Diario de Valladolid

Gotion, la esperanza de una realidad que requiere todo el esfuerzo político

Jordi Hereu, Óscar Puente, Fu Zhou, You Lu, Jesús Julio Carnero y Juan Carlos Suárez Quiñones

Jordi Hereu, Óscar Puente, Fu Zhou, You Lu, Jesús Julio Carnero y Juan Carlos Suárez Quiñones

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Confiemos en que Gotion no sea otro cuento chino, como Innobat, que es la raíz de la gigaplanta de baterías eléctricas para Valladolid, fue el cuento de la lechera de unos brokers con la cartera vacía. Gotion es un gigante de la movilidad eléctrica europea. Su directivos ya han dado la cara en la capital pucelana, junto a los ministros de Industria y de Transportes. Este último, Óscar Puente, está echando el resto en el proyecto desde el principio, desde que llegaron a su despacho cuando todavía era alcalde los del timo de la estampita de Innobat.

Gotion ya tiene 138 millones en ayudas concedidas. Ahora tiene que dar pasos adelante claros y precisos. Diseñar sus proyectos constructivos. Solicitar licencias y hacerse con el terreno. Todo esto llevará casi dos años. A Puente le perdió la ansiedad cuando auguró que la fábrica, que son dos, una de reciclado de baterías y otras de cátodos, iniciaría su construcción en 2027. El que, junto con otros dos ministros, uno ya encarcelado, lleva siete años para hacer un puñado de kilómetros de autovía llana entre Tudela de Duero y Quintanilla. Que no nos cuenten cuentos chinos ni películas de ciencia ficción. El tema de la gigafábrica de baterías lleva cinco años en el candelero hasta que se han presentado proyectos viables, tras varios fracasos, susceptibles de ser subvencionados. Pero este es un proyecto de enorme envergadura. En él se verán inmersos varios ministerios. Pero también el consistorio de Valladolid y la Junta de Castilla y León. El sentido común dicta que las tres patas administrativas deben trabajar en comunión y organización para sacar adelante un proyecto que, de ser como nos cuentan los chinos de Gotion, dejará mil millones de inversión, mil empleos directos y otros 2.500 entre indirectos e inducidos. Mucha riqueza para Valladolid y para Castilla y León. La suficiente como para que los políticos se dejen el pellejo en impulsarlo, pero también en controlarlo, porque estamos hartos de naufragios. Sin ir más lejos el cuento indio de Switch. Ahí sigue el solar en el que Puente y su antecesora en el ministerio, Raquel Sánchez, ahora en Paradores, plantaron un árbol que ya se secó. Sería bueno que mirase el arbolito de cuando en vez Puente para que no se venga arriba con tanta facilidad. Sobre la ocurrencia esa municipal de Valladolid de montar otra mesa o grupo de trabajo, lo mejor es ni valorarla. Pónganse a trabajar y déjense de burocratizar más el trabajo político para simular que hacen algo. La mejor prueba es la mesa del soterramiento, que después de tres años es hora ya de su clausura por inoperante. Estos son los hechos y son irrefutables.

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