Diario de Valladolid

Castilla y León, de la prioridad nacional al día de la marmota

Alfonso Fernández Mañueco y Carlos Martínez

Alfonso Fernández Mañueco y Carlos MartínezICAL

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El ajustado resultado de Andalucía, con un PP que se ha dejado la mayoría absoluta, ha dado alas a Santiago Abascal para recordarle a Núñez Feijóo su dependencia de VOX en los cuatro territorios en los que se ha disputado este ciclo electoral a cuatro bandas. Y lo peor es que Castilla y León será rehén ahora del grado de tensión que pretenda aplicar a VOX al PP para que Juanma Moreno, que se ha quedado a dos escaños de la mayoría absoluta. Es decir, Castilla y León no es prioridad nacional y seguirá instalada en el día de la marmota de las negociaciones para un pacto que será una réplica de lo acordado en Aragón y Extremadura, con acuerdos de gobernabilidad idénticos, más allá de algunas peculiaridades territoriales sin trascendencia, como ya ha desgranado este periódico.

Bambú, sede nacional de la formación de Abascal, y donde reside todo el poder de VOX, no tiene prisa. Formar gobierno en Castilla y León, pese a las urgencias que pregonaron por todos los rincones durante la campaña electoral, no es prioridad. Ni nacional ni regional. Ni nada que se le parezca. El PP ya cuenta con ello. Aunque se equivoca siendo tan condescendiente y paciente. Han transcurrido más de dos meses desde las elecciones y nada justifica este letargo en el que vive la supuesta negociación, que por otra parte, en grandes líneas está más que cerrada. Queda que VOX decida qué carteras va a coger en esta su segunda etapa en el gobierno de la Junta. Lo lógico es que asumiera las que dejó empantanadas cuando de buenas a primeras abandonó el pacto. Pero parece ser que la de Industria y Empleo le escuece y no está en sus preferencias ahora. Todo está por definir. Incluso si Carlos Pollán, que será vicepresidente, se llevará consigo Cultura, Turismo y Deportes, como él mismo ha pregonado a los dirigentes de la Fundos, que luego lo cuentan todo.

El caso es que empieza a ser un tanto bochornoso para la política mostrar el desprecio que están mostrando con los ciudadanos tanto PP como VOX. Ciudadanos a los que acudieron raudos y veloces en campaña para lograr el préstamo de sus votos, pero que ahora no parecen importarles a decir del desinterés que muestran para formar gobierno, que es su obligación, y no otra. VOX empezó esta travesía cacareando que no quería sillones. Dos meses después lo único que ha sacado son sillones, dos en la Mesa de las Cortes. Eso mismo dijo ayer su líder en Andalucía , que ha cosechado un más que discreto resultado, subiendo un diputado. Otro que no quiere sillones. Que prepare Juanma Moreno la mueblería para empezar a despachar tresillos y sofás.

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