Martínez, desayunos y trapaceros

CARLOS MARTÍNEZ.
Al ritmo que lleva el nuevo secretario autonómico del PSOE de Castilla y León, como le apliquen la comparación, a Tudanca va a haber que recomendarlo para la Medalla al Trabajo. En alguna sitio escuchó Carlos Martínez la recomendación de que el desayuno es la comida más importante de día y se lo ha empezado a aplicar a rajatabla. Los lunes siempre hay algún desayuno de esos que presentan cosas en Madrid o intervienen gentes, en un hotelazo, con zumo de naranja que no hay quien trague, café servido en tetera plateada y bollería. Lo de menos es que el asunto no tenga nada que ver con Castilla y León. Lo de más es Madrid. En el gobierno de Mañueco ya le han cogido el ritmo y en su partido la matrícula a la vista de que la semana se le pasa en un suspiro sin pisar por el puesto de trabajo, que son la Cortes de Castilla y León, también conocidas por el sobrenombre de La Estrella de la Muerte. Seguramente porque todo lo que ocurre ahí se escapa de la más mínima transparencia, que luego sus moradores sí exigen al resto de los mortales en el resto de las instituciones. Estos son de predicar, pero no de doblar el lomo ni de dar trigo. El trigo y los billetes se los quedan. El caso es que el jefe de los socialistas empieza como acabó su antecesor, sin pisar el puesto de trabajo. Luego se soliviantan sus compañeros porque les tildan de haraganes. A falta de agenda internacional con los viajes de placer de la Federación de Municipios y Provincias, chollo que se acabó en Tánger, el día que recibió el chivatazo de la redada en el consistorio soriano, Martínez ha encontrado otro pasatiempo para justificar ausencias:desayunos en Madrid. Si es lunes, mejor, que es el día que empalma, por detrás, con el fin de semana. Las aguas empiezan a bajar revueltas en la casa socialista, tras las turbulencias de mentiras urdidas ocasionadas por Martínez, del uno al otro confín. Al final siempre viene el lobo de verdad y se lía. Es el destino de los trapaceros.