóxico que se ha metido en nuestras cabezas, a veces de forma premeditada, por el que pensamos que los que están mal habrán hecho algo mal. Pero que te echen del trabajo, que te den menos remuneración… Te puede ocurrir en cualquier momento y pasas al otro algo del precipicio. Muchos de los afectados se sienten culpables. Esto lleva enfermedad dentro, no he querido ahondar en el drama, creo que por pudor no valía la pena. Detrás hay mucha carga de depresión.
P.– Ya desde los primeros minutos, las caras de tristeza y de incertidumbre ante las instrucciones administrativas obligan al espectador a introducirse de lleno en la película.
R.– Son caras que somos todos. De repente estás fuera de la sociedad. El mundo ha cambiado mucho desde 2008 y ha cambiado para peor. Gente en el paro y gente cobrando tan poco que no llega a final de mes.
P.– A medida que avanza la película hay esperanza. ¿Por eso dice que es un homenaje al ser humano?
R.– Esta es la auténtica joya que nos han regalado ellos. La felicidad profunda nace en esos momentos, cuando has podido ayudar a otro, cuando has echado una mano. Es una de las emociones más profundas que yo he vivido. Así es, es un homenaje al ser humano, que cuando quiere es lo mejor del mundo. Hablamos siempre de lo mal fabricados que estamos pero a veces hay que poner la lupa en esas pequeñas cosas individuales y colectivas diarias en las que ves que las personas podemos ayudar.
P.– ¿Está el cine español ante su gran crisis?
R.– Desde 2008 parece que hay persecución y derribo. Hay un IVA que castiga, unas subvenciones que bajan, no se da aire con la ley de mecenazgo. El cine se asfixia. La gente está al límite. La única solución es un cambio de Gobierno y que replateemos todo, que poco a poco volvamos a tener una normalidad en lo social y cultural.