Don Mico y La Fuentona
La actualidad política en Castilla y León sigue centrada en Soria como capital de la extrema dura. Tan dura está la realidad –o lo que imaginar quieran–, que algunos miran a esa presencia lejana con microscopio. Nos lo reveló este periódico el jueves, página 9. Ahí estaba «Don Mico», como si fuera algo insignificante. Pero joder con los diminutivos y con las apariencias. Detrás de este buen Domenico, reducido a mico, se escondía el gran capo de la mafia calabresa –la más violenta de todas las camorras–, que ha liquidado a cientos de personas, y que allí, donde el Don ponía el estribo, se acababan los ponis y empezaban las grandes cabalgadas. Y todo esto desde «La Lord», el club de Soria donde el desmadre soriano encontraba un consuelo reparador o un hostión de escaparate.
Ya es mala suerte. Con pocos días de diferencia, le estallan a Martínez –el ALGEPLE o alcalde general y plenipotenciario de Sánchez para Castilla y León, que tras las elecciones se ha quedado en secretario general y en procurador tronante en las Cortes– Don Mico, y la supuesta corrupción de ‘La Fuentona’, que aún sigue bajo secreto del sumario, pero que en breve, como es habitual en el sanchismo, empezarán a salir los detalles, los WhatsApp, las contradicciones, los eclipses, los contratos, las deserciones. Lo contado en las fiestas de San Juan, no ha sido más que corrillos, chismería. «Si yo contara»… me dice uno. Pues cuenta cuenta, le digo. Y lo que cuenta es más de lo mismo: Ábalos y Koldo en miniatura nacional. Pero lo de Don Mico es un bombazo, que ha hecho de Soria un acontecimiento internacional. Suelto o agarrado, como se dice en El Quijote, esto implica un grave riesgo: el que es tanto tiempo «alcalde, seguro va a juicio».