Diario de Valladolid

Garcés, un hito para la historia de la UVA con el reto de la transparencia

Pilar Garcés y Antonio Largo se dan un abrazo tras la entrega del bastón de mando de la Universidad de Valladolid.

Pilar Garcés y Antonio Largo se dan un abrazo tras la entrega del bastón de mando de la Universidad de Valladolid.ICAL

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El de ayer fue un día histórico para Valladolid, para su universidad, para la universidad en general y para las mujeres. La catedrática Pilar Garcés se convirtió en la primera rectora de la historia de la institución docente. Y esto ocurría mientras el Ministerio de Transportes, dirigido por el vallisoletano Óscar Puente, no tenía mejor ocurrencia que montar un acto inaugural de las obras de la nueva estación de Valladolid, que empezaron hace nueve meses. Ya es casualidad que después de nueve meses de trabajos el departamento de Puente no tuviera mejor ocurrencia que intentar competir en protagonismo con la llegada de la primera mujer a la universidad. Acto, al que además acudió la otra ministra vallisoletana, Ana Redondo, docente de la UVA. El colmo de la inoportunidad política.

Sin embargo nada de eso ensombrece la llegada de Pilar Garcés, que tiene el reto de relanzar la modernización definitiva de la universidad y sacar algunos de sus vicios de las cavernas en la que todavía viven estas instituciones, las menos evolucionadas en transparencia de la democracia. Una universidad «más fuerte, innovadora, inclusiva y comprometida», como la que aspira a construir en su único mandato Garcés, se tiene que sustentar en una transparencia real, efectiva y desprovista de burocracia. La transparencia es sin duda el mejor instrumento de avance de las instituciones y el progreso democrático de las sociedades. La oscuridad sólo acarrea involución, corrupción y vicios que no permiten avanzar a las sociedades. Sólo hay que ver los países más avanzados del mundo y los más empobrecidos para hacerse una idea de cuál es su compromiso con la transparencia.

Una transparencia tan vocacional y comprometida que evite bochornos como el que tuvo que pasar el antecesor de Garcés, el rector Antonio Largo, con un final bastante aciago por la sobreprotección que se prestó al profesor que se mofó y festejó el asesinato de un joven vallisolteano a manos de un radical izquierdista por el mero hecho de ser de Valladolid. No fue la transparencia lo que triunfó en tan deplorable caso que emborronó asquerosamente el mandato de Largo por fiarse de esas nube de palmeros que también intentarán rodear y amordazar a Garcés, y que son habituales en los centros de poder.

Con transparencia la UVA dará pasos de gigante en esa modernización. Si esa es la vocación de Garcés y su convicción para acometerla, el éxito está asegurado. Si es víctima de las cavernas y la endogamia su hito histórico poco aportará al progreso de la UVA. Empezando por su sectario departamento de comunicación.

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