TIERRA ADENTRO
Todos a bordo
Asistimos a una falta de información actualizada y pormenorizada sobre el turismo fluvial en esta región, ni una sola página digital ni oficial nos cuenta a qué hora sale el barco, en qué aguas navega. Se trata de las embarcaciones que llevan pasajeros por distintos cauces, embalses, ríos y canales en Castilla y León. Una veintena en activo. No pienso actualizar datos. Que los actualicen ellos. Para eso pagamos entre todos su gestión. Me constan bajas incomprensibles en la flota naviera del sueño de la Ilustración, cuyas dársenas siguen sin poner en valor aquel sueño de brazo de mar que el tren truncó y detuvo el rumbo de cuatrocientas barcazas por el Canal de Castilla en sus tres ramales. Ni una sola réplica de aquellas románticas embarcaciones. Salvo alguna incursión literaria y teatral, el canal y su intrahistoria no ha sido pasto de guionistas. No lo entiendo. Tarde o temprano a alguien se le ocurrirá despertar del sueño a los ilustrados que llenaron de mulas los caminos de sirga, de dársenas y de esclusas los tres ramales por donde corre el agua que por fortuna aún nos riega los campos y nos quita la sed. Prosigo con el supuesto turismo fluvial. Tan desordenado. No entro en las embarcaciones de recreo, o en el listado -sin hacer- de patrones y capitanes, así como de la marinería que también tiene su titulación. Aquí hay mucho marinero en tierra. Ya sé que con la “ceachedé” hemos topado. Confederación para entendernos. Cuando un servidor quiere impactar con un relato para destacar ese vacío de conocimiento, que es la causa de la nula empatía de pertenencia a una comunidad diversa, culta y privilegiada por la naturaleza como es Castilla y León, inicio el comentario con cara de asombro y comienzo .. ¿Sabéis que en un lugar de Salamanca existe un puerto en el que atracan cada día dos o tres barcos enromes cargados de pasajeros que se llama Vega Terrón? Nunca entenderé cómo es posible que, desde hace décadas, las navieras propietarias de los ferris que atracan en Vega Terrón, con bandera portuguesa, inglesa o francesa no han servido para animar a empresarios de la región en la causa. Negocio debe ser a juzgar por el trasiego de barcos y los datos de atraques diarios en el muelle internacional. El único barco pequeño que fletamos los de aquí, lleva años hundido en el muelle. Le manda huevos. Ya sé que andamos con proyectos millonarios para rehabilitar el muelle que falta le hacía. Igual es el momento de invertir en barcos navegables, en cruceros desde Salamanca hasta Oporto y rentabilizar en el oeste salmantino los miles de pasajeros que nos cruzan sin bajarse del autobús después de atracar. Algún día escucharemos, en ese idílico rincón de la raya, el grito de todos a bordo.