Tierra Adentro
Zamora, contra la pared
Le falta el verbo a la frase del titular, pero que nadie se alarme, que se trata de otras paredes milenarias que los zamoranos de Sayago han decidido defender. Claro que podríamos haber empezado por Salamanca al agua o habaneras en La Fregeneda. Aunque para todo columnista que se precie en este momento que vivimos la visita de su Santidad es de obligado comentario. Pues eso. Viva Dios que nunca muere y, si muere, resucita. Todavía sigue pisando tierra española el Papa León, que ha demostrado que tiene gancho en la juventud católica y predicamento en la sociedad española. Si no fuera porque me preocupa mucho que se tomen en serio esos dineros que se van a gastar en el puerto internacional de Vega Terrón podría seguir hablando de Dios, de la paz y de la justicia como seguramente a madre le habría gustado. Pero tiempo hay. Lo bueno de este Papa es que se le entiende y no solo porque hable nuestra lengua. Volvamos a la pared de Zamora. No olvido lo del muelle que pretende ser –ya lo era- el puerto fluvial a Europa desde Salamanca. Vamos a Sayago. La que conserva un museo etnográfico a la intemperie en sus paisajes rurales gracias a su depresión social, agraria y económica. Los paisanos y paisanas emigraron. Y los pueblines de la patria de Viriato se quedaron solos, pero lo hicieron con la mayor dignidad con la que una cultura puede defenderse cuando se muere. Me refiero a su arquitectura. A las paredes de las cortinas y los cortinos, los palomares, los batanes, las chiviteras y las fuentes comunales. Pero ante todo, la pared. Los muros que dibujan la propiedad familiar y comunal y que lo hacen con la que ha venido a denominarse la geometría murada más bella del mundo. Estos días los defensores de la piedra en seco -oficio que consiste en construir con las piedras colocadas sin pegamento ni argamasa - han debatido sobre esta disciplina de construcción en Roelos y en Salce de Sayago, que, por cierto, está muy cerca de Torrefrades, donde nació Viriato. Y punto. La red Sapiense está compuesta por un reducido grupo de descendientes de Viriato dispuestos a defender sin cal ni cemento el mejor patrimonio que heredaron de aquellos que se fueron y que hoy, a vista de dron, demuestra su bellísima foto aérea con las cercas y cierres perfectamente visibles y admirables y fascinantes por su composición homogénea. Todos los niños deberían conocer y dibujar las paredes de Sayago. Cobertera, pelgón, arrimadera y la hincón. Ya sé que tienen sus nombres vernáculos, pero nos entendemos. Once millones de euracos se van a destinar por parte de la diputación salmantina a relanzar Vega Terrón. Por fin. Que el Plan Director no se nos indigeste y a ver si con la inversión nos sale algún naviero valiente entre nuestros empresarios. Pediremos al Papa que rece por ellos. Por las paredes y por los barcos.