TRIBUNALES
El acusado de la violación de Las Villas se aferra a que fue consentida
Cercado por el ADN, aseguró en el juicio que fue un acto sexual de mutuo acuerdo, aunque la firmeza de la joven tiró por tierra su tesis /«La encontré desnuda y atemorizada», añadió un testigo policía
El acusado de la violación y robo cometidos sobre una joven en el parque de Las Villas el 1 de agosto de 2014 se aferró ayer en el juicio a que la relación sexual fue un acto consentido con su víctima, prácticamente la única estrategia de defensa que le quedaba, después de que el ADNrecogido en el cuerpo y en las prendas de la joven apuntaran a su persona sin género de dudas.
La estrategia no sorprendió ni a la Fiscalía, que pide 13 años de prisión, ni a la acusación particular, que solicita 14 años de cárcel, ya que el acusado F.A.C.S., de 39 años y nacionalidad portuguesa, solo podía buscar una versión que fuera compatible con que mantuvo una relación sexual aquella madrugada con la joven.
Y a esta tabla se agarró en el juicio celebrado a puerta cerrada en la Audiencia de Valladolid durante dos horas y media y en el que la víctima declaró detrás de un biombo para impedir todo contacto visual con el acusado.
Isabel Palomino, letrada de la Asociación de Asistencia a Víctimas Sexuales, que ejerce la acusación particular, se felicitó porque F.A.C.S. tuvo enfrente a una víctima que estuvo en todo momento «firme» y absolutamente fiel a lo que siempre ha declarado ante la policía y en el juzgado:que fue forzada a la violación con un objeto punzante y bajo amenazas.
«Y no está solo su testimonio, que es muy sólido. Hasta la persona que le atendió tras la agresión sexual, que fue un policía local conductor de un coche que fue parado en una rotonda junto a Vallsur cuando ella acababa de ser violada, ha declarado que estaba casi desnuda y atemorizada», aseguró la abogada de la acusación.
Un argumento en favor de que fue forzada bajo amenazas que «también corroboraron las pruebas periciales forenses y psicológicas a la vista de las lesiones y secuelas en la joven», añadió la letrada.
Contradicciones
Por si estas pruebas en contra fueran suficientes, Palomino recordó que el robo que sufrió se compadece poco con una relación amistosa y sobre todo incidió en las «contradicciones» en las que incurrió F.A.C.S. en distintas declaraciones ante el juez de Instrucción 5, ya que, a su juicio, minan su credibilidad.
«Llegó a decir que no había estado nunca en la zona de Vallsur, luego que sí... También que no conocía a la chica, más tarde que sí la conocía... En definitiva, que ha tratado de jugar la carta del consentimiento para buscar una sentencia absolutoria», indicó Palomino.
En las conclusiones finales la Fiscalía pidió nueve años y medio por un delito de violación, mientras que reclamó otros tres años y medio por robo con intimidación, además de indemnizaciones por importe de 14.000 euros por las lesiones y otros 8.000 por las secuelas ocasionadas, así como 268 euros por los objetos sustraídos.
Por su parte, la acusación particular interesó diez años por el primero de los delitos y cuatro por el segundo, además de idénticas indemnizaciones, y la defensa interesó su absolución. Los hechos se produjeron el 1 de agosto de 2014 cuando la víctima regresaba a su domicilio a las 4.40 horas por el Camino Viejo de Simancas y fue abordada por el acusado. El individuo se acercó a la mujer armado con un objeto punzante con el que le amenazó en la zona de los riñones y le dijo que no le iba a hacer daño, que eso dependía de ella y que sólo quería «hablar».
Al llegar a la altura del Centro Comercial Vallsur, el acusado condujo a la víctima al cercano parque de las Villas, donde presuntamente abusó y la agredió sexualmente. Posteriormente, la obligó a esconderse tras una zona de vegetación y le quitó sus pertenencias y la ropa, dejándola prácticamente desnuda, le advirtió de que se marchaba para cambiarse de ropa y se marchó en dirección al río Pisuerga.
Como consecuencia de los hechos, la víctima sufrió diferentes lesiones en su cuerpo, además de trastorno adaptativo y de estrés postraumático y necesitó diferentes tratamientos. Ha tardado en curar más de seis meses, tres de los cuales ha estado imposibilitada para llevar a cabo sus ocupaciones habituales.