ELECCIONES 24 - M
«La izquierda tiene la oportunidad de cambiar la ciudad y la va a aprovechar»
El socialista Óscar Puente, pese a bajar su suelo histórico y perder un concejal, oferta un pacto a Sí se puede y Toma la Palabra
Óscar Puente, abrazado al exalcalde socialistaTomás Rodríguez Bolaños, tras conocerse los resultados.-Ical
El candidato socialista Óscar Puente podría ser el próximo alcalde de Valladolid. Contra pronóstico, el Psoe ‘salva’ los muebles y aunque lejos de mantener a sus votantes, los pierde, las matemáticas están de su parte y suma mayoría con otras formaciones de izquierdas a las que nada más conocer la decisión de los ciudadanos tendió la mano de cara a una posible alianza a tres bandas.
Pese a que pueda amarrar el bastón del mando, Puente obtiene, de nuevo, los peores datos del Psoe en Valladolid en unas elecciones y cae por debajo de su suelo histórico por segundos comicios consecutivos: ocho concejales, uno menos que en el ‘negro’ 2011, y casi 7.000 electores por debajo.
Un resultado a la baja del partido y de Puente, que lideró la candidatura en las dos citas y sólo ha conseguido taponar a medias la sangría de votos. Sin embargo, ésta queda amortiguada por la caída libre del PP y el auge de otros partidos. Esta derrota no sabe tan amarga.
La irrupción de nuevas formaciones y el respaldo logrado por ellas en las urnas propicia la insólita opción a la que se había encomendado, un Gobierno de izquierdas fruto de un tripartito con Sí se puede (marca blanca de Podemos), liderado por Charo Chávez y con dos ediles, y Valladolid Toma la palabra, con Manuel Saravia a la cabeza de cuatro concejales.
Entre las tres formaciones podrían aupar a Puente como regidor, desbancando del poder tras 20 años a Javier León de la Riva. «La izquierda tiene la responsabilidad y la oportunidad de cambiar esta ciudad. Y no la va a desaprovechar», publicó el socialista en Twitter nada más conocer el resultado casi definitivo, a falta de un pequeño porcentaje de escrutinio.
Confirmado el vuelco en el panorama municipal, realizó una oferta de pacto a los otros dos partidos y despejó incertidumbres, también vía internet: «En Valladolid habrá un acuerdo para la esperanza y para el futuro. Que nadie lo dude». Y apeló a la «responsabilidad» para «cambiar las cosas».
Cerca de ‘atrapar’ la ansiada Alcaldía y, a falta de que se confirmen los posibles pactos, Puente no tendría que abandonar la carrera política, como aseguró que haría si no gobierna. Tampoco dejaría la corporación municipal socialista –como muchos vaticinaban– en manos de la que ha sido el fichaje estrella de su lista y número dos, la ex portavoz en las Cortes, Ana Redondo, curtida en controlar al Gobierno desde la bancada de la oposición.
Puente se mostró ayer «esperanzado» y el Psoe, tras mandatos de oscuridad en un feudo históricamente popular, ve por fin la luz, a pesar de no haber sabido recuperar del todo la confianza del electorado, ni remontar las escasez de sufragios que el propio Puente aseguró ya hace cuatro años que el partido «no merecía», cuando cayó hasta los 9 concejales desde los 13 ediles obtenidos en las elecciones de 2007 por Soraya Rodríguez, que ya bajó en votos pero igualó en escaños a lo cosechado en las anteriores por Ángel Velasco.
La clave a la que Puente apeló entonces para lograr darle la vuelta a las urnas fue la de «unidad», un término del que ha adolecido tanto el Partido Socialista vallisoletano, como el de la propia Comunidad. Valladolid ha acusado la brecha interna entre los acólitos del binomio del candidato a las Cortes y presidente provincial Javier Izquierdo-Óscar Puente frente a los críticos con el exsubdelegado del Gobierno Cecilio Vadillo al frente.
En la anterior derrota, Puente se vio arrastrado por el cataclismo nacional que sufría un Psoe en horas bajas, con Zapatero en su peor momento y Rubalcaba a punto de dar el salto como nueva cabeza de cartel. Ahora, sale beneficiado del desgaste del PP y del auge de las plataformas ciudadanas y de los partidos afines al de Pablo Iglesias.
Apelar al voto útil de la izquierda, a su experiencia en el Consistorio o su conocimiento entre los ciudadanos y sus problemas, ha servido para mitigar la caída, pero no de revulsivo para remontar sus cifras, ni para contener el tsunami de nuevas formaciones que le han arañado escaños dejándole con menos representación que en toda su historia.
Puente aseguró en el cierre de campaña que quería «dejar huella en las personas y no en los bordillos». Aunque por sus propios resultados no ha sabido conectar con las suficientes personas para promover en solitario «el cambio que la ciudad necesita», puede