VOX, el horror, Mijatovic...

Carlos Pollán y Alberto Díaz Pico.-ICAL
Turbias bajan las aguas en VOX. No querían sillones y el martes casi se lían a hostias entre ellos por un escaño delante de las cámaras de la cámara. Y os queríais perder este nuevo serial de las Cortes CyL. No te les acabas. Pura decadencia. Eran trece en discordia y ahora son 14 mal avenidos. Aunque luego se hagan una foto en grupo con la misma cara que un madridista cuando Florentino anuncia que el galáctico de los 150 millones era el Joao Félix gaucho. Poco hay más patético que dramatizar la concordia inexistente tras una escena dantesca de dos, y no dos cualesquiera, encarándose por una silla. Y un tercero en discordia haciéndose el sueco de la montaña de León y el Dulce Nombre. El vestuario del Madrid es el patio de las Ursulinas comparado con el grupo parlamentario de VOX, por mucho que se empecinen en fingir con fotos, comparecencias y paseos sobreactuados. Lo peor no es lo que denota. La ausencia total y completa de liderazgo y autoridad, como el vestuario blanco. Por eso, a la mínima, toda esa tensión y ese rencor acumulado salta por los aires en el pleno de investidura, con doscientas personas delante y las cámaras mirándoles a los ojos. Es un hervidero de grupúsculos cascando unos de otros, y los otros de los de más allá. Lo mejor, que con la gresca pasó desapercibido el discurso de Pollán o lo que fuera eso. El horror. La media hora más larga desde que Mijatovic metió el gol en la séptima. Ni el Cholo ha tenido el atrevimiento de salir tan defensivo jamás. Conclusión en Bambú de Kiko Monasterio y Monserrat Lluis, que son las manos que mecen la cuna de la guardería: con estos bueyes hay que arar. Mientras, Mañueco, en su sazón, que diría el docto doctor, con la limitación de dos mandatos que le endosó Herrera va a por el tercero. Empieza a raquetazo limpio con El Escobillas, que todavía no se sabe a qué carajos fue al pleno, cargado de letanías y versos. La vocación del tudanquismo sigue intacta.