Diario de Valladolid

Sucesos

Una investigación iniciada en Valladolid acaba con una red nacional de robo de cobre

Los 14 detenidos causaron pérdidas de medio millón y pusieron en riesgo la seguridad de los AVE al llevarse el cable detector de caída de objetos

Los Mossos d’Esquadra, en el momento de interceptar a los supuestos ladrones en Barcelona.-EM

Los Mossos d’Esquadra, en el momento de interceptar a los supuestos ladrones en Barcelona.-EM

Publicado por
Íñigo Arrúe
Valladolid

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La Guardia Civil y los Mossos d’ Esquadra desmantelaron el pasado día 15 de septiembre en Barcelona una red de robo a gran escala de cable en la red ferroviaria y en huertos solares, sustracciones que causaron pérdidas económicas por valor de 445.887 euros.

La operación se saldó con 14 detenidos y sigue abierta. Los cacos empezaron su actividad en Valladolid y en Zamora, donde tres de ellos cometieron seis robos y un hurto de cobre en instalaciones fotovoltaicas y huertos solares de ambas provincias.

Posteriormente se afincaron en Segovia y de allí se desplazaron Hospitalet de Llobregat, donde se desencadenó la detención de los implicados y la incautación de numerosos rollos de cobre. En Cataluña eligieron como zona de actuación el Camp de Tarragona y e la Plana de Lleida, donde los agentes han podido esclarecer nueve hechos delictivos.

Pero si su frenética actividad es llamativa, la Guardia Civil hizo hincapié en la grave irresponsabilidad de los robos en la vía férrea, ya que el cobre era parte esencial del sistema de detección de desprendimientos, un chivato que automáticamente manda reducir la velocidad de los tres. «Pusieron en grave riesgo la seguridad vial y la de los pasajeros», advirtió la Benemérita.

La investigación se inició el mes de julio cuando los agentes detectaron la actividad de un grupo criminal dedicado a la sustracción de cable de cobre por toda España, aunque su inicio fue en Valladolid.

Su objetivo eran vías ferroviarias del AVE, subestaciones eléctricas e instalaciones fotovoltaicas. Posteriormente lo vendían a establecimientos de compraventa de chatarra que conocían la procedencia ilícita de la mercancía y se lucraban.

En el caso de las sustracciones en la red ferroviaria se trataba de cobre de DCO (Detector de Caída de Objetos), elemento básico de seguridad que tiene como función principal la detección de los desprendimientos en la vía de salida o entrada de túneles, y gracias al cual el conductor reduce la velocidad y evitar accidentes.

La ausencia del cable DCO provoca además que los trenes de alta velocidad se vean obligados a reducir la velocidad máxima de 300 hasta 160 km/h, con los retrasos que ello implica y las indemnizaciones que debe de abonar Renfe a los usuarios afectados.

Las pesquisas llevaron a a los agentes a Barcelona, donde se habían desplazado los ladrones desde Segovia, y allí constataron que el grupo estaba compuesto por 23 personas, perfectamente organizadas, con una estructura jerarquizada con roles y funciones claramente definidos. «La actividad delincuencial la llevaban a cabo prácticamente a diario y era su modus vivendi», aseguraron fuentes del Instituto Armado.

La organización criminal estaba dividida en dos facciones: la primera se encargaba de la sustracción del cobre y la componían individuos de nacionalidad rumana, todos ellos vecinos de Hospitalet. La segunda la formaban un grupo de nacionalidad dominicana que regentaba dos chatarrerías de la misma localidad que actuaban con conocimiento de la procedencia ilícita de la mercancía y participaban del beneficio económico.

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